miércoles, abril 04, 2007

Semana Santa


Siempre me pasa lo mismo en esta fecha. Empiezo a cuestionarme acerca de mi fe y porque hace ya siete años me declaré cristiana y ya no católica. Hubo un momento en que me dí cuenta que creo en Dios, pero no me interesan todos esos intrincados dogmas con los que la Iglesia adorna nuestra fe. No es que los desprecie, ni que mi razón se niegue a aceptarlos porque no los comprende. En un principio fue eso, pero ya no. Porque hace un tiempo ya descubrí que esas son cuestiones de fe, que nos vienen de arriba y que se sienten en el corazón, no en la cabeza. Y yo, en mi corazón, creo en Dios, creo en el sacrificio de Cristo y creo en las grandes ayudas que nos brinda el Espíritu Santo, la Virgen, los santos y, por supuesto, mi ángel de la guarda. Pero todas esas creencias, de si la Virgen es virgen, si Jesús resucitó o no, si la hostia consagrada es realmente el Cuerpo de Cristo; la verdad no me importan mucho. Porque no influyen mucho en mi fe. Creo en eso. Punto.

En cuanto a las manifestaciones externas, la misa, la comunión y confesión, a mí no me llenan. La misa me aburre profundamente. La comunión hace mucho tiempo que dejó de emocionarme y a la confesión no le encuentro ningún sentido. Cre en el perdón y el arrepentimiento, pero no veo la necesidad de un intermediario entre Dios y yo, que deba conocer, con lujo de detalles, cada una de mis fechorías.

A lo mejor, quienes lean esto, se escandalizarán. No me importa. Hace tiempo que dejó de importarme lo que piense el resto, y los que me conocen saben que sus intentos de evangelizarme son en vano. Porque, como dije antes, la fe se siente en el corazón y sólo en su interior puede producirse un cambio. A veces voy a misa, pero no me gusta, me aburro. Me llena mucho más rezar, sola en mi casa, para dar gracias o pedir ayuda.

Una de las asignaturas que tomé este semestre es filosofía medieval. Me llama mucho la atención como algunos autores, como San Anselmo, intentan demostrar racionalmente la existencia de Dios. Mientras escuchaba en clases la exposición de la profesora sobre el tema, se me ocurrió lo siguiente:

No necesito pruebas racionales de la existencia de Dios. Porque sé que el hombre no es sólo razón. También es sentimiento. Y yo a Dios lo siento, no lo veo ni lo percibo racionalmente. Yo siento que Dios existe. Lo siento dentro de mí, en cada paso que doy, siento una fuerza que me impulsa a seguir adelante. Alguien que me cuida en cada paso que doy. Y no necesito de manifestaciones externas para comunicarme con él.

Mi sentimientos hacia Él son tan íntimos, que así también es mi relación con Él. La confesión no me parece necesaria. El acto de contricción lo hago en mi interior y ante Dios me confieso directamente. Sin necesidad de intermediarios.

Talvez por mis ideas arda eternamente en el Purgatorio, no lo sé. Como ven, esta ermitaña confiesa que es hereje. Por suerte, lo es en una época en que los herejes ya no son perseguidos. Antes me sentía culpable de pensar así. Ya no, porque creo en la misericordia y en la Divina Providencia. Creo en la intercesión de los santos y en el poder de la oración. Me da lo mismo si la Virgen María es virgen o no. Para mí ella es un ejemplo y lo seguiría siendo. No me importa si Jesús se casó o no. Su sacrificio no se hace menos valioso por ello.

Talvez esta confesión les parezca un escandaloso mar de contradicciones. Pero les aseguro que es sincera. No me interesa molestar a nadie y espero no herir a ningún católico ferviente por ello. Quizás en diez años más me ría de haber pensado así y sea un modelo de católica. No lo sé. ¿Cómo saberlo? Sólo Dios lo sabe.

7 comentarios:

Gabriel dijo...

Un forastero recurrente por aqui:
a)Eres sin duda una mujer de fe, donde los adornos que imponen las religiones lo dejas en un segundo plano.
b)Kant, era matemático pero muy cristiano, y planteaba algo respecto de dios y la razón, como se conjugaba eso?, bueno, si bien es cierto la mayoría de los conocimiento se aprenden a través de los sentidos, existen otros que no se perciben por la experiencia, son los llamados juicios sintéticos, existen, son absulutos y univerasales como lo es Dios, el hombre no lo percibe por los sentidos, sino que la razón percibe a Dios, porque sabe que es un elemento dado y que existe....es como una explicación filosófica de la Fe...porque si bien es cierto no vemos a lo creemos si tenemos la convicción de que exite.
c)Me gusto mucho esta columna, esta escrito con mucha fuerza y frontal...pero no te preocupes por el Limbo y el Purgatorio porque la Iglesia Católica el año pasado cerro ese estado del alma...a perdon deberas que no crees en la Iglesia Católica, a entonces si ten miedo jajaja..
Un beso..
Tu fiel peregrino

Anónimo dijo...

Kuki comparto plenamente tu pensamiento. Fui educada en colegio de monjas, y la verdad es que me aburrian bastante los rituales, sobre todo la misa, y sabes, me ponía y me pone aun, algo histérica la parte de la paz, esod e darle la mano a todo el mundo, me dan ganas de salir corriendo de la iglesia.
Pero creo que no es malo sentirse así, cristiana y no católica.
Personalmente no creo en los jerarcas de la iglesia, y tampoco estoy de acuerdo con el celibato de los curas, al final terminan haciendo cagadas por respetar aquello.
En fin, saludos kuki, estoy por volver, de hecho le cambie el nombre a mi blog pa evitar los sapeos.
Abrazos con olor a empanada y pan amasado y con gusto a huevitos de chocolate!!

Niña Incógnita dijo...

Creo que muchas personas sienten como tú, yo tb viví lo mismo, y hoy de a poco he vuelto a las misas, todavía no a la confesión y a la comunión, pero se que en algun momento tb volveré a eso.
Tienes mucha razón en analizar este asunto desde el punto de vista de la racionalidad, porque claramente esto es una cuestión de fe y no de tanta razón humana. Aunque después de buscar material e interrogar a varios estudiosos de teología entendí que la existencia de Dios, de Cristo está comprobada por la ciencia. De hecho tuve la suerte una vez de estar en una exposición en que se explicó todo sobre el manto sagrado. La sangre de Jesús quedó marcada en ese manto que hoy existe, y a través de esta tela se pudo determinar cómo era el rostro de Jesús,donde estuvieron sus heridas, y la divinidad que en Él existiió, aún siendo hombre. Ojalá pudiera conseguirme ese material tan interesante que cambió mucho mi forma de creer en Él... si lo encuentro te lo enviaré.

En cuanto a la Iglesia... está compuesta de seres humanos, y no puede ser perfecta, pero por el error de unos pocos, no la condeno tanto... es sólo un medio para llegar a Dios.

un abrazo!

kuki dijo...

gracias niña incógnita x tu comprensión. yo no condeno la iglesia, de hecho la respeto muchísimo e incluso la he defendido. lo que me cuesta es compartir lo que ellos postulan xq no lo siento.

La Hormiguita Cantora dijo...

Hace un tiempo atras pase por un periodo similar en el que me cuestione las cosas de las que hablas. Pero termine por etiquetarme entre los catolicos no practicantes, ya que este credo influyo profundamente sobre todo en mis primeros annos, y es en buena parte por sus ensennanzas que soy quien soy. No puedo sacarme el catolicismo de encima sin sentir que traiciono asi mis propias raices.

Tambien tuve sentimiento de culpa en alguna epoca pero ahora me siento tranquila y feliz. Llegue a la conviccion de que Dios no puede ser tan punitivo de mandarnos a la hoguera por no ir a misa siempre o no confesarnos si vivimos bien de corazon y nos esforzamos dia a dia, no crees??

Saludotes!! :D

kuki dijo...

de todas maneras! el sentirme cristiana y no decir católica, aunq para efectos de censo lo sea, es más x consecuencia. creo q no es justo para un católico practicante q yo me considere como tal. pero sip, en el fondo soy una catolica no practicante, católica "a mi manera", pero eso me suena fatal, a falta d compromiso e inconsecuencia, x eso prefiero declararme cristiana afin al catolicismo.

Águila libre dijo...

HOla: me llamó mucho la atención de este post en especial. Es muy fuerte, pero creo que eres super valiente al decir lo que piensa. Yo creo que la mayoría de los católicos, no, mejor hablo de mi, he sentido y me he hecho las mismas preguntas. Dios nos da la fe. Nadie puede bajo mi punto de vista decir si está bien o mal que pienses así. Es tu corazón, y es a ti a quien Dios mira y el único que sabe como realmente eres. Por eso, creo que lo más importante, es estar tranquilo con uno mismo, en todo orden de cosas. Mientras no se dañe al prójimo y Dios este siempre antes que el resto, da lo mismo si se cree más o menos en los Dogmas de la Iglesia Católica.

Te felicito de verdad, yo no sé si sería capaz de decirle a tantos que me he hecho esas preguntas miles de veces, porque de sólo exponerlo en la casa de mi mamá y delante de mis hermanos, he quedado como la oveja negra. Me rechazan, de verdad, cada vez que digo algo que pudiera no ser como ellos lo piensan.

Mil cariños y que lo pases genial en Irlanda.

Espero veas este comentario acá, es que el último post es más cortito y de esto me gusto leer y hablar.

Un beso,

María Paz