jueves, febrero 08, 2007

Las desventuras de Caro

(He aquí mi primer "Corín Tellado". Algo que partió con una base real, que luego fui adornando con mil historias más que he vivido o escuchado. Ojalá les guste y no haya salido muy melosa, jijiji.)

No sé porqué de tanto escuchar historias de amores no correspondidos, me puse nostálgica y
recordé una muy, pero muy añeja, de casi diez años de antigüedad:
Mi amiga Carolina era muy inocentona. Tenía 16 años, pero nunca había dado un beso, porque era muy tímida. Soñaba con amores platónicos y con su príncipe azul. A pesar de que todas las que teníamos "algo" más de experiencia, le decíamos que el hombre perfecto no existía y que tuviera cuidado.
Pero ella conoce un día a Sebastián, que la dejó "marcando ocupado"; alguien que parecía muy tierno, muy inteligente y que demostraba mucho interés por ella. El error de ella fue dejarle claro, desde el principio, lo inexperta que era. Y al parecer, a algunos hombres, la inocencia de las mujeres les parece un reto: como que les afloran los genes de descendientes de conquistadores del Nuevo Mundo que llevan en los genes y ven a estas mujeres inexpertas como una nueva tierra a conquistar.
El caso es que mi amiga, como tenía tan poca experiencia, tenía una visión muy idealizada y cartuchona de lo que debía ser salir con alguien. Y cuando este galancito trató de darle su primer beso, ella, a pesar de que se moría de ganas, le dijo que no.
Ustedes pensaran: ¡Qué hueona!, si, la verdad, la pobre fue un poco ñoña. Pero, en su defensa puedo decir que ella consideraba que había pasado demasiado poco tiempo (sólo se habían visto unas dos o tres veces). Y yo creo que le dio miedo, miedo a enamorarse hasta las patas y que después se la cagaran. Aunque ella siempre dijo que sentía que no lo conocía lo suficiente.
Lo que pasó después fue bien obvio: él no llamó más. Ella, ilusamente pensó que le iba a pasar como la canción "dime que no" de Arjona: que al haberlo rechazado una vez, él volvería a la carga. Ella creyó que, si él la había invitado a salir y le había pedido un beso, era porque estaba enamorado. Porque ella sí lo estaba. Fue su primer amor y le costó mucho olvidarlo. Ahora, han pasado 10 años y ya es tema superado.
Pero le costó mucho. Sobre todo, porque después de él, tuvo un "clavo": su primer pololo, un verdadero desastre. Si el otro era un galancete agazapado, que se las daba de tiernucho, pero en el fondo lo único que quería era agarrársela, éste era el típico jote chileno (que Pepa describió con gran acierto en su columna de LUN). Y desgraciadamente sus amigas tuvimos el mal ojo de fomentarle la relación con ese patán. Porque nosotras veíamos a un tipo muy preocupado por sus amigas, que las trataba como si fueran reinas del mundo y capaz de cruzar la ciudad entera a pie por ir a verte. Con ella fue así al principio. Carolina conoció a ese hombre al mismo tiempo que al otro. Eran amigos, de hecho, me parece que todavía lo son. Sé que suena feo, feísimo, pero ahora lo voy a explicar: cuando Sebastián dejó de llamarla, él dio vuelta la página y se olvidó de ella. Pero Carolina, como buena adolescente enamorada quedo un poco "pegadita" y trataba de que él volviera a pescarla, sin resultado. Necesitaba un "aliado", alguien que la ayudara a recuperar su amor perdido. Y ahí acudió a Cristóbal. Sabía que Cristóbal había tenido miles de pololas y aventuras, pero ella se acercó a él como a un "amigo". Lo que ella quería en ese momento era información sobre Sebastián, para poder coincidir en los mismos lugares y emprender una "reconquista". La pobre, todavía pensaba que Sebastián sentía lo mismo que ella y que era taan tímido, que su rechazo lo había cohibido.
Pero en uno de esos "encuentros casuales", se encontró con que Sebastián tenía polola. Ya habían pasado un par de meses desde lo que NO había pasado entre ellos y sus encuentros siempre habían sido distantes. Su "amigo" Cristóbal, en cambio, estaba cada vez más cercano a ella: llegaba a verla de sorpresa, la invitaba al cine después de clases, le ayudaba con sus trabajos de inglés...el "amigo perfecto". Hasta ese momento, eso sí, no le había contado nada sobre sus sentimientos hacia Sebastián. Y al parecer, Sebastián nunca contó a sus amigos lo que había pasado esa noche. Porque ellos le preguntaron y él siempre contestó con evasivas. Y Carolina, con nosotros, tomó la misma actitud, hasta que mucho tiempo después, nos confesó que se moría por él, que la había cagado y que él no la pescó más.
Nosotras la animamos a acercarse a Cristóbal para llegar a Sebastián. Pero, cuando después de las vacaciones de invierno, ella llegó a una fiesta y vio a Sebastián de la mano con Trini, su polola hace 4 días, la Caro se quería morir. Puso su mejor cara de cínica y hueveó toda la noche con Cristóbal y con las que estábamos ahí. Pero, apenas pudo, se fue a su casa a llorar. No podía creer lo tonta que había sido.
Pasaron unas semanas y Cristóbal cada vez estaba más cerca de ella. Hasta que, por fin, decidió invitarla formalmente a salir. Para ese entonces, él ya sabía que ella estaba enamorada de su amigo. Ella le había contado y él le dijo que se olvidara del Seba, porque estaba muy enamorado de la Trini.
Caro empezó a convencerse de eso y decidió darse una oportunidad con Cristóbal. Sabía de su fama de mujeriego, pero, ingenuamente, pensó que era así porque nunca se había enamorado de verdad. Y ella, tan tierna e inocente, pensó que podía cambiar a un hombre. Uffff...en fin
Salieron como dos meses. Al principio, ella le dejó claro que no estaba ni ahí con él. Pero despues...empezó a confundirse y un día me confesó que le gustaban los dos. Era raro, salía con uno y lo pasaba increíble, hasta que llegaba el otro, feliz con su pololita y ella se empezaba a imaginar que ella debía estar ahí en su lugar. Pooobre.
Ahí es cuando ella debió escapar, desaparecerse un tiempo. Además, esos hombres no valían nada. Qué pena no haberlo sabido para aconsejarla. Además, yo en esa época estaba muy preocupada en mis propios rollos pseudointelectuales, ermitaños y sufriendo por culpa de un maldito jote.
Bueno, pero el cuento es que finalmente la Caro cayó en las garras de Cristóbal. Aunque, según me confesó, mientras estuvo con él, nunca pudo olvidar al Seba. Por eso, durante los tres meses que estuvo con Cristóbal, evitaba hablar con su antiguo amor. Su primer mes de pololeo fue muy lindo. Fue su primer pololo y ella estaba con toda la ilusión de un primer romance, sintiéndose querida. Además, él era atento, preocupado y, para mi gusto excesivamente complaciente con ella, no me gustan los macabeos. El segundo mes ella empezó a sentirse ahogada. Él era demasiado absorbente, quería estar todo el tiempo con ella y Caro a veces necesitaba su espacio. Y sentía que él no se lo daba. Y el tercer mes fue horrible; el hombre cariñoso y preocupado desapareció, dando lugar a un hombre celoso y absorbente unos días, indiferente otros y que se desaparecía otros tantos. Ahí, Caro comenzó a sospechar que se la estaban cagando. Ya no quería más: no entendía cómo alguien podía cambiar tanto. Y ahí fue cuando mi amiga, por fin!!!! aprendió dos sabias lecciones acerca de los hombres: que muchos (no todos) mienten o mutan de personalidad para atraer a una mujer y que es muuy difícil que cambien. Osea, éste era mujeriego y siguió siéndolo. Por suerte, mi amiga se dio cuenta a tiempo y lo mandó a la mierda.
El problema fue que su ruptura coincidió con la del Seba y la Trini. Y mi amiga empezó a creer que ahí podía pasar algo. A pesar de que nosotros la tratamos de convencer por toodos los medios de que no hiciera nada, ella se la jugó. Y al final, logró pillar al Seba volando bajo, borracho pasando las penas por haber peleado con la Trini, y le dio ese beso, que un año antes se había negado a darle. Caro ya había aprendido algo de su mala experiencia anterior y no se hizo muchas ilusiones. Cuando supe que se lo había agarrado, la reté. Le dije que no se esperara que él la llamara. Además, nos íbamos en un par de semanas a Viaje de Estudios (qué tiempos aquellos!!!! juventud divino tesoro...) y para qué iba a empezar una relación, para pasar las dos semanas siguientes separados (eso, a mi edad ya no importa tanto, pero a los 17, ufff). El caso es que el Seba la llamó. Y ella salió con él, hasta antes de irse al Viaje de Estudios. Nunca hubo ni un "te quiero" o un intento de formalizar algo. Sí, unos besitos locos y tomaditas de mano. Nada más, porque mi amiga sabía perfectamente que ella era "el clavo" del Seba. Se lo dijimos, pero nos dijo que no le importaba. Había sufrido arrempetida de no darle ese primer beso y ahora se estaba desquitando. Necesitaba cerrar esa historia y si la única forma de hacerlo era siendo la amiguita con derechos, no le importaba.
Llegó el famoso viaje de estudios y él fue a despedirla al bus. Un romántico y pequeño beso de despedida y un "nos vemos a la vuelta". Ella ya no se hacía ilusiones. Durante esas dos semanas, no habló con él. Ella decidió no llamarlo y él tampoco la llamó.Tampoco Caro se lo esperaba: no tenían nada serio y, le tincaba que él estaba tratando de volver con la Trini.
Dos días después de volver a Santiago, él la llamó. La invitó a su fiesta de graduación. Sería el fin de semana antes de Navidad, es decir, en dos semanas. Ella intuyó que durante su ausencia, él trató de volver con la Trini, sin resultados. Decidió aceptar, porque todavía le gustaba y lo quería, aunque esas dos semanas lejos de él, con sus amigas y paseando por las playas del norte, le hicieron darse cuenta de que ella valía demasiado como para ser el segundo plato. Fue a la fiesta con él y lo pasó muy bien. Pero, no pasó absolutamente nada.
Durante la noche él trato varias veces de besarla. Nosotros siempre pensamos que él nunca la había querido y que sólo quería una aventura con ella, deseando ser "el primero". Después temíamos que como su amigo había sido el primero en besarla, éste buscara ser el primero en ir más allá. Nunca lo sabremos. Lo que sí supimos es que las sospechas de Caro con respecto a su relación con la Trini, eran ciertas. Ella no quiso saber nada más del Seba y cuando éste intentó volver con ella, ésta, muy educada, le dijo que ya no sentía lo mismo que antes. Después, se enteró de sus encuentros con la Caro y lo mandó a la mierda.
Caro supo todo esto una semana antes de la fiesta. Pero, no fue la única razón para rechazar a Sebastián esa noche. Simplemente se aburrió. Le pareció que andar con el amigo de su ex era feo y más cuando la tenían de reemplazante. Decidió que esa noche sería la despedida. La noche del adiós. Alguien dijo, medio broma, medio en serio, que porqué no se lo comía a besos esa noche, si es que era su despedida. Y ella dijo: "Porque sé que si vuelvo a besarlo, ya no habrá una última vez".
Lo extraño de todo es que después, él empezó a perseguirla. La llamaba, la invitaba a salir y se aparecía donde estaba ella. Ella, divertida, nos comentaba que ahora "se había dado vuelta la tortilla". Pero, cumplió su promesa. Y un buen día, antes de rechazarle, por quinta vez, una invitación, le dijo: "tu problema Seba es que no sabes estar solo. Y yo quiero estar con alguien que me quiera a mí, no con alguien que esté conmigo por estar con alguien. "
Él nunca más la llamó. Pero yo me lo encontré hace dos años, pololeando con una conocida mía. Y me dio gusto ver que al parecer, las palabras de mi amiga lo hicieron entar en razón. Porque después de lo que le dijo Caro, él pasó dos años solo y luego de algunas experiencias fallidas, conoció a su actual polola, con la que está hasta ahora.
Pero, más gusto me dio ver a Caro aprender una importante lección de vida. Hoy está casada y con ganas de ser mamá luego. Algo que me recuerda que la "adultez" se me acerca a pasos agigantados. Pero ésa es otra historia.

5 comentarios:

borr3go dijo...

Lecicones de vida... hay que pegarse porrazos para aprender a levantarse... bonita historia... todos tenemos algo similar que nos dejan moralejas.

Saludos

Anónimo dijo...

ke boni tu historia, osea la de tu amiga, me paso alguna vez algo similar, en fin.
saludos kuki, en Tolosa ya comienza el carnaval, y debo encontrar algo con ke disfrazarme, besos y soles para ti!

lucho dijo...

las canciones de Ismael Serrano estan llenas de amores malditos:

"la noche debilita los corazones
noches de funeral
de vino y copas"

"..que el amor
es eterno mientras dura."

de: "La extraña pareja"

"...pero como todas
las historias de amor,
al menos las mas bellas
la nuestra por supuesto tambien
acabo en tragedia..."

de: "Tierna y dulce historia de amor"
saludos!!!

Gabriel dijo...

Haber mil cosas por decir:
a)Me gusto el relato, es simple y atrayente.
b)Sabes, cuando leía, y teniendo presente la foto de tu blog, re-contrajuraba que tenias 16 o 17 años, quizás es el plus de esa columna, lograr trasportarnos a esa edad, pero al final, me di cuenta q son hechos preterito de 10 años atras..
c)Finalmente, somos tan malos los hombres los chilenos o latinoamericanos en general?, todavia sobrevive en nosotros el gen del villano conquistador de nuevos mundos como dices tu?...me pregunto si yo sere asi?....que pajeo mental jajaja..
Te siguere leyendo...haber que sorpresas nuevas nos tienes..Un saludo fraternal
Gabriel

kuki dijo...

Lucho:
jiji, a todo el mundo le pasa que me hecha 10 años menos.
Y lo otro, yo no creo que todos los hombres sean malos, de hecho, tengo en mente una columnilla acerca de la maldad femenina q les dejará los pelos de punta (la estoy trabajando, xq mis inspiraciones son taan cercanas q debo intentar q no lo noten si llegan a leerlo. Xq igual, soy un poco cobarde a la hora de enfrentar represalias femeninas...)
Para que te hagas una idea de la mucha estima que le tengo a los hombres: llevo casi 8 años con el mismo pololo y feliz con él y tengo muchos amigos a los que aconsejo para que no caigan en las garras de brujas manipuladoras. El problema es q no todos hacen caso...)