jueves, enero 19, 2012

Clasismo, arribismo y otros males

Hace más de una semana, quedó la escoba en Chile por las desafortunadas palabras de una joven dueña de casa de un condominio de Chicureo (un suburbio santiaguino, bastante nuevo y un poco a trasmanos del resto de Santiago). Ella daba a entender que exigía a su nana (empleada) entrar y salir del enorme condominio en un furgón, porque sería "atroz que tooodas las nanas y los obreros lo hicieran a pie, mientras los niños paseaban por las calles". La hicieron pebre: los más sensatos, la encontraron hueca y arribista, y se rieron con las mil bromas que aparecieron en las redes sociales. El problema fue que algunos descargaron toda su rabia y resentimiento con ella: le averigüaron todos sus datos personales y le hicieron miles de videos ofensivos en youtube. Yo cuando lo supe, imaginé que la habrían sacado de contexto. Y de hecho, así fue. Ese comentario fue bien tonto, pero antes y después ella explicaba que el servicio del furgón estaba incluido en los gastos comunes para acercar a los empleados hasta la puerta, ya que es un condominio enorme, que puede tomar media hora recorrerlo desde la última casa a la entrada. Y en invierno, con frío y lluvia, sería terrible hacer la caminata.

El problema fue que en el condominio se impuso que todos los que trabajan en las casas lo tomen. Y así estalló el problema, cuando una nana quería caminar libremente de la entrada del condominio a la casa donde trabaja, ya que en su caso era sólo media cuadra, y la administración del condominio no la dejaba, argumentando que se prestaba para fomentar la delincuencia y el famoso "dateo" a los ladrones. En ese contexto, que esa señora dijera que era atroz que toda la gente trabajadora se codeara con los niños al salir, fue un comentario hueco, arribista y muy alejado de la realidad del mundo: en cualquier calle residencial del mundo, tipo 6 de la tarde, conviven niños y gente que sale del trabajo. Si los niños son muy chicos, obviamente deben estar acompañados por alguien. Pero, como pasa mucho, los periodistas cortaron la entrevista y dejaron el comentario que parece enfermo de hueco.

Mi intención no es razgar vestiduras a favor de la tan insultada señora, sino un llamado a tener ojo. Yo cuando la escuché, obvio que la taché de hueca (frívola), pero me preocupé de buscar toda la información. Y sí, el comentario no se entiende en otro contexto que no sea uno negativo, pero el resto de la entrevista muestra que ella no es una déspota, sino que su argumento era el bienestar de la persona que trabaja con ella. Ojo con las noticias que nos venden y ojo con ponernos a tirar mierda y a destruirle la vida a una persona. Hoy, en cinco minutos puedes cagarle la vida a una persona por Internet. Y si esa persona es tan odiada y no les importa, piensen en sus familias. Yo al principio, ví unas fotos en facebook, (walking nanas, una genial de Bertha, de Two and a Half Man preguntando por la weona que no la dejaba andar por el condominio, otra del grito de Munch "Ay que atrooo" y unas nanas caminando...) y obvio que me reí. Pero, después ví que el asunto iba más allá de la talla y derivó en una crueldad contra la señora de Chicureo: unos videos en youtube (los han ido bloqueando, por suerte, yo alcancé a ver uno mientras buscaba la cuña completa de lo que ella había dicho), en que la dejaban no sólo como hueca, sino como "piojo resucitado", "arribista", mala madre, alcohólica y puta, descontextualizando sus fotos personales de facebook. Eso me parece excesivo y desproporcionado. Vivimos un momento social efervescente y polvorita, hay mucho descontento, deseo de cambio y resentimiento, que contrasta con la frivolidad, consumismo y arribismo de alguna gente. Pero hay que relajar un poco las pasiones y no enganchar con cada idiotez que uno escuche.

miércoles, enero 11, 2012

Manipulaciones

A lo largo de mi vida me he topado con muchos manipuladores. Y a veces, lo confieso, yo también he sido manipuladora. En general, no engancho con la gente manipuladora. Pero, a veces, gente a la que queremos mucho cae en el chantaje emocional para conseguir que hagamos lo que ellos quieran. Pero nada nos puede hacer cambiar nuestra forma de pensar. Amigas me han intentado manipular para que participe en actividades que no me interesan, con el argumento, muy válido por lo demás, que son instancias para que compartamos más. Pero, yo no voy a hacer cosas que no me interesan o que van contra mis principios sólo por compartir más con mis amigos. Talvez a los quince años lo hacía. A los 30 no. No me importa, y perdón si sueno egoísta, si les hiere que no quiera participar de una determinada actividad. Hay cosas que no transo. No es que no me importa que un amigo sufra, pero me resulta raro que alguien sufra porque su amigo no comparta sus mismos intereses en un 100%. Como a mí me da lo mismo, no puedo entender que al resto le importe tanto. Por eso, siempre huelo a manipulación en esas circunstancias...¿soy yo la insensible o tengo razón?

miércoles, enero 04, 2012

Conceptos

Esto de estar ad portas de vacaciones me ha inspirado. Y como hace mucho tiempo, este es mi segundo post del día. Es que no me puedo quedar callada cuando pasan cosas que se relacionan con lo que hago. Me confieso: como historiadora, siempre me he inclinado más hacia la Historia Universal. Por algo soy medievalista. Aunque me he preocupado por conocer la Historia de Chile y a veces me toca enseñarla, por lo que me preocupo de estudiarla e informarme, aunque no sea mi materia favorita. Me parece importante que toda persona conozca la historia de su país. En fin...la historia de Chile en el siglo XX no me gusta mucho. Y me da lata que el país aún esté dividido por cosas que pasaron hace treinta años. Pero, más lata me da que en ambos bandos haya gente tan cerrada de moyera, que crea que sólo sus muertos son víctimas y que sus pérdidas son las válidas.

La crisis política de los años '70 desembocó en una guerra civil...talvez el término no guste mucho y sea considerado inexacto, pero explicaré mi argumento: cuando en un país se vive tal espiral de violencia que se divide en dos bandos irreconciliables que ven el mundo de formas opuestas y ven al otro como el enemigo, llamándose "comeguaguas" y otras descalificaciones e insultos, se vive una guerra civil. Y hubo un bando que finalmente se impuso, por medio de un Golpe de Estado. Y, nuevamente doy mi argumento: cuando una persona está gobernando y llega otra y lo saca, eso es un Golpe de Estado. Justificado o no, eso es otra cosa. Y por lo que he estudiado, en la Unidad Popular no todo era miel sobre hojuelas, había un caos gigantesco. Y mucha violencia. Y así como series como los '80 y los Archivos del Cardenal nos muestran gente que sufrió durante esa época, para mi familia fue peor la Unidad Popular. Pero bueno, son historias de vida diferentes. Y yo respeto a los que vivieron la otra cara de la moneda y espero que ellos también sepan respetarme. Y lamento de verdad, todo el sufrimiento y la violencia, vivida en ambos lados.

Y siguiendo con los conceptos, para mí, cualquier gobierno donde el poder se concentra en una persona, que no heredó el poder ni lo consiguió por votación, es una dictadura. Por otro lado, alguien que llega por medios democráticos, pero ejerce el poder de forma despótica, concentrando los poderes, o intentando perpetuarse en el poder, también es un dictador. Más si se violan las libertades de expresión, de prensa y se cometen injusticias. Por eso, para mí no hay drama en hablar de dictaduras en Corea del Norte, en la Unión Soviética, en Cuba, en América Latina en los '70, en España, en Portugal...y creo que, muchas de ellas, ocurrieron porque se llegó a tal nivel de caos, que sin creerlas "necesarias", lamento decir que fueron "inevitables". Obvio que detrás hay proyectos que buscan cambios radicales, ideologías y ambiciones personales. Y lo que hubo en Chile entre 1973 y 1980 fue una dictadura, como culmen de un espiral de violencia que convirtió el proyecto de la Unidad Popular en algo caótico.

Encuentro una tontera sacar esos términos de los programas. Y eso que soy de Derecha, que mi familia se vio perjudicada por la UP y beneficiada por la dictadura. Que celebraron el Golpe, porque estaban cagados de susto, les expropiaron los campos, temían que el plan Z fuera cierto, hicieron colas y una tía murió al no poder encontrar el remedio que la salvaría, por el desabastecimiento. creo que sacarlos es enseñar una verdad a medias. Así como se ha alegado mucho que otras instancias (como las series antes mencionadas) muestran una cara de la moneda, acá se está intentando hacer lo mismo. Y además, me parece insólito el que no les parezca relevante, ya que lo que importa es el que los niños de básica tengan unos conocimientos mínimos de Historia de Chile para rendir su SIMCE. ¡Uno no debe enseñar pensando en una prueba! ¡Uno enseña para formar personas! Y la Historia es una excelente disciplina para formar criterios, por eso es importantísimo enseñar las cosas tal como fueron y si hay diferencias de interpretación, ¡darlas a conocer! Y con sexto básico, siendo delicados (es decir, no bombardeándolos con exceso de información), pero hablando claro, se puede. Es cosa de explicarles que existían distintas formas de comprender lo que era lo mejor para el país, pero las diferencias de opinión fueron produciendo un enfrentamiento progresivo. Y ya está. Cuando sean mayores, en tercero medio (si es que no se reforman nuevamente los programas), se les hará leer las diversas interpretaciones y se podrá ahondar más en el tema. Y ahí ya lo entenderán mejor y su pensamiento irá madurando. Pero con información correcta y completa.

El pago de Chile

Cuando uno es joven y anda buscando su destino, el típico consejo que le dan es que, haga lo que haga, lo haga bien, procure ser el mejor, sea movido y todas esas cosas. Y uno hace caso, sigue su vocación, no escucha las voces heuonas que tratan de chaquetearte o de que vendas al sistema, y sigue adelante. A veces llora de frustración cuando las cosas no resultan, pero uno se levanta y sigue cateteando y peleando. Hasta que lo consigue. Pero cuando eso pasa, uno sigue luchando. Porque, se supone, uno se mantiene en una buena pega por méritos. Pero a veces, no basta con dar el 300% para poder mantenerse en un lugar. No basta con ser el mejor. A veces hay que saber quedarse calladita, ser sumisa, hacerse la tonta...en suma, "agachar el moño". Hasta ahí bien, es algo que se llama "prudencia". Pero, a veces, por razones que no entendemos, las pegas se acaban. Los proyectos fracasan, las lucas se acaban, las prioridades cambian. Todo eso lo puedo entender. Lo que no entiendo es cuando una persona pierde su pega, producto del capricho de otra persona. En toda empresa, existen personas que toman las decisiones. Y las razones antes mencionadas me parecen válidas. Pero a veces, hay decisiones tomadas por razones que a mí no me parecen válidas. Que son, o al menos, ante los ojos de cualquier persona con dos dedos de frente, parecen, meros caprichos. Se supone que en la educación existe la evaluación docente (en la educación superior chilena existe y en la educación escolar particular pagada también) y un profesor bien evaluado, debería tener continuidad. Si uno hace bien la pega, lo lógico es que siga haciéndola. Y en la educación, así como en cualquier otra profesión, "la práctica hace al maestro". Pero, cuando sacas a una persona que lleva años haciendo bien su clase, que está bien evaluada y no es conflictiva, ¡no lo entiendo! Me parece absurdo. Es el "pago de Chile", hiciste bien tu pega, te sacaste la cresta, todo resultó bien, a juzgar por las evaluaciones, pero te sacan. Así, de repente. Es como una puñalada. Y uno se queda con la sensación de que para qué tanto esfuerzo, si al final, quien "corta el queque" puede eliminarte cuando quiera. Y eso da rabia. ¡Cuidado! el peligro de mandar todo a la mierda y ser perfeccionista es muy fuerte. Aunque cueste, hay que seguir creyendo que el esfuerzo a la larga será recompensado. Y a pesar de que no comulgo con las ideas religiosas que me inculcaron mi Colegio benedictino y la Universidad Opus Dei en la que estudié mi magíster, sí creo que el trabajo dignifica y que no sólo honro a Dios a través del trabajo bien hecho, sino a mí misma, a mi familia y a mis padres que se esforzaron por darme una buena formación. Talvez hablo por muchos que han sentido que su esfuerzo no está llegando a ninguna parte o que sienten que se han cometido injusticias con ellos. Y les digo que al final, el esfuerzo es recompensado. Y que si alguna vez se los han cagado, eso se dará vuelta y que lo más probable, es que al final ustedes serán los más beneficiados por ese balde de agua fría. Pero paciencia, que no es inmediato. Y a veces, esas puñaladas nos obligan a no olvidar que somos unos luchadores.

miércoles, diciembre 28, 2011

Reflexiones de Fin de Año

Estoy lejos de querer hacer balances como he hecho otro año. No veo la necesidad de hacerlo todos los años. 2011 fue un año bueno, de continuidades. Este fin de año es el que inspira mis reflexiones. Diciembre siempre es un mes cargado de eventos, metas y mucho que hacer. Pero este año ha sido más potente. En primer lugar, la muerte de mi tía abuela, así de repente, nos dejó a todos desconcertados. Una vez más nos llega ese mensaje de que la vida es algo fugaz y por eso hay que disfrutarla "a concho". Me tocó ver cómo ahora se hacen cargo de las cosas que dejó y es raro pensar que un día nos iremos, dejando todo lo material aquí y cómo cosas que para nosotros significaban tanto, se convierten en tesoros o "cachos" para quienes nos rodean.

En medio de esas reflexiones, con un calor que superaba los 30ºC y los ajetreos propios de fin de año, me ví envuelta en un aura de malgenio, un poco de angustia y mucha flojera. Me preparaba para mis 10 días de vacaciones navideñas ejerciendo el menor esfuerzo. Y en eso, un nuevo chancacazo vino a despertarme, para recordarme que no puedo ser tan malgenio: me robaron la cartera. Eso significó tener que levantarme temprano, hacer trámites, renovar todo y, lo más importante, darme cuenta de que mi actitud malgenio y cansada estaba equivocada. Y sí, 2011 fue un año de continuidades, intenso y agotador, es cierto que necesito descansar, pero no había necesidad de andar tan furia por la vida.

Y bueno, que venga 2012, que no significa que se acaba el mundo ni ninguna de esas pelotudeces que tanto les gustan a los alarmistas apocalípticos que malinterpretan oráculos milenarios. Que venga con todos los cambios y sorpresas que trae, que ya estamos preparados y si no, habrá que hacerse a la idea. No prometo no tener ataques de malgenio, porque es parte de mi naturaleza. Y a todos los que pasan por acá, espero que hayan tenido (o estén teniendo, ya que en otros países las celebraciones se extienden hasta el 6 de enero), una muy Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.

lunes, diciembre 19, 2011

Opinólogos

Hace unos años atrás, se puso de moda (al parecer permanente) la "opinología": una rama del pseudoperiodismo de espectáculos donde cualquiera, da lo mismo su formación académica o laboral, opina sobre la vida de los demás, los eventos de los demás, la ropa, la familia, los aciertos y, por sobre todo, los desaciertos. Y bueno, a veces, como expliqué en un post anterior, escuchar tonteras un rato sirve para relajar la neurona...el tema de hoy no es ese, sino el cómo, la opinología se ha apoderado de todos los aspectos de nuestra vida y estamos llenos de "flatus vocis" en todas las otras áreas del periodismo...y de ahí, la gente, el telespectador común y silvestre, la "señora Juanita", aprendió, y muy bien, a dárselas de opinóloga y a comentar, dando juicios de valor, acerca de todo lo que hace su prójimo y, lo que más me empelota, hablando "ex cáthedra" de cosas que no tiene idea.

Y es ahí donde quiero llegar: a la opinología cotidiana. A esos que nos rodean que no sé quién les dio un doctorado de vida y se pasan la vida dando opiniones que nadie les ha pedido, acerca de sus vidas. Y da lo mismo si en sus vida privada tengan la cagada o parezcan (porque son excepcionales quienes lo son realmente) un modelo de virtudes. Y opinan de cómo te vistes, de lo que comes, de por qué haces esto y no aquello...ufff!!!! Yo sé que todos, y me incluyo, caemos en eso a veces. Pero hay gente que no sé si no tiene vida o qué, pero se lo pasa jorobando al resto con sus opiniones y se meten en la vida de uno. Te critican porque decides cosas que ellos jamás se atreverían a hacer, y te atiborran con preguntas absurdas. Y a veces te salen con una cátedra de cómo actuarían si estuvieran en tu lugar y cuando tú los miras con cara de "y a tí, ¿quién te tiró maní?", te miran como si fueras la mujer más pesada e irreverente de la Tierra. Y continúan dándote consejos que no has pedido. A veces creo que en realidad, es gente que le encanta escucharse. Da lo mismo de qué hablar: lo importante es monopolizar la conversación. Y eso es válido tanto para los opinólogos de la tv como de los de la vida cotidiana.


jueves, diciembre 01, 2011

Tolerancia...¡qué difícil por estos días!

En este país ocurren cosas curiosas. El homenaje de Krasnoff fue una de ellas. Yo tolero todo tipo de pensamientos políticos y creo que uno puede admirar a quien quiera, aunque el resto de la humanidad lo considere un asesino en serie...yo jamás rendiría homenaje a un Krasnoff ni a un Pol Pot, me carga Stalin, también Hitler, pero aunque me cuesta, puedo entender que haya gente que los apoye. Algunos los consideran "necesarios" en su época, o justifican sus acciones como una respuesta a algo que creen peor (y creo que la polémica columna de Gonzalo Rojas, persona con la cual no comparto en absoluto mi forma de pensar, iba en ese sentido). Pero, si alguien quiere rendir homenaje a un psicópata, que lo haga, aunque si me pregunta mi opinión, le diré que creo que está loco...


En el caso específico del homenaje a Krasnoff, personaje que no me agrada en lo más mínimo, creo que fue una provocación. Absolutamente innecesario, la ocasión era la 4º Edición de sus memorias, es decir que hubo otras oportunidades anteriores de rendirle homenaje y sabiendo lo complejo que ha sido este año, me parece una provocación por parte de sus admiradores. Sin embargo, creo que el atacar a las personas que asistieron a la entrada del evento, también es criticable. ¿Por qué no los dejan ser? Tirándoles huevos y gritándoles cosas no van a convencerlos de cambiar de idea. También era innecesario. Aunque, era obvio que iba a pasar, porque como ya les dije, siento que fue una provocación.


Lo que me llamó la atención, en un programa que ví, fue la postura muy poco objetiva de la prensa, al entrevistar al carabinero a cargo de la seguridad del evento. La periodista insiste en que los carabineros usaron la violencia para reprimir la manifestación, que era pacífica...¡por Dios! tirar huevos y romperle la ropa a la gente no es pacífico. Si hubieran gritado y mostrado carteles, perfecto, pero hubo agresión...talvez la respuesta de los carabineros pueda ser más violenta, pero no vengan a tergiversar una realidad tan evidente.


Acerca del alcalde, no vale la pena opinar. Él es así y supongo que, si lleva tantos años ahí, es porque en su comuna la mayoría está de acuerdo con su forma de actuar. Aunque, este año han pasado varias cosas, que para algunos pueden motivar un cambio para la próxima elección. Todos sabemos que tiene una postura de extrema derecha muy intransigente, igual que Carlos Larraín. Yo no comparto esa postura, pero puedo tolerarla, mientras no me molesten. Pero, a veces, por lo que dicen o hacen, comprendo el odio engendrado entre la izquierda más radical contra esos personajes. Totalmente. Es como cuando veo cuicas huecas o empresarios déspotas: uno puede comprender que los más desfavorecidos generen un resentimiento. Lo malo es cuando los resentidos generalizan y creen que todas las cuicas son huecas, los empresarios déspotas o la gente de derecha intransigente.


¡Qué difícil parece la tolerancia en estos días! Con tantos "indignados" y tantas visiones de mundo que combaten entre sí, con nuestra política que tiende a los "diálogos de sordos" y con un gobierno que mucha gente ve compuesto por gente a la que ve lejana, con una vida muy diferente a la suya, con valores que no comparte y, lo más importante, que siente que no pueden ayudarle porque no conocen su realidad. Eso genera descontento. Y si sumamos las crisis económicas y la corrupción...¡peor aún! Por eso, creo que el homenaje no era necesario, por muy tolerante que uno pueda ser...es resucitar esas rencillas añejas que nos siguen dividiendo.


sábado, noviembre 19, 2011

Contra la corriente

Este mundo es un mundo extraño. Nuestra sociedad se ha acostumbrado a no pensar, sino sólo a buscar una corriente de pensamiento o un estilo de vida que se le acomode y morir allí. Aprenden de memoria códigos y argumentos. Les cuesta cuestionar los aspectos más importantes de lo que su ideología les impone. Cuando es lo primero que uno debe cuestionarse: las bases. Les cuesta incluso cuestionar lo más simple y cotidiano. Deciden, en un algún momento de su vida, adherir a un molde: consevador, liberal, alternativo, comunista, integrista, rebelde, ecológica...¡da lo mismo! Eso es válido. Es un mundo libre (se supone) y uno puede decidir hacer con su vida lo que quiera. A veces, esa decisión pretende ser innovadora y contracorriente. Y ahí nos encontramos con todos los "antisistémicos"...que, al adherir a esa postura ortodoxamente, no se dan cuenta que el antisestima también es un sistema. Creen ser súper cool y originales con sus pintas alternativas llamativas y sus opiniones que rompen el molde, sin darse cuenta de que también se comportan como un rebaño...de un pastor alternativo, sí, pero que también es un pastor, que moldea su forma de pensar y vivir.


Pero, cuando uno se atreve a ser uno mismo, a dar sus opiniones, aunque éstas no encajen 100% con las de ninguna tendencia, sino que a veces toman elementos de todos lados, porque uno se atreve a pensar, a dialogar, a conocer...uno puede ser tachado de raro. Lo mismo, cuando te dedicas a algo que es fuera de lo común. Toda la vida, me miraron raro en el Colegio porque me gustaba leer y me encantaba la Historia. Por no demonizar la existencia de una ley de divorcio y por no creer que la gente que no es católica es mala. Talvez, desde chiquitita fui una "librepensadora", aunque no me guste ese apelativo ni nigún otro. Es que desde chica, además de sobreestimularme, fomentarme la lectura, mandarme a un Colegio con buen nivel académico (eso lo reconoceré siempre y lo agradeceré siempre), me enseñaron a pensar. De partida: me convencieron de que los niños que se aburrían eran flojos y sin imaginación. Crecí en una familia muy diversa, en todo ámbito: político, religioso, económico, social...en que, a pesar de las frecuentes discusiones, siempre se habló de todo. Nunca hubo un tema tabú, talvez había temas desagradables o no aptos para niños, pero jamás un tema tabú. Entonces, para mí era normal decir lo que pensaba y expresar mi opinión, sin miedo de ser tachada de nada. Pero bueno, la sociedad chilena no es así y escandalicé a mucha gente con mi forma de ser. Mi adolescencia fue compleja por ello, porque me dolía no encajar. Pero uno aprende. Y se da cuenta de que, si uno es realmente valiente y consecuente, si además no eres conflictivo, aunque tus ideas sean dignas de encerrarte en el psiquiátrico, si tu actitud no molesta, a la larga vas a ser respetado. En cualquier lugar. Y eso me ha pasado.


En todo caso, sé que vengo de la vereda privilegiada. Y a veces, algunos resentidos me lo han recriminado. Pero, al poco tiempo los conquisto. Porque yo no reniego de mis orígenes, así como ya no oculto mis limitaciones. Esto es lo que hay. Y punto. Y lo que he logrado en la vida, en parte es por mis propios méritos, y estoy orgullosa de eso. Y por otra parte, es porque soy privilegiada y he recibido mucha ayuda. Y la agradezco. Desconocer lo primero es reducir mi autoestima al mínimo. Y desconocer lo segundo es ser mal agradecida y soberbia. Y me da lo mismo que me digan cuica, peloláis, cartucha o loca, cuando es cierto que hay un poco de todo eso en este envaso. Talvez, hasta sea un poco hueca, aunque toda mi vida he renegado de eso. Pero bueno, es lo que hay. No me caso con nigún pensamiento, ni clásico ni alternativo, porque, aunque pueda parecer soberbio, a veces pienso por mí misma. Y no soporto nada que me ponga trabas cuando pienso por mí misma. No me siento más inteligente que el promedio, pero sí siento que aprovecho más mi inteligencia que el promedio. Eso es todo. Aunque a veces, pensar tanto, nos lleva a desvariar y a cometer errores garrafales, que cuando uno es más oveja, no cometería.