domingo, marzo 17, 2013

Juventud, divino tesoro

No quiero parecer amargada, ni me las quiero dar de Catón. No me interesa despotricar contra la crisis moral de la juventud occidental y mundial. No, no es ese mi afán. Pero, a mis 32 años, y ya con varios años de clases a adolescentes en el cuerpo, tras haber despedido a unas cuantas generaciones de IV Medio, y tras recibir a otras tantas en primer año de Universidad (esto del pluriempleo tiene sus pros y contras, y es muy bonito vivir este contraste de continuidad...), puedo ver algunas actitudes de estos "polluelos" que me están preocupando.
Y no son los que algunos preocupados padres creen. No es el carrete, no es el alcohol, las grogas y el sexo. Creo que eso ha sido siempre más o menos igual, la diferencia es que ahora hay más libertades de acceso, más información, mayor poder adquisitivo y menos tabúes. Aunque, obviamente, eso ha generado cambios, que asustan a cualquier progenitor, mi reflexión de hoy no va por ahí. Mi reflexión de hoy está relacionada con eso, en todo caso.
Me preocupan los referentes juveniles que ven los niños (porque, para mí, en IV Medio, todavía son algo niños), en los medios de comunicación. Algunos programas juveniles, reality shows y paneles de farándula de nuestra televisión nacional abierta, se han dedicado a alzar personajes, a mi juicio, despreciables, presentándolos como "modelos" para la juventud, al tener caras bonitas, lindos cuerpos (muchas veces, por obra y gracia del bisturí) y alto poder adquisitivo, al explotar sus atributos físicos (hasta ahí, nada que me moleste), pero también sus vidas privadas. Uno no entiende, cómo se les da tribuna a personajes que en realidad no aportan nada, y que, peor aún, festinan con su mal comportamiento, recibiendo a cambio importantes pagos.
La verdad, si la gente quiere prostituirse, o vender su vida privada, a mí me da lo mismo. Es problema de ellos. Lo que me preocupa es que se muestre tan reiterativamente en la tele, a jóvenes que no hacen nada productivo. Que sólo se dedican a mostrar su físico, ventilar sus romances, peleas y delitos, y que ni siquiera (y eso, es lo que más me preocupa), son capaces de hacer algo que, en el Chile actual es indispensable: terminar el Colegio. Y no estamos hablando de que sean jóvenes de aldeas marginales del extremo norte o sur del país, de escasos recursos, y que deban viajar cinco horas para ir a clases. ¡No! Son personas que, teniendo todos los medios para estudiar, no lo hacen. Por flojera. Nada más.
Y como la ociosidad es la madre de todos los vicios, pronto los vemos entregados a varios de ellos. No estudian, no trabajan (a veces, sacan plata del modo ya explicado, otras veces hacen eventos, etc., pero, en general, y comparándolos con el chileno promedio, no se esfuerzan mucho, que digamos), se lo pasan carreteando, cambiando de parejas como quien cambia de polera, y provocando escándalos. Me da lata que la tele muestre esto a cada rato, porque los niños ven estas cosas y pueden crearse imágenes distorsionadas. Ya que, se sabe, vivimos en una sociedad bastante consumista y hedonista (todos tenemos algo de eso, el que esté libre de pecado...), y nuestros adolescentes son más vulnerables que los adultos en caer en aquello.
Porque en la adolescencia se desarrolla parte importante de la personalidad e identidad, se sufren cambios y transformaciones, que a veces alteran sus estados de ánimo. Y este mismo proceso, a veces, los vuelve egocéntricos y egoístas. Este volcarse en su ego es normal (aunque no hay que fomentárselo), ya que están conociéndose, descubriéndose. Y el ego, está muy ligado a la búsqueda del placer. Eso nos lleva a ser consumistas y hedonistas. Y si ven, entonces, gente con buena pinta, exitosa con el sexo opuesto, que tiene los autos, viajes, ropas y demás lujos que quiere, sin haber terminado el colegio, sin levantarse temprano y esforzarse cada día, pueden generarse falsas expectativas acerca de la vida, que recién empiezan a conocer.
Obviamente, en este punto, el rol que juega el entorno del niño es fundamental. La comunicación y el ejemplo de sus padres, el ambiente familiar, los incentivos para el esfuerzo, tanto en el Colegio como en la casa, son indispensables. Pero, desgraciadamente, todos sabemos, que a veces algo de eso falla. Por diversas razones, y no quiero entrar en detalles ni juzgar. La educación y la crianza son difíciles. Es natural que un adolescente sea un poco superficial, egocéntrico y que quiera pasarlo bien. Lo que hay que darles a entender es que no siempre se puede pasarlo bien, y en esa tarea, los medios de comunicación nos hacen un flaco favor a los padres y educadores.
Además, está todo lo que tiene que ver con el respeto a uno mismo y los demás, el valor de la vida privada, la importancia de tener criterio y valores  morales. Aspectos en los que muchas veces estos "modelos" de la televisión se caen. Y acá no se trata de criar niños amargados, que no quieran salir ni a la esquina y que vean el pecado en todo. ¡Eso me parece igual de horrible! Sino que, hay que tratar de buscar el famoso "justo medio" aristotélico. Se puede pasarlo bien, sin que eso ponga en riesgo nuestra vida. Podemos disfrutar, pero siempre respetando a los demás y a nosotros mismos. Podemos viajar y comprarnos cosas bonitas, pero teniendo claro que eso no es lo más importante en la vida. Podemos preocuparnos por nuestro físico, para vernos mejor, pero sin enfermarnos ni distorsionar nuestra imagen en busca de un ideal inalcansable.
Ese "justo medio", que a la gente sensata le parecerá obvio, en estos personajes sobreexpuestos en nuestra televisión, no lo es. O al menos, esa imagen es la que proyectan. Esa es la imagen que ven nuestros niños. Y si nosotros no les explicamos que eso no está bien, ellos se pueden confundir. Sobre todo si no lo están pasando bien, si tienen problemas familiares, no se concentran en sus estudios, si no saben qué quieren hacer con sus vidas, si no se sienten queridos...A mí, de verdad, me da pena y rabia lo bajo que están cayendo los medios. Con el impacto que generan en las personas, en lugar de preocuparse tanto de vender, debieran ocuparse más de transmitir aportes más positivos. Curiosamente, cuando la televisión inició sus transmisiones, en los años '60, la comenzaron las Universidades y el Estado, con el propósito de apoyar a la educación y la cultura...sin comentarios.

5 comentarios:

Joe dijo...

Lamentablemente es una guerra que solo se va a ganar cuando se acabe el recurso. En el momento en que ya no se pueda lucrar con la imagen, o no se puede alcanzar dicho ideal bajo ningún medio, solo entonces empezara a moverse la maquinaria de la indiferencia: "si no puedo, no me interesa".
Fuera por política o religión, el hombre ha demostrado ser de descendencia ovejuna: seguir al que tiene delante sin importar que es lo que sea o que es lo que represente.
Será que muchas de nuestras leyes se están volviendo ridículas? jajaja!

Claudio Orrego dijo...

De acuerdo, la televisión juega gran parte en esta discusión, pero no hay que olvidar que la TV es un refugio ante una carencia afectiva, que todo el mundo llorara porque se murió Camiroaga es un claro ejemplo de que la TV funciona como "compañero" para algunas personas, da pena, ciertamenete.
Por otro lado, esta generación de jóvenes es de la época de la facilidad y la inmediatéz, todo cuesta muy poco y lo tienen en seguida, propiciado por lo padres también, que son aquellos a los que se les negó mucho en su juventud y no quieren hacer lo mismo con sus hijos, pero se van al extremo.
Así, La TV retroaliementa esta carencia, dando mas de lo que vende fácil.
Yo también estpy de acuerdo en que la TV debe jugar un rol mas serio, no educar ni entregar valores, pero si de entretener sanamente y no utilizar la sexualidad para atraer televidentes.
Buen post, un abrazo

Irantzu dijo...

Yo me preguntaba el otro día algo quizás parecido: ¿por qué estos cabros escuchan reggeton? ¿por qué no los Doors, o Muse, o los Búnkers? No sé, otro estilo de música, si hay para elegir... ¿será la tele tb? ¿será youtube? ¿los pares?
La tele es una gran influencia, pero ahí depende tb de las familias... si se ve mucha, poquita o nada, y que ven... lamentablemente la gente cae en el juego y creen que eso que ven (tongos) es realmente importante...
El problema no es la tv, el problema son los ejecutivos, el rating, la publicidad... eso manda... el número de televisores con people meter encendido manda... mientras el número sea alto, se mantiene esa programación... si es buena, mala, no importa: el númerito manda... no se hace tv con contenido, ni con sentido en horario prime... jamás!!! un domingo en la tarde puede ser... pero no en la semana...
Todo un tema, pero hay cabros clever, o yo quiero creer eso...

Kuky dijo...

Claro que hay cabros clever! Que no ven Yingo, ni farándula y disfrutan la buena música (en mi cole, hay unos cabros muy talentosos, que cantan, componen y tocan de maravilla). Por suerte. Pero, tienen razón que las familias tienen mucho que ver en eso.

Kuky dijo...

Claro que hay cabros clever! Que no ven Yingo, ni farándula y disfrutan la buena música (en mi cole, hay unos cabros muy talentosos, que cantan, componen y tocan de maravilla). Por suerte. Pero, tienen razón que las familias tienen mucho que ver en eso.