domingo, abril 12, 2015

Zona de confort

Ya lo decía una canción de Goo goo dolls en los noventa: "when everything feels like the movies...you bleed just to know you are alive". Y este 2015 parece ser el momento en que sangramos para saber que estamos vivos, después de varios años en que todo se sentía como de película. Y no sólo por mí, que atravieso un momento duro en lo familiar, que afortunadamente está pasando. También lo digo por lo que me rodea. Este país vive un momento bastante turbulento. Y en mi entorno, se están viviendo tiempos de cambio. De alguna manera, la zona de confort en la que me mantuve por cinco años,  está tambaleando. Varias cosas están cambiando este 2015. Como todos los cambios, hay buenas nuevas, pero también crisis, incertidumbre, rupturas, miedos, momentos de colapso...es el inicio de una nueva etapa en mi vida, pero también mi entorno está cambiando. 
Pero creo que cada cierto tiempo, esto ocurre precisamente para saber que seguimos vivos y para no quedarnos estáticos. Para seguir evolucionando. Para aprender y crecer. Siempre he creido que todo pasa por algo y que, aunque uno no lo entienda en el minuto, muchas veces es para mejor o porque teníamos que aprender una lección. Sin esa lección, pasar a la etapa siguiente sería imposible y uno no puede quedarse pegado. La vida es así: cambios y evolución continua. Nunca dejamos de crecer, de aprender, de luchar y de soñar. Pero, la forma en que lo hacemos, va cambiando. Porque no siempre vivimos lo mismo, no podemos enfrentarlo todo de la misma manera. No podemos pensar siempre igual. No podemos responder a todo de forma mecánica. Por eso, mi lema en este momento es "a cada día su afán". 
Cuidado con las zonas de confort, porque son muy cómodas y gratas, pero no eternas. A mi edad, todavía creemos que ciertas cosas durarán para siempre y a veces incluso nos engañamos creyendo que somos inmortales. Los mayores nos recuerdan que no es así, porque han vivido. Y nosotros no siempre pescamos, solemos tratar de no pensar en cambios ni zonas de turbulencias y solemos teorizar mucho sobre todo...hasta que llega "la hora de los quiubos" y toda nuestra teoría y nuestra actitud de "general después de la batalla" se va a la mierda. Y son los mismos mayores a los que antes no pescabas tanto los que te ayudan a salir a flote, asegurándote que ahora todo se ve oscuro, pero ya encontrarás la luz. Y ahora sí los tomas en cuenta. Porque en sus palabras hallas consuelo y con el paso de los días, te das cuenta que tenían razón. Y que aunque suene cliché ( talvez para algunos todo este post esté lleno de clichés, pero me da lo mismo), así es la vida. Un sinfín de cambios, con algunos momentos de paz a los que aquí llamamos la zona de confort. 
Otro peligro de la zona de confort es que te puede hacer caer en la rutina y aburrirte. Y talvez, tú mismo decides salir de ella. Aunque el resto no lo entienda y te tilde de loco o de estúpido. Si no te sentías feliz o pleno, es lo que debes hacer. No es tontera ni estupidez. Es valentía. La vida hay que vivirla, no cumplirla como un recetario. Me carga esa actitud de vivir la vida como siguiendo un modelo y pasando etapas como por cumplir. Si bien, el exceso de ambición me parece insano, no tener ambición me parece latero y mediocre. Y con ambición no sólo me refiero a ambición de dinero, poder o fama. La ambición desmedida de esos tres suele llevar a la gente a perder cosas mucho más importantes. Porque también, uno debe anhelar felicidad, salud, amor, amistades, tranquilidad y desafíos. La necesidad de desafíos y aventuras es la que a veces lleva a algunos a salir de su zona de confort, porque ya no se sienten realizados en ella. Les falta algo, aunque, visto desde fuera, "lo tengan todo".
Y cuando sales o te sacan de esa zona de confort, al principio no es fácil...los aterrizajes forzosos existen y sueles experimentarlos en esta etapa. A veces colapsas y te preguntas por qué o para qué...pero es normal colapsar, patalear y gritar. Pero más importantes es seguir adelante, porque para atrás no cunde. A lo mejor, te das cuenta que la cagaste, y a veces decides reingresar a tu zona de confort...puede que resulte, puede que no. Ánimo. A veces, la decisión te llevó a un punto sin retorno, así que a apechugar nomás, a adaptarse y tal vez, a construir de a poco una nueva zona de confort. Eso se llama reinvertarse. Y puede ser muy bueno. Cuando logras eso es porque aprendiste, aunque sea a porrazos, y creciste. Y eso te hace sentir orgulloso. Y no te arrepientes. Y eres feliz. Y el pasar de nuevo por algo así  no te parece tan terrible. Viva la evolucion!

jueves, marzo 19, 2015

Quejas y batallas

De repente, te das cuenta que toda la vida te has quejado y preocupado por huevadas. Has hecho mil tormentas en vasos de agua y has perdido tiempo en cosas que daban lo mismo. Hasta que pasa algo que te hace replantear tu vida entera y te das cuenta de lo que es realmente importante. Y te das cuenta de que has sido malagradecida toda tu vida, por quejarte de tanta tontera. Y te das cuenta de que eres mucho más fuerte de lo que pensabas, pero debes serlo más todavía. Y ser fuerte no es no llorar cuando tienes pena o no gritar cuando tienes rabia. Es saber seguir adelante después de llorar y gritar, es lograr levantarte cada día y luchar para que sea un día mejor que el anterior...y si no lo es, aprender a sali adelante a pesar de ello. Esta sí es una lucha de gigantes...pero sé que ganaremos esta batalla, hasta ahora la más importante de mi vida. 

martes, enero 27, 2015

Estupideces que pregunta la gente cuando estudias Historia

Amo mi carrera, no me arrepiento de haberla estudiado, a pesar de que ejercerla es difícil, en un país donde la cultura y los conocimientos NO se valoran, tampoco la docencia. Y no hablo sólo de valoración en temas económicos, sino también en todo sentido: la gente muchas veces cree que ser profesor es muy fácil y no tienen idea el esfuerzo y preparación que hay detrás. Tampoco valoran el servicio que prestamos a esta sociedad...pero ese es otro tema. La idea de este post no es ponernos combativos (a lo mejor, un poco sí, jejejeje), ni amargados, sino recordar, con algo de humor, algunas de las frases célebres que todos los que estudiamos Historia alguna vez escuchamos. 
1.-¿ Historia de qué estudias? Es rara esa pregunta...porque es humanamente imposible estudiar toooda la historia de la humanidad, y obviamente, los contenidos abordados varían según el país donde estudias, los enfoques de las facultades, la época que se vive (sí, en Historia también hay "modas" y algunas bastante nefastas...como en todo). La respuesta más común es decir que uno estudia una "pincelada" de la evolución histórica de la humanidad, enfatizando aquellos períodos o culturas que, según los criterios antes mencionados, parecen más relevantes. Pero, a veces hay gente que se marea con esa explicación y no la entiende. Para ellos, es mejor decir que uno estudia "toda la Historia". No se asusten, porque si no entendió la explicación anterior es porque no cacha nada y no hay peligro de que los "pille" con algún tema. 
2.-¿ Y para qué sirve eso? Pregunta extremadamente complicada, que da para profundos análisis epistemológicos que célebres historiadores, como Marc Bloch o Jacques Le Goff, por nombrar a dos de mis favoritos,  han contestado. Pero, obviamente, no estoy hablando de cuándo surge esta pregunta en un ambiente académico, sino en una conversación casual, normalmente después del clásico "¿ y tú, que haces"?  Ahí tienes varias opciones: irte por la filosófica, citar a "los maestros", alabar la importancia del saber por el saber, recordarles lo importante que es conocer nuestras raíces, de dónde venimos, el por qué de las cosas, etc. Corres el riesgo de que tu interlocutor quede igual que al principio, que crea que eres una volada, que vives en otro planeta y vas tras quimeras, o que no entienda nada. Pero da lo mismo. Él preguntó. Tú respondiste. Lo que haga con la información que le diste es problema de él. No tuyo. Y lo más probable, es que no haga nada, porque lo haya preguntado de puro copuchento. 
3.- ¡Pero te vas a morir de hambre!  ¿Qué vas a hacer después?? Gracias por su preocupación, pero es mi vida, no la suya y usted, precisamente usted, no me va a mantener. Así que es mi problema. En todo caso, campo laboral hay. Reducido y difícil, pero hay. Y aún no he conocido ningún historiador que sea mendigo. Tal vez haya, pero yo no he conocido. He conocido algunos que han cambiado de rubro, lo que para mí, en algunos casos, sería una pesadilla (me da urticaria visualisarme vendiendo propiedades o seguros, o de ejecutiva de cuentas, pero son profesiones dignas y a mis colegas que han terminado en eso, les saco el sombrero. Yo no podría). Volviendo a mi amable interlocutor, normalmente respondo: docencia, investigación, gestión cultural, estudios para empresas, turismo, editoriales, etc. 
4.- ¿No te daban las notas o el puntaje para estudiar algo mejor? La única vez que me han preguntado eso, NO respondí. Encontré una falta de respeto la pregunta, además de ignorante. Yo tuve buen puntaje de PAA (carnet en caída libre, jiji), y un promedio de notas decente. Estudié en una universidad privada, porque tenía beca. La persona que me preguntó eso, además de tener más años que Matusalém, no había estudiado nada, escasamente terminó el colegio (circunstancias de su vida, no lo critico por eso), y obviamente no tenía idea lo que es estudiar una carrera. Por eso, preferí no responder. Pero la respuesta es sí, podría haber estudiado otra cosa. Pero para mí, no hay nada mejor que la Historia. Porque amo la Historia. Diferente es para otra persona. Uno debe estudiar lo que es mejor para uno. Si es MI vida, Yo decido. Podría haber estudiado algo más lucrativo o con más campo laboral. Pero eso no era lo mejor para mí. 
5.- ¿Y por qué no estudiaste Derecho/Sociología/Periodismo? Muy simple: NO quise. Quedé en Derecho en la PUC y no quise estudiar eso. Menos mal, porque los ramos que más me sufrí son los relacionados con esos temas. Y partí estudiando Periodismo en paralelo con la Licenciatura en Historia, pero deserté porque ne cargó. Sociología nunca fue opción. La pregunta, en todo caso, es bien hueona, porque demuestra escasa informacin acerca de las características de cada carrera. Todas son humanistas, pero muy diferentes entre sí. 
6.- Te tienes que aprender de memoria todas las fechas/ reyes/ presidentes? !Noooo!!! Es humanamente imposible, no somos robots y para eso existen las enciclopedias e Internet. Pero, obviamente, hay un mínimo de información de ese tipo que debes manejar, obviamente para situarte en el espacio-tiempo. Además, si estás especializado en un área específica, obviamente debes manejar mayor cantidad de datos duros acerca de ese tema. Y los historiadores, como todos los seres humanos, debemos lidiar con nuestras limitaciones. Yo, por ejemplo, tengo serias dificultades para aprender números (fechas, cantidad de población, PIB, etc.), por lo que me esfuerzo el doble para memorizar los datos duros relevantes cuando hago clases (o los llevo elegantemente "torpedeados" en un elegante "ayuda memoria"), pero soy un balazo para aprenderme nombres y replicar árboles genealógicos de dinastías reales de memoria (es que soy muuuuy copuchenta, jijiji). Pero, ante esta pregunta, lo importante es resaltar que, más que aprenderte de memoria el dato duro, lo relevante es que sepas qué hacer con él: cómo analizarlo, interpretarlo, etc. Haciendo una analogía con una ciencia natural, es como cuando tenías Física en el Colegio y tenías que aprenderte unas fórmulas. Más que aprenderte la fórmula de memoria, si eres físico, debes aprenderte la lógica detrás de la fórmula. Y si eres estudiante de enseñanza media, lo importante es que sepas aplicar la fórmula. De hecho, algunos profes de física te dan las fórmulas anotadas en las pruebas. O, en Química, te dan las valencias de los elementos. Porque lo que importa no es que te memorices cual papagallo esos datos, sino que sepas qué hacer con ellos. 
7.- Tu carrera es pura memoria...¿o no? Pregunta relacionada con la anterior. Me carga esa pregunta, no sólo porque demuestra ignorancia, sino que reduce la Historia a la mera repetición de datos duros. Lamentablemente, hace 50 años, al menos en Chile, la enseñanza de Historia en los Colegios se reducía a eso, y a veces, en algunos establecimientos, eso se mantiene. Y las pruebas estandarizadas de selección múltiple, tipo PSU, suelen reducirse a evaluar memorización de datos duros (aunque, hay preguntas de comprensión y análisis también). Yo al menos, no enseño así. Y a mí no me enseñaron así. Por suerte, porque reducir la Historia a la pura memoria es mutilarla.
8.- ¿Cómo estudias eso!!!?? ¡qué fome! Normalmente, la gente que encuentra aburrida la Historia es porque se la enseñaron de forma latera, vomitando infinidad de datos duros, obligando a los alumnos a aprenderse miles de datos, algunos realmente irrelevantes, y a veces, con cero pasión, con un ritmo de clase monótono, repetitivo y denso. Parece que a lo largo de la historia, ha habido mucho profe fome, que le ha hecho mala fama a la disciplina. Además, también hay gente que no le interesa la Historia, porque le es irrelevante conocer sus raíces, le da lo mismo por qué las cosas son de una determinada manera, por qué su país está como está, por qué su familia está como está o por qué él es así. A veces se trata de gente extremadamente pragmática, que por diversas razones u opciones decide vivir su vida así, sin cuestionamientos. Mientras no sea por flojera, todo bien. A mí no me molesta la ignorancia en sí, porque nadie nace sabiendo y no todos nos preocupamos por las mismas cosas. Lo que me molesta es la ignorancia acompañada de una actitud despectiva, de despotricar contra algo sin tener idea. Y la gente que normalmente hace las preguntas que acabo de enunciar, pertenece mucho a ese grupo. por eso, mi actitud "un poco" mala onda hacia ellos.
A los historiadores que lean esto, los invito a contarme qué otras genialidades les han preguntado. 

martes, enero 13, 2015

Tal vez yo sea ingenua...

Escribiré de un tema que hace tiempo me da vueltas, tal como me pasó con el tema anterior. De hecho, la columna anterior me sirvió para desahogar un malestar que me rondaba hace tiempo con una muy buena amiga, y el sacarlo me liberó por completo y me ayudó a solucionarlo. Lo que hablaré ahora es más complejo y no sé si me interesa que tenga solución. Tiene que ver con aquella gente trepadora y ambiciosa, sobadora de lomos, que no le importa nada ni nadie más que su beneficio personal. Esa gente que sólose mueve motivada por sus propios intereses, pero que sabe muy bien vender su pomada...y una vez que se la compraste por completo, lanza su zarpazo. Y cuando quieres atacar de vuelta, para defenderte, te encuentras con una montaña de argumentos para ponerse el parche ante la herida y blindarse de cualquier acusación. Tal vez yo sea muy ingenua, pero todavía me sorprendo con este tipo de gente, sobre todo cuando han sabido hacer la pega, les has comprado toda su pomada y de repente te ataca su zarpazo. Y no sabes qué te golpeó. Y quisieras creer en sus mentiras, porque se la habías comprado toda...pero una cosa es ser ingenua y otra ser hueona...así que no le compras más. Es que si a algo que no tolero son las deslealtades y traiciones. Y te das cuenta que ese ser hace tiempo actuaba azolapadamente perjudicándote a ti y al resto, mientras se llevaba todoslos laureles. Ni siquiera te da para mandarlo a la mierda. Para qué? Con lo hábil que es, tal vez sepa como usar tu discurso en tu contra, calificándolo de "un arrebato", tal como hizo con el resto. 
Fui, y digo fui, porque a pesar de que todavía, en el papel, soy parte, ya no lo siento así, de un proyecto que sonaba maravilloso. Un grupo de especialistas que nos reuníamos a organizar diversas actividades acerca de un tema que a todos nos apasiona. Un grupo colegiado, que tomaba, se suponía, todas sus decisiones en consenso. Y contaba con un líder, algo necesario en un grupo tan heterogéneo y numeroso. Pero, cuando, al pasar ls años, te das cuenta que ese grupo, no funciona en realidad como grupo, sino en un feudo, del que tú no eres más que un engranaje, es natural que ya no te sientas parte. Cuando te das cuenta que tus opiniones pesaban menos que un paquete de cabritas, dejas de opinar. Y de a poco, te vas marginando. Porque ya no te sientes parte de ese grupo, sino pasada a llevar. Y cuando te das cuenta de que otros miembros de ese grupo han sido pasados a llevar, tanto o mucho más que tú, es que te das cuenta que no vale la pena ni siquiera mandar a la mierda. Que lo mejor es no pescar, no colaborar y dejar que el proyecto se hunda solito, como el Titanic...porque como el proyecto está tan vinculado al Leviatán que lo lidera, ni siquiera te afecta si se hunde...más cuando tú estás en otra...
A esa actitud de Leviatán, sumamos la traición. Cuando llegas a un lugar, porque vienes casi huyendo de otro, con un proyecto entre manos, y una persona te acoge, te apoya y fomenta tu ascenso...lo mínimo es ser un poco agradecido en la vida, no? O tal vez, yo sea un poco ingenua...si la persona que te apoyó cae en desgracia, lo mínimo es que tú la apoyes de vuelta. No digo que sacrifiques tu trabajo por ella, que vamos! Todos necesitamos la pega. Pero al menos, la apoyas, tratas de defenderla, o te quedas piola en el peor de los casos. No conspiras en su contra para acelerar su caída y usufructuar de ella. Por eso, un Leviatán que hace algo así, merece mi desprecio absoluto. La actitud anterior se gana mi molestia e indiferencia. Pero esto, le hace merecedor de mi desprecio eterno. Por eso, aunque en los conflictos entre dos "amigos" o "compañeros" siempre intento mantenerme neutral, en este caso, he apoyado un lado. Porque yo sí soy leal. Porque esa persona, a la que el Leviatán traicionó, a mi también me ha ayudado. Y mucho. A diferencia de él, quien, paulatina y disimuladamente, me perjudicó más de lo que estoy dispuesta a reconocer. 
Y resulta que los proyectos siguen. Y te encuentras con que ambos te escriben para que ayudes a difundir sus proyectos y te piden colaboración. Y qué haces tú? Está claro, no? Ya tomaste partido, algo que no te gusta mucho hacer y que sabes que podría perjudicarte...pero qué más da? Mejor autoperjudicarse que avalar que un Leviatán te siga pasando a llevar y se lleve todos los créditos. Además, yo apoyo los proyectos en los que creo. Y en los castillos en el aire del Leviatán traidor, yo ya no creo. Que los levante en su feudo, cada día más deshabitado y agreste. 

miércoles, diciembre 24, 2014

Hasta donde la confianza?

No sé si soy buena amiga. No me compete a mi decidir eso. Yo, la verdad, a veces me encuentro bien como las hueas, intolerante, peladora y mal genio...pero hago un esfuerzo e intento ser solidaria con el prójimo, a veces no cuesta nada. Pero me molesta que la gente abuse y te tenga de casera. Y que no se malentienda: no es que no sea capaz de hacer siempre favores a la misma gente o de ayudarle siempre con algun tema especifico, no es eso. Pero, me molesta que alguna gente quiera abusar de nuestra buena voluntad y que ya no te llame para otra cosa que no sea pedir favores. Eso me irrita. Soy de las que cree que cuando empieza a pasar eso, es porque la amistad se acabo. Y ahí te das cuenta que tu supuesta amiga ya no es tal, sino que es alguien con quien tienes buena onda, alguien que confía en ti..,tanto como para pedirte cosas prestadas con urgencia, que le cuides a sus hijos con urgencia, que le ayudes con algo de la pega con urgencia...y tu, que en general, eres una persona bastante ocupada, no siempre puedes correr a ayudarla con urgencia. Y a veces no es que estes ocupada con pega, sino pasandolo bien.
 Porque tienes vida, como todo el mundo...entonces, si te mandan un mail a las 5 de la tarde, no esperen que los estes respondiendo a las 5:05. Menos si el mail viene con un adjunto de 30 paginas...y tu justo andabas comprando con una amiga. Pero, a las 5:15 tu celular empieza a sonar. Y como tu no lo contestas, porque estas en la caja del supermercado, esperando para pagar y ademas conversando con tu amiga, te escribe por whatssapp. Y ahí, colapsas un poco. No ha pasado media hora! Y ya toda esa persecución como si alguien hubiese muerto...le devuelves el llamado cuando sales de ahí y te pide si puedes revisar lo que te mando, como un favor...para mañana en la mañana! Le dices que lo harás, pero para mañana durante el dia, ya que vas a pasar la tarde fuera de tu casa (porque tienes vida, y si no, también podría darte un poquito de lata resolver cachos ajenos de pega que no es la tuya). Te das cuenta que no eres tu la mala onda cuando la amiga con la que estabas comprando te comenta lo obsesa y jote que es tu otra amiga. Solo por esa actitud, ya que no se conocen...
Otro día duermes siesta, una tarde que llegaste agotada de la pega. Tu abuelo esta muriendo, estas cerrando el año, han sido semanas tremendas y tu colon irritable colapso. Y tu amiga vecina, al ver tu ventana abierta, no encuentra nada mejor que gritarte desde el patio del condominio en el que vives, acompañada de sus niños. Como tu no contestas, aunque estabas semi dormida, porque no estas bien, necesitas descansar y no quieres vida social en ese momento, esa tarde al despertar de la siesta, tienes dos llamadas perdidas y un whatssapp. Un agote. 
Estas una tarde en tu casa, trabajando o descansando, da igual, y te llama con desesperación para que vayas a su casa a ver como estan sus hijos, porque noto a la nana tensa por teléfono. La primera vez pasa, pero a la tercera te preguntas: " si no confía en ella, por que no pone una cámara?". Te llama en la mañana, sabiendo que estas en la pega, porque ella no es la unica mujer en el mundo que trabaja, para pedirte no se que favor, asumiendo que estas en tu casa o en tu casa hay alguien...
Por otro lado, lloriquea cada vez que te llama, que cuando se van a ver y cuando tu le pones fecha y hora, siempre termina arrugando...o te invita a panoramas con los que sabe que colapsaras, como una obra de teatro infantil a las 10 am un sábado, cuando sabe que tu no tienes hijos y que a las 10 am un sábado estas recién abriendo un ojo...
Soy yo la mala amiga o una intolerante de mierda, o estas amigas me tienen de casera? 

lunes, agosto 11, 2014

Oh captain, my captain.

Hasta siempre Robin Williams...no puedo creer que, a sus 63 años, este gran actor nos abandone, de forma tan inesperada. Como olvidar sus películas, desde la graciosa "Mrs Doubfire", su lúdica voz interpretando al genio de "Aladino"', el inolvidable y entrañable médico "Patch Adams", el mentor del también genial Matt Damon en "Good will hunting" y, mi favorita, el mejor profesor en la historia del cine en "La Sociedad de los Poetas Muertos". Esta última película la debo haber visto a los 15 años y me marco. Creo que, hasta el día de hoy, su personaje es un referente para cualquier profesor con vocación. Realmente envidiable la llegada que tenía con sus alumnos. La escena final, cuando todos sus estudiantes se ponen de pie al grito de "Oh captain, my captain", es inolvidable, preciosa, emotiva. Hasta el día de hoy, no puedo leer ese poema de Walt Wittman sin que se me humedezcan los ojos. Mucho después, me entere que esa poesía estaba dedicada a Abraham Lincoln...y paso a ser, para mi, un referente histórico, un documento. Pero, siempre mi primer recuerdo está asociado a la escena final de esa preciosa película. 
Carpe Diem!
Fuentes: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEilZ7clppKohUznCCtFoBJGYTMsrHdup1xZd1fvscGfg-vuHxSkvKJYrYKing0bCncqtgR0lFk2c27dqVJY4QZ2GI7sl7YDjN_P-F2O8kEwFG1cRqUKXb2c7c56gLevrrrYL66U1Q/s1600/poetas_muertos.jpg
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miércoles, julio 30, 2014

De la vida y otras batallas

¿Cómo ayudar a alguien que no quiere ser ayudado?  Y aunque mi filosofía es vivir y dejar vivir al resto, cuando ves que alguien la esta cagando con cuática, y ese alguien te importa, ¿cómo intervenir y ayudar, sin ser invasivo, ni ser mal recibido? Esa es mi interrogante de hoy. Es que es muy fuerte ver como una persona adulta es incapaz de hacer algo con su vida y está eternamente esperando una oportunidad. Porque yo puedo comprender la pasividad en alguien que ya lo ha dado todo, que viene de vuelta, y vive su descanso del guerrero, tras una vida agitada y plena. Pero alguien que no ha librado ninguna batalla importante en su vida, yo no puedo comprender que este esperando un llamado cuasi divino, con la espada al cinto, pero ante cualquier oportunidad de dar una pequeña pelea cotidiana, no desenfunda su espada ni se enfrenta a estas pequeñas batallas. Cuando un caballero, para llegar a serlo, debe haberse destacado en batallas, pero antes de eso, debió ser escudero, servir a otros y aprender. Uno aprende cuando empieza "desde abajo". Nadie nace siendo general, eso hay que ganarlo. No podemos pretender dirigir un ejército si nunca empuñamos la espada en una  escaramuza. No podemos quedarnos sentados, con una brillante armadura esperando la Gran Cruzada, y más encima pretender dirigirla. ¿Cómo hacerle entender a esa persona estas cosas, que cualquier persona entiende? 
Y si sumamos a eso que además este caballero de brillante armadura nunca estrenada, considera que su armadura es la más bella jamás confeccionada y el es el caballero perfecto, una especie de Galahad encarnado, que mira por encima del hombro a los demás caballeros, porque sus armaduras están sucias o deterioradas... Por el uso, claro. Porque esos caballeros, cuando todos eran niños y comenzaron a ser escuderos, sirvieron a otros caballeros, no siempre con alegría, pero asumiendolo como parte de su formación. Algunos fueron víctimas de señores déspotas, otros aprendieron, por contraste, lo que un caballero jamás debía hacer. Algunos, pocos, se corrompieron, víctimas de su ambición o de malas influencias. Otros tuvieron la fortuna de trabajar para señores a quienes admiraron y de quienes aprendieron. Luego, comenzaron a participar en distintos enfrentamientos. Adonde su señor los llamara. Y a todos, algunos antes que a otros, les llego aquella noche maravillosa en que velaron sus armas y se convirtieron en caballeros. Y desde entonces, siguen luchando, han estado algunos en importantes Cruzadas y ya se están convirtiendo en leyendas. Pero,  ¿que pasa con nuestro caballero de brillante armadura? El aún no vela sus armas. En rigor, es un escudero, que sirvió a diversos caballeros, pero jamás completó su formación. El primer caballero lo despidió, considerándolo poco esforzado. Su padre, un gran caballero que también se forjo una leyenda en torno a su nombre, le consiguió que fuera a otro castillo. Esta vez, el joven escudero huyo, considerando que su caballero era indigno. Curiosamente, años después, su primo se formó exitosamente con el mismo caballero. Y así, paso por cinco o seis castillos. Como su padre era un señor feudal muy acaudalado, este joven escudero, muy pronto contó con un armamento envidiable y su maravillosa armadura. Jamás estrenada. Ninguno de sus jefes logro jamás que pisara un campo de batalla. Ni tampoco un torneo. Estos últimos le parecían indignos e infantiles. Su lengua viperina le enemistó con mucha gente. Finalmente, a una edad en la que todos sus amigos eran caballeros entrenando a escuderos más jóvenes, el seguía sin ordenarse. Volvió al castillo de su padre, y ahí esta, esperando que estalle la guerra o se convoque a una nueva Cruzada. Pero la que se convoco el año pasado no le gustó, porque su líder es un rey que el considera indigno. La del año anterior, la descarto apenas fue convocada, porque le pareció que la Bula Papal fue poco motivadora. Tres años antes, ni siquiera leyó la Bula, porque ese Papa le caía mal, al haber numerosos rumores de sinónima y nepotismo en su contra. Y este año...como su rey no va, debe viajar hasta el reino vecino, para unirse a esa hueste. Pero, es una expedición que hará el viaje por tierra y no por mar, y eso le parece demasiado extenuante. Y ahí esta, esperando. Mientras tanto su mejor amigo murió como un héroe en  la Cruzada de hace tres años, tras fundar una Orden de Caballería. El recuerda con nostalgia a su amigo, pero jamás se ha acercado al cenotafio que mandó construir el rey en la catedral en su honor. En la Cruzada del año pasado, otro amigo se destaco como un gran general y estratega. Ahora comanda el ejército del rey. Pero nuestro escudero no se cansa de decirle a todo el que quiera escucharlo, lo mal que ese caballero empuñaba la espada cuando tenía 15 años. Crítica y espera. Esa es su vida, mientras el resto vive y lucha, destacandose en diversas batallas, algunas legendarias, otras cotidianas.   

lunes, abril 21, 2014

Camino

Finalmente, logre ver la película española, supuestamente basada en la historia de una niña que  para  el opus dei es un ejemplo de vida, y a la que quieren beatificar, como un ejemplo. Una niña que murió, trágicamente y a muy corta edad, de un cancer. Tenia curiosidad por ver esta película, de la que había oído todo tipo de comentarios, tanto buenos como malos. 
Acerca de mi opinión sobre la película, me pasan tres cosas, muy distintas, por lo que desglosare mi análisis en tres partes

1. En primer lugar, y obviando los aspectos que desarrollaré en los puntos 2 y 3, diré que la película me gustó, la  encontré bien hecha, con una historia interesante, emocionante, que me conmovió hasta las lagrimas. Creo que el director captó muy bien el mundo y la mentalidad de los adolescentes. Por otro lado, y a pesar de lo  que diré en el punto dos, me pareció interesante su visión 'alternativa` acerca de la historia de Camino (no diré el nombre del personaje en la vida real, por respeto a su familia, que creo que ha sufrido bastante). Hablando desde una perspectiva cinematográfica o literaria, me parece interesante, aunque provocador, y desde la perspectiva de los más creyentes, escandaloso y falta de respeto, esto de mostrar un supuesto "lado b" en la historia de un santo...algo similar me provocó la película de Juana de Arco, dirigida por Luc Beson: Juana no era una santa con visiones, sino una  loca con alucinaciones. Acá ocurre algo parecido: Camino no sería una niña ejemplar, con vocación de numeraria, sino una adolescente muy alegre, muy dulce, pero enamorada y con ganas de vivir su adolescencia, como toda niña normal. 

2. Sin embargo, no puedo dejar de lado el hecho de que, detrás de la historia de Camino, hay una  familia. Que ya había sufrido la pérdida de una de sus hijas y que, a pesar de lo que une opine acerca de la religión, encontró en el opus dei un consuelo y un refugio. Si para ellos, su hija fue un ejemplo de vida cristiana y de vocación, entonces su opinión es la más válida. Por otro lado, me pareció mal que se hiciera una  película, basándose en su vida, sin contar con la autorización de la familia. Aquello podría haber pasado, si el director hubiese cambiado un poco la historia y los nombres, cosa que sí hizo, pero sin haber hecho ninguna alusión manifiesta a la historia de la verdadera Camino, cosa que hizo al añadir, al final de la  película, un mensaje donde expresa su homenaje a esa niña. Algo que, por razones obvias, molestó mucho a la familia. Más todavía, cuando uno de sus miembros, la madre, es representada como la mayor villana de la historia que se está narrando. Aquello debió traer mucho sufrimiento a esa familia y eso me apena. No creo que sea correcto jugar con el dolor de las personas. Por eso, independientemente de que la película está bien lograda, creo innecesario manosear así la imagen de un ser querido y las trágicas circunstancias en quee murió. De hecho, si la película hubiese sido una historia ficticia, me habría encantado. 

3. Tal vez, este punto sea el más polémico, y aquí me gane, nuevamente, una  visita llena de insultos, como me ocurrió hace unos años atrás, pero me da lo mismo. Es impresionante como el autor captó la esencia del mundo opus dei. Todo está demasiado bien caracterizado: las casas de la gente, los oratorios, los centros y clubes. El vestuario, el peinado, los gestos y la voz de algunos personajes, me hicieron recordar a mucha gente que conocí del Opus dei. Impresionante! Y aunque los partidarios de ese grupo se molesten, y tal vez con razón, creo que la película muestra muy bien cómo piensan y viven ellos. Una vida bastante piadosa, extremadamente exigente y llena de sacrificios. Muy conservadores, luchando contra todo lo que consideran inmoral. Desde mi mentalidad, agotador y retrógrado. Pero respeto que haya gente que le guste vivir su fe de esa manera. Igual, la película deja entrever una fuerte crítica hacia ese grupo religioso y se hace cargo de algunos rumores acerca de la magnitud de los sacrificios y mortificaciones que soportan los fieles, para no caer  en tentaciones. No tengo nada que decir al respecto, porque desconozco la realidad. Hace muchos años, viví con gente del Opus Dei y unos amigos me preguntaron, medio en broma, medio en serio, si era verdad que usaban silicio o se ponían piedras en los zapatos. No lo sé. Nunca vi nada  y es de mala educación intrusear en las piezas ajenas. 

Ésta es mi humilde opinión acerca de la película Camino. Ignoro si la realidad es tal como la pinta Fesser y el Opus Dei mal entendió a la niña o deliberadamente, manipularon su historia. Ni idea. Tampoco sé si el director es acá el villano que tergiversó una historia para atacar a un grupo religioso  ultraconservador.   A todos les doy el beneficio de la duda. Pero, por sobre todo, en esta historia, prefiero  quedarme con la versión de quienes más la querían y, se supone, más la conocían: su familia. Si para ellos Camino es una niña santa con vocación religiosa, que vivió su enfermedad con gran valentía, fe y entrega, no soy quien para desmitificársela.   


martes, marzo 18, 2014

You think this song is about you...

Aunque poca gente comenta, sé que todavía muchos leen el blog...lo sé porque tengo un conteo de visitas (el que no pesco mucho, la verdad), y por cosas que me comentan. Y está bien. Para eso estamos...Lo que me da risa es que hay gente que se muera de ganas de ser mencionada en el blog, y que trate de identificarse con las personas de las situaciones que presento acá. O, también pasa, es que tratan de adivinar a quién estoy pelando...Fail! 
Muchas de las cosas que cuento acá son...¿cómo les digo? "Noveladas". Obvio que hay una base real, y la gran parte de ellas me han pasado a mí. Pero, ojo, que algunas les han pasado a cercanos...o son situaciones que veo, oigo, etc. El objetivo de este blog es reflexionar sobre la vida, no hacer de mi vida un reality, así que no traten de buscar si los nombro o no. La Kuky del blog soy yo, eso es lógico, pero en un 80%. El resto, corresponde a un personaje. En la vida real no soy tan así. De hecho, soy peor. Este blog pasa por un filtro gigante, donde mis vivencias se mezclan con otras. Precisamente, porque es un blog y no un reality. Esa es otra de las razones por las cuales nunca doy nombres. Y cuando narro una historia,  en los casos que tiene un trasfondo real, los nombres están cambiados. 
Normalmente, cuando despotrico contra alguien, no es hacia una persona específica. Es hacia un concepto de persona...es contra personas con una actitud que me parece insoportable. De hecho, trato de no juzgar a las personas, sino los hechos que me parecen despreciables. Así que, si me conoces y esperas que te dedique una  entrada, espera sentado. Creo que lo he hecho un par de veces, para hacer homenajes. Y cuando he pelado con nombre y apellido, ha sido para comentar actitudes reprochables de gente "famosa". 
Es curioso cuando me bombardean de preguntas tras escribir uno de mis famosos "dardos contra el muro". Se mueren de ganas de saber contra quién son los dardos. Jamás lo diría aquí. Sólo diré que lanzar dardos es terapéutico...en algunos casos muuuy puntuales, los dardos han apuntado directo a una persona. Pero, normalmente, lo que hago es juntar un patrón de conducta en un personaje ficticio y descargarme contra él. Y es un agrado. Hace tiempo que no lo hago...estoy más pacífica, parece, jejejejeje. 
Bueno, eso quería contar. Creo que es obvio que no replico mi vida exacta acá, pero por si acaso, quise aclararlo. Un abrazo a todos los que pasan por acá de vez en cuando. 

viernes, diciembre 27, 2013

Baby boom

Treinta y tres años...si hace cinco años, todo parecía teñirse de blanco, con velos y flores, hoy parece teñirse de celeste y rosado, con peluches y mamaderas. Y no me inmuto. A veces, me gustaría que uno de esos pequeños vestidos de celeste o rosado fuera mío, o que fuese mi guata la que estuviera creciendo. Pero sólo a veces. Otras, me da sueño el sólo pensar en pasar la noche en vela, entre llantos y cólicos. O me da pereza cada vez que en un supermercado escucho gritos de niño con maña  o  pataleta. Aunque me derrita una carita o una palabra de uno de esos mismo enanos. Es raro. Por eso, no hago caso a quienes joden con el reloj biológico y otras tonteras. Este mundo está tan plagado de convencionalismos, que a veces me da náuseas. Tal vez soy una maldita egoísta. Estoy tan bien así, viviendo en pareja, mimada hasta lo indecible, que me cuesta compartir mi tiempo con alguien más. O tal vez, no me gustan los niños, para más que un ratito. Este lobo este parió y solitario no tiene ganas de crear su propia manada. A veces si...
Estoy aburrida de que me pregunten del tema y que me comparen con mi alrededor. No soy ciega! Se que la gente de mi edad tiene hijos. Pero a mi el tema no me urge, y los niños los pariría y criaría yo....que se meten ellos? Y si nunca quisiera tenerlos...problema mío! Sería yo la que estaría sola como un dedo en mi vejez. No ellos. Y eso si es que llego a vieja...han tratado incluso de hacerme ver que él tener un hijo daría una gran alegría a mi papa, a mi mama, a mis abuelos...pero sorry! Esta es MI vida y sí tengo un hijo! lo haré pensando en mi pareja y en mi! no en la alegría de los demás. La felicidad no es una acumulación de cosas buenas, es una actitud ante la vida. Y si, suena egoísta, pero uno no puede basar su felicidad en la de los demás. 
El hecho de que todos tengan hijos a mi alrededor no me obliga a imitarlos...jamás me he dejado llevar por lo que el resto hace. Siempre he remado para mi lado, sin preocuparme sí voy en contra de la corriente. A veces voy contracorriente y he sido la única en la dirección correcta. Otras veces, me he perdido. Pero así es la vida, no? Tendré un hijo cuando quiera tenerlo. Y luego le daré un hermano cuando crea que es el mejor momento. Me da lo mismo lo que digan. Y no soy tonta, se que hay un reloj biológico, pero todavía hay tiempo. Y si no puedo tenerlos, los adoptare. Así de simple. Si no puedo dar vida, al menos puedo darle un hogar a un niño que no lo tiene. Para mi, es lo mismo. 
Estoy muy feliz por mis parientes y amigos que tienen sus niños preciosos. Pero no los envidio. Y tampoco los compadezco. Creo que tienen lo que quieren y son felices. Claro que pienso que tener un hijo es maravilloso! Pero no creo que hay que tenerlos por obligación. Ni porque todos tienen. Así que, después de esto, espero que no pregunten más por el tema, y el día que anuncié alguna novedad, se sorprendan y se pongan felices por nosotros. 

viernes, diciembre 20, 2013

No soy monedita de oro

Me han pasado dos cosas raras esta semana: en primer lugar, supe que un grupo de alumnos quisieron pedir que yo no les hiciera clases, ya que preferían a la otra profesora. No me extraña, ya que ella es bacán, excelente profe. Pero, nunca había sabido que yo no era del agrado de algunos de ellos. En general, hago buenas relaciones con mis alumnos. Es bueno saber que no con todos es así, es algo para mejorar. Lo curioso es que no todos estaban de acuerdo. Lo que tampoco en extraño, ya que uno se da cuenta quienes enganchan más con uno y quienes no. Lo que da lata, es que como alumnos, no sean capaces de ir de frente y decirte las cosas que les molestan. Como me ha pasado con varios otros cursos. Esta claro que cada profesor tiene su metodología y que cada alumno, al ser distinto, engancha más con uno u otro. Pero no entiendo por que no comentarlo de frente. Como han hecho otros alumnos, si no pasa nada y uno no se enoja. Además, uno entiende que no es monedita de oro para caerle bien a todos. 
Lo otro raro que me  pasa es con una persona, que me da la impresión de que actúa como sí yo no existiera. No se sí les ha pasado, pero es rara la sensación. No es sentir su rechazo, sino la más profunda indiferencia de esa persona hacia ti. Obvió qué a veces, uno en la vida las caga, y se merece eso. Pero, en este caso, no es así. No se qué pude hacer para qué actúe así conmigo. Y concluyo que le caigo mal porque sí no más. Porque tal vez tiene prejuicios hacia mi, si tampoco me conoce tanto, si no se ha dado el trabajo de conocerme. Tampoco me importa mucho, pero es curioso. Sería interesante saber si es un rollo mío o si de verdad le caigo mal. Y si es así, por que. 
Vuelvo a lo mismo: no soy monedita de oro. Y de hecho, estoy muy contenta con los amigos que tengo. No voy por la vida tratando de hacer amigos ni de crear enemigos. Voy por la vida nomás. Eso si, sin tratar de pasar a llevar ni a herir a nadie. Y si se puede ayudar, aquí estoy. De hecho, por ejemplo, hoy hablaba con alguien de que yo nunca hago amigos íntimos en las pegas, aunque trate de relacionarme en buena onda con todo el mundo. Porque no puedo permitirme sacar la vuelta, entonces no tengo tiempo para andar haciendo vida social en mi horario de trabajo, no me da. Trato de llevarme bien con todo el mundo, pero no me involucro mucho emocionalmente. Tal vez, sean mis genes navarros, que hacen que me cierre como ostra, cuando se trata de manifestar sentimientos. Tal vez, porque yo a la pega voy a trabajar y no me guste mezclar las cosas. La verdad, no se. Hasta hoy, ni me lo había planteado. Sólo busco trabajar en buena onda y armonía, y cuando uno hace amigos en la pega, se presta mucho para pelambres y cachupines que no me interesan. Mientras menos sepa, mejor. No me hace bien. 
En fin. Término así este post, sacando de mi cabeza un par de reflexiones y confesiones que daban vueltas por mi cabeza hoy. Tengo harto de que escribir, pero quise partir por estos desvaríos....

martes, noviembre 05, 2013

A los 18

Hago clases en IV medio y la semana pasada, me despedí de ellos. Una etapa de sus vidas que abandonan, con un poco de pena, pero para iniciar otra que, al menos para mí, fue mucho mejor. En todo caso, en retrospectiva, puedo decir que he sabido aprovechar cada una de las etapas de mi vida, si bien mi adolescencia fue un poquito sufrida (pero bueno, de ahí viene la palabra "adolescencia", de "adolecer", sufrir, en fin...)
No pude dejar de recordar aquél noviembre de 1998, cuando egresé del Colegio. En mi cabeza, sonaba constantemente la canción "Torn", mi himno del '98. Y mi disco de cabecera era el gran "Atchung Baby" de U2. Y sufría horrores por un amor no correspondido, que marcó, de alguna forma, mi vida, entre los 16 y los 18. A él dediqué miles de poemas, incluso comparé mi dolor por él con desiertos y heridas...metáforas y licencias poéticas. 
Hoy me preguntaba: ¿qué diría la Kuky de 18 años frente a la de 32? ¿se imaginaba que sería así? Creo que estaría orgullosa. Tal vez, planeaba una vida un poco diferente (a los 18, me juraba liberal, pero en el fondo, era bieeen cartuchona y no cachaba mucho el mundo en el que vivía, a pesar de creerme crítica y rebelde...paradojas de la vida). Seguro, me imaginaba casada desde los 27 (jajajaja, me casé a la edad que quería casarme a los 18), con cuatro niños (ahora sueño con dos, sin ninguna ansiedad). Trabajando, obvioo, y siempre me gustó hacer clases...aunque al principio tenía mis esperanzas puestas en el periodismo, el que más tarde me desilusionó. Siempre pensé que haría clases y tendría un posgrado. No está mal, ¿verdad? Logré varios de mis propósitos. Jajajajaja. También soñaba con viajar mucho, y no puedo quejarme. 
Así que creo que a la Kuky de 18 le caería bien la de 32...no sé si la vería como ídola o querría ser como ella, pero la encontraría una mina chora. Así que bien por mí. Además, la Kuky de 32 lo pasa muucho mejor que la de 18. Son igual de neuras, pero la de 32 aprendió a sacudirse los complejos, a reírse de sí misma y está, de a poco, aprendiendo a fluir más por la vida, a estresarse y enrollarse menos. Veremos en 15 años más cómo está. 

domingo, octubre 13, 2013

"Provincianos"

Mientras escucho en un programa de televisión una discusión acerca de los cambios de sistema que el país necesita, a partir de un cambio de Constitución, recuerdo el carnaval de neuronas que tuve que escuchar ayer...recuerdo varios carnavales de neuronas dando jugo en distintas reuniones que he ido a lo largo de mi vida. Y llego a una conclusión: cambiar la Constitución de Chile (independientemente de que pueda ser necesario, eso es otro tema) no va a hacer de este país un país desarrollado. Mientras no cambiemos de mentalidad, las leyes no sirven de NADA. Además, todos sabemos lo fácil que puede ser, a veces, burlar la ley. 
Mientras en este país haya gente con mentalidad "provinciana" (no se ofendan mis amigos de regiones: por eso pongo el concepto entre comillas: me refiero a aquella gente de estructura mental rígida, reacia a cualquier cambio, temerosa de una realidad distinta, que la sacas de su hábitat y colapsa. Uso prestada esa palabra, porque, precisamente, la gente con esa mentalidad, que no cacha NADA, suele usar ese concepto, para referirse, erróneamente, a la gente que viene de regiones, dando a entender que son más ignorantes, más conservadores y más temerosos). 
A eso me refiero cuando digo provincianos. Podría decir "pacatos", "cartuchos" o "cuadrados". Gente rígida, que no se da el trabajo de pensar por sí misma: alguien lo hizo por ellos hace tres generaciones. Y en este estado, no tienen nada que ver las clases sociales, la riqueza o el partido político. Linduras así de rígidas hay en todos lados, desde el PC hasta la UDI. En La Dehesa, en la Pintana, en Curarrehue, en Valparaíso, en Putre,  en Salamanca y en Colbún. Gente que al votar, y al tomar cualquier decisión, "prefiere diablo conocido que diablo por conocer". Que creen que irse a vivir a otro barrio, a otra ciudad, o peor, a otro país, es el fin del mundo. Que si están con problemas económicos y bajan su standard de vida, se deshacen en explicaciones para explicar su modo de vida más sencillo. Y si comienzan a mejorar su situación, también explican por qué ahora andan más ostentosos. Porque les importa demasiado lo que piensan los demás. Mejor vivir, y fluir por la vida, gozar el momento cuando se puede, y luchar cuando las cosas están difíciles. Si total, el que más critica es aquél que no tiene vida. El que la tiene, está ocupado viviéndola. 
Pero volviendo a esta mentalidad rígida, tenemos la mala costumbre de creer que, cambiando las leyes, solucionaremos TODO. Jajajaja! Creemos que un gobierno puede restaurarnos. Quimeras! La mentalidad chilena es, a veces tan infantil. Quien cree que el elegido de diciembre construirá ¡en cuatro años! un Chile nuevo, que no se engañe. Porque si alguna gente, en cuatro años, no es capaz de modificar un ápice su manera de pensar, no espere que el país lo haga. Además, cada vez que un gobierno se atreve a hacer un cambio, ocurre lo siguiente: la mitad lo celebra (dentro de esta mitad, la mitad lo hace porque son lamebotas del gobierno de turno, y la otra mitad, porque de verdad lo celebra); la otra mitad está dividida entre los que consideran que "no fue suficiente", y la otra mitad, lloriquea porque no está de acuerdo con ese cambio. Es así: lo podemos demostrar con cualquier reforma. A lo más, varían los porcentajes en algunos temas. 
De niña, no entendía lo que era el comunismo y me preguntaba, por qué tanto resentimiento. Es que claro, yo veía a mis padres tratar con consideración y respeto a todas las personas. A los obreros que construyeron nuestra casa, al pediatra que nos atendía, al jefe de mi padre, a nuestra querida nana, a los campesinos que trabajaban la tierra en la parcela de mi abuelo. Yo entendía que algunos de ellos eran pobres, porque fui a sus casas, compartí con ellos y conocía a sus hijos. Pero, para mí, no había diferencia entre el doctor y el campesino: ambos merecen las mismas consideraciones. Así como hoy, saludo con el mismo cariño a la Directora del Colegio y a los auxiliares. No es tema para mí. Nunca lo fue. Pero, a medida que fui creciendo, me fui dando cuenta que mucha gente a mi alrededor, e incluso familiares, no eran así. Gente que clasifica a la gente según "categorías", déspota, clasista, racista y que se cree lo máximo. Ahí comprendí de dónde salían los resentimientos. Y entre los resentidos también se desarrolla un clasismo. Que puede ser aún más agresivo, ya que a veces está marcado por el odio. 
Mientras exista gente, "de clase alta" que se crea tanto el cuento, que se crea con el derecho de tratar pésimo a los demás, habrá resentidos que los combatan. Y peor, cuando además, hay verdaderas mafias corruptas, que se aprovechan de la gente buena. Afortunada o desgraciadamente, las mafias no son monopolio de ningún grupo social ni de ningún partido político. Y eso, ninguna ley ni gobierno lo va a poder cambiar, si es que no existe voluntad de cambio. 
Otra  muestra de nuestra mentalidad "provinciana" es el racismo y la xenofobia. Para mí, esa lacra social se produce nada más que por ignorancia y falta de mundo. Y ojo, que "no tener mundo" no sólo se da por no viajar. Hay gente que se lo viaja todo, pero como no lee nada y no conversa con la gente de los lugares que visita, no entiende nada. En cambio, conozco gente que en su vida ha viajado, pero ha leído y se ha informado. Gente que procesa y adquiere las diferencias que percibe a su alrededor. No las rechaza. Algo parecido pasa con los homofóbicos. No se han dado el trabajo de conocer a los homosexuales, ni de comprenderlos. Ellos se lo pierden. En todos lados, hay gente muy valiosa. 
La frase más imbécil que escuché ayer fue "Los niños deben estudiar carreras buenas como ingeniería y derecho. Porque todos los que estudian carreras artísticas y humanistas terminan mal, porque son hippies o maricas". Mientras exista gente imbécil que piense así, y haya otros estúpidos que avalen este raciocinio tan brillante, este país no tiene vuelta. Da lo mismo qué reformas le hagan. 
Ese comentario lo hizo una persona "de clase alta": la típica niñita de colegio cuico que se casó a los 20 años con un terrateniente, se dedicó a parir y criar hijos, y no le ha trabajado un peso a nadie en su vida. Y ojo, no estoy despotricando contra las dueñas de casa: mi madre y mis abuelas lo son, y las respeto muchísimo. Pero no tolero a las minas mantenidas que, sin haber pisado una Universidad en su vida, se crean con el derecho a clasificar la calidad de las carreras y de las gentes que las estudian. Cuando escucho comentarios así de oligofrénicos, le encuentro toda la razón a Carlos Marx. Pero, aunque los gobernara el comunismo, no dejarían de pensar así. 

sábado, septiembre 21, 2013

Es que te niegas a ser feliz..

No puedo entenderlo. Es que me esfuerzo por ser empática contigo y no me resulta. Y es porque simplemente no puedo comprenderte. Teniéndolo todo, te niegas a ser feliz. Siempre con mala cara, siempre quejándote o criticando a los demás. Derrochas amargura por todos los poros, teniendo una familia preciosa, una vida cómoda y tranquila...incluso tienes buena pinta. Pero parece que nada de eso es suficiente, y haces tempestades y huracanes en vasos de agua. 
¿Es que aún no entiendes que la vida es un regalo? Se nos entrega, como de milagro, y no sabemos hasta cuándo. Por eso, hay que aprovecharla. Y agradecer todo aquello que se nos ha dado. Obvio que es lícito esforzarse por más, y en ocasiones, quejarse hasta llorar cuando estamos disconformes. Pero al escucharte, cualquiera diría que lo pasas pésimo y que tu vida es una mierda. Y doy fe de que no es así. Tienes mucho más de lo que mucha gente jamás soñó. 
Y por otro lado, ¿no te has dado cuenta que la vida, aunque es un regalo, también es un campo de batalla? Nada es fácil. Hay que luchar, día a día, y jamás bajar la guardia. Nadie dijo que vivir era fácil. Y si bien, se nos regaló la posibilidad de estar vivos, todo lo demás corre por nuestra cuenta. Si te regalan un vestido, no puedes exigir que te regalen también los zapatos y accesorios que combinen...
No sé por qué no eres feliz. No lo entiendo. Es que tal vez no sabes serlo. Tal vez piensas que la felicidad sea tenerlo todo. O tal vez, crees que ser feliz es no tener problemas. O jamás sentir dolor. Eso no es felicidad. Ese es un concepto infantil de felicidad. Ser feliz es aceptar lo que nos tocó y saber vivir con eso. No necesariamente con alegría constante. Es vivir los problemas con resignación, aunque jamás conformista. Es luchar cada día por salir adelante y estar orgulloso. Agradecido. Eso es ser feliz. Es mirar a tu familia y a tus amigos y dar gracias. Porque están o estuvieron ahí. 
Nunca olvidaré una noche, hace más de diez años,  en  que estaba muy triste por la muerte de mi abuelo. Y le dije a una muy buena amiga, que lo echaba de menos y lamentaba tanto haberlo perdido. Y ella me dijo "No. No debes pensar que lo perdiste. Debes dar gracias por los 21 años que lo tuviste". Es el mejor consuelo que alguien me haya dado jamás. Desde entonces, enfrentar cada pérdida de un ser querido se me ha hecho más llevadero. No más fácil, jamás lo será perder a alguien. 
Por otro lado, cuando algo no resulta, a veces es porque es mejor que no resulte. A veces la vida nos prepara algo mucho mejor. A mí siempre me ha pasado eso. Yo soy bastante mal genio, alegona e impaciente, y con los años he ido aprendiendo. Y cada costalazo me ha traído tanto aprendizaje, que después agradezco. Soy una convencida de que a esta vida venimos a aprender. Y uno de nuestros aprendizajes, es a ser feliz. Y yo me siento feliz. Aunque la vida jamás sea perfecta ni fácil. Mejor así. Más por aprender y por luchar. Lo que cuesta, se valora más. Y yo valoro mucho este regalo que es la vida. Ojalá tú, algún día, te des cuenta de eso, dejes tu amargura de lado y aprendas a ser feliz. 

domingo, septiembre 08, 2013

"Los Nuevos Niños"


Advertencia: Uno de los posts más "mala onda" que se ha escrito jamás en este blog. Si es padre, tal vez acabe odiándome y tratándome de "solterona amargada". No lo soy, aunque aún no tengo hijos. Pero, me encantan los niños y soy la "tía buena onda" de mis sobrinos. Espero, señor lector, que cuando tenga hijos, mi postura no cambie. Por el bien de mis niños. Este es un país libre y democrático. Si quiere criticarme, hágalo. Pero sin insultar, por favor. 

Tal vez, en unos años más, cambie de opinión. Porque, como todo en la vida, "otra cosa es con guitarra". Pero, como la idea de los blogs es decir lo que pensamos aquí y ahora, voy a reflexionar en contra de una frase que leí hace unos días: "el nuevo tipo de educación que entregan los nuevos padres a los nuevos niños". Todo partió por un comentario que una conocida hizo en facebook, comentando un enlace que decía que hoy ya no hay que obligar a los niños a saludar de beso a los adultos, como hacían nuestros padres antaño, so pena de ser castigados por "maleducados". Aunque ese punto, en concreto, y en un mundo tan depravado como el de hoy, pueda discutirse, además de que está muy en boga el desarrollo de la personalidad, voluntad e identidad propia del niño. (Curioso: a los adultos se les incita a uniformarse y actuar como ovejas, pero al niño se le permite ser un rebelde sin causa desde que usa pañales...en fin). 

Lo que me llamó la atención fueron los comentarios de mamás de mi edad, muchas bastante nuevas en esto (con niños de no más de seis años), que destacaban las bondades de la "nueva crianza", mucho menos estricta de la que tuvimos nosotros. Eso no me gustó. Para nada. aunque sí me gusta que los padres actuales  traten de pasar más tiempo con sus niños, vayan a todos sus actos del Colegio,  que hoy la comunicación sea más fluida, que el deporte al aire libre se promueva como actividad familiar de fin de semana, y que el padre cambie pañales, bañe y dé de comer a la par con la madre, no me gusta esa crianza donde parece que es el niño el que manda. Si no quiere hacer algo,  no lo hace;  si llora, el mundo debe revolucionarse en torno suyo; sus pataletas tienen más poder que un Decreto-Ley y el menú semanal lo elige él. Esas tiranías infantiles me apestan. El cabro necesita límites. Y si no se les ponen desde chiquititos, de grandes son un desastre. Lo digo yo, que que debo lidiar diariamente con adolescentes. Y por Dios que se nota cuando detrás de estos pequeños adultos en potencia hay padres comprometidos, cariñosos y que han EDUCADO a sus hijos, sin darles chipe libre para que hagan lo que quieran. Me facilitan bastante la pega y eso se agradece. Por que yo NO soy la responsable de educarlos ni criarlos. Yo ENSEÑO y entrego un apoyo a la educación recibida en casa. 

Me da la impresión de que hay un mucho treintón traumatizado por la estricta educación que recibió en los años '80 (Ojo: antes era AÚN PEOR), y por eso, busca ser liberal y "buena onda" con sus retoños. Si a eso sumamos que a veces el poder adquisitivo (o la capacidad de endeudamiento) es mayor que la que tuvieron sus padres, el escenario puede ser peor. Porque, a veces, los padres, queriendo enmendar lo que hicieron sus propios progenitores, o "darles a sus hijos lo que ellos nunca tuvieron", les dicen que sí a todo. ¿Resultado? Niños mimados y tiranos. Que no conocen la palabra NO y que creen que el mundo gira a su alrededor. Y les digo: con la adolescencia se ponen peor. Si usted tiene temas no resueltos con la educación espartana que recibió, hable con sus padres o vaya al psiquiatra. No trate de convertirse en un paladín de la justicia infantil malcriando a sus hijos. Esa tarea déjela para los abuelos (sí, los mismos padres estrictos de su infancia, hoy son abuelos chochos) o en los tíos. Usted, edúquelos. Con cariño, preocupación, regaloneos, pero también con límites y valores. 

Espero que, en unos años más, mi visión no cambie. Sé que "otra cosa es con guitarra", pero al escribirlo, me estoy obligando a tratar de cumplir. No me interesa tener un "nuevo niño", quiero niños que sean buenas personas, educados y conscientes de que viven en un mundo, rodeados de personas, que deben ser respetadas. Que valoren el esfuerzo y sean esforzados. Que sean libres, pero que conozcan sus límites y limitaciones. Que sean felices, pero que respeten la libertad de los demás. No quiero niños egoístas, taimados, pataleteros, maleducados ni tiranos. Sé que me espera una ardua tarea, pero...¿quién dijo que la vida es fácil? Mejor así. Lo que es muy fácil no se valora. 

domingo, junio 09, 2013

7 años

Corría el año 2006, y una joven chilena de 25 años, mientras gozaba de un semestre sabático antes de irse a estudiar un magíster en España, se hizo un blog. Comenzó escribiendo de actualidad, comentando desde su perspectiva de ciudadana común y corriente (privilegiada, eso sí), lo que ocurría en su país y el resto del mundo. Todo esto, condimentado con su estilo directo y sin rodeos, un poco de sarcasmo y, por supuesto, avalada por sus conocimientos de Historia, los que la enorgullecían, y los mismos que buscaba profundizar con aquél magíster. Fue el año en que una mujer asumió la presidencia de Chile, y en que los estudiantes secundarios se volvieron protagonistas con su "revolución pingüina". 
Cuando partió, en septiembre de ese año, al otro lado del charco, a un lugar llamado Pamplona, tuvo su blog abandonado unos meses. Meses de mudanza, inicio de clases, de nostalgias, de conocer nuevos amigos, de visitar nuevos lugares. Meses intensos. Siempre acompañada por la escritura, pero en papel. Como había hecho toda su vida, desde los 11 años. Pero, en diciembre de ese año, decidió comenzar un nuevo blog, al que llamó como el libro de poesías que a los 16 años soñó con publicar: "Confesiones de una Ermitaña". Decidió que no sólo hablaría de la contingencia nacional e internacional, sino, de la vida misma. A pesar de eso, su primer post sí fue inspirado en un tema de actualidad: la muerte de Pinochet en diciembre de 2011. Imposible, para un chileno, mantenerse indiferente ante la muerte de tan importante personaje, uno de los protagonistas de la división y el rencor que, hasta ahora (claro que en menor medida), marca a su país. 
Estudios, viajes, el amor, la amistad, recuerdos, matrimonio, muerte...son algunos de los temas que este blog ha tratado en estos años. A veces sólo son descargas, otras veces se lanzan dardos contra el muro, reflexiones de todo tipo, homenajes, celebraciones, desvaríos. Pero seguimos aquí, luego de 7 años en la blogósfera. 

martes, mayo 28, 2013

Viviendo deprisa

Un semestre que parecía iba a ser un poco más descansado, terminó siendo más ocupado que nunca. Hoy pasé por aquí y no podía creer que mi última entrada hubiese sido en marzo...a mediados de marzo y ahora estamos a fines de mayo. Siempre he escrito con alguna frecuencia, pero la verdad, este año, como nunca, el tiempo ha sido escaso. Ha sido bueno, en todo caso, no me quejo. Si bien, las finanzas no han andado como esperaba (estoy haciendo un curso menos y eso se nota a fin de mes), no me puedo quejar. Acabo de pasar por el blog de Iranzu y al lado de ella, la verdad es que estoy en jauja.
Eso me pasa siempre: cada vez que estoy insatisfecha con algún aspecto de mi vida, lo mejor que me puede pasar es mirar alrededor. No es que uno se compare, ni busque al que lo pasa peor para sentirse mejor. Eso me carga y me parece mediocre. Pero sí lo hago por otra razón: al ver los problemas del resto, me doy cuenta que a veces me quejo por huevadas. Y ahí, vuelvo a ser una agradecida de esta vida, que es un regalo, pero un regalo que hay que luchar cada día por mantener. Alguna vez dije aquí que la vida es un campo de batalla. Lo dije en un momento en que sentía que libraba varias, fue un año complicado, de deseperaciones y dolor. 
Ya no mantengo esa actitud beligerante, porque las aguas están más mansas. Pero jamás bajo la guardia. Las veces que la he bajado, algo pasa. Siempre. Nada en esta vida es eterno, nada está asegurado. Pero es mejor así, ¿saben? Si no fuese así, nos aburriríamos. Cada golpe, cada desilusión, cada proyecto fallido, me inspira a hacer correcciones, diseñar nuevos proyectos, emprender nuevos rumbos, trazar nuevas metas. Y siempre, termino creyendo que todo fue para mejor. 
Y en eso he estado, emprendiendo nuevos proyectos, leyendo y escribiendo mucho. Disfrutando. Actualizando conocimientos. Diseñando nuevas estrategias para enseñar. Me encanta lo que hago, y soy una agradecida de poder dedicarme a ello. De verdad lo disfruto. Aunque  la Historia sea  una amante intensa, absorbente, y no muy lucrativa, al menos en este país. Me fascina. Me encanta enseñar. Lo paso bien, y me siento privilegiada por poder disfrutar de lo que hago. No todos tienen la misma suerte. Y a veces, eso es más importante que recibir un tremendo sueldo, como ocurre en otras profesiones. Eso me consuela en los meses de vacas flacas. No podría estar todo el día en una oficina analizando balances, por ejemplo. ¡Muero de lata! 
Pero es impresionante cómo el tiempo pasa cada vez más deprisa. Parece que fue ayer ese 17 de marzo, fecha de mi última entrada, en la que despotricaba contra algunas tendencias de la juventud actual. Lucho contra eso a diario, y me sorprende gratamente ver cómo muchos de mis alumnos (casi la mayoría), condenan esas tendencias. Me alegra. Quiere decir que los padres están haciendo su trabajo y nosotros, sus profes, contribuimos con nuestro granito de arena para que así sea. 

domingo, marzo 17, 2013

Juventud, divino tesoro

No quiero parecer amargada, ni me las quiero dar de Catón. No me interesa despotricar contra la crisis moral de la juventud occidental y mundial. No, no es ese mi afán. Pero, a mis 32 años, y ya con varios años de clases a adolescentes en el cuerpo, tras haber despedido a unas cuantas generaciones de IV Medio, y tras recibir a otras tantas en primer año de Universidad (esto del pluriempleo tiene sus pros y contras, y es muy bonito vivir este contraste de continuidad...), puedo ver algunas actitudes de estos "polluelos" que me están preocupando.
Y no son los que algunos preocupados padres creen. No es el carrete, no es el alcohol, las grogas y el sexo. Creo que eso ha sido siempre más o menos igual, la diferencia es que ahora hay más libertades de acceso, más información, mayor poder adquisitivo y menos tabúes. Aunque, obviamente, eso ha generado cambios, que asustan a cualquier progenitor, mi reflexión de hoy no va por ahí. Mi reflexión de hoy está relacionada con eso, en todo caso.
Me preocupan los referentes juveniles que ven los niños (porque, para mí, en IV Medio, todavía son algo niños), en los medios de comunicación. Algunos programas juveniles, reality shows y paneles de farándula de nuestra televisión nacional abierta, se han dedicado a alzar personajes, a mi juicio, despreciables, presentándolos como "modelos" para la juventud, al tener caras bonitas, lindos cuerpos (muchas veces, por obra y gracia del bisturí) y alto poder adquisitivo, al explotar sus atributos físicos (hasta ahí, nada que me moleste), pero también sus vidas privadas. Uno no entiende, cómo se les da tribuna a personajes que en realidad no aportan nada, y que, peor aún, festinan con su mal comportamiento, recibiendo a cambio importantes pagos.
La verdad, si la gente quiere prostituirse, o vender su vida privada, a mí me da lo mismo. Es problema de ellos. Lo que me preocupa es que se muestre tan reiterativamente en la tele, a jóvenes que no hacen nada productivo. Que sólo se dedican a mostrar su físico, ventilar sus romances, peleas y delitos, y que ni siquiera (y eso, es lo que más me preocupa), son capaces de hacer algo que, en el Chile actual es indispensable: terminar el Colegio. Y no estamos hablando de que sean jóvenes de aldeas marginales del extremo norte o sur del país, de escasos recursos, y que deban viajar cinco horas para ir a clases. ¡No! Son personas que, teniendo todos los medios para estudiar, no lo hacen. Por flojera. Nada más.
Y como la ociosidad es la madre de todos los vicios, pronto los vemos entregados a varios de ellos. No estudian, no trabajan (a veces, sacan plata del modo ya explicado, otras veces hacen eventos, etc., pero, en general, y comparándolos con el chileno promedio, no se esfuerzan mucho, que digamos), se lo pasan carreteando, cambiando de parejas como quien cambia de polera, y provocando escándalos. Me da lata que la tele muestre esto a cada rato, porque los niños ven estas cosas y pueden crearse imágenes distorsionadas. Ya que, se sabe, vivimos en una sociedad bastante consumista y hedonista (todos tenemos algo de eso, el que esté libre de pecado...), y nuestros adolescentes son más vulnerables que los adultos en caer en aquello.
Porque en la adolescencia se desarrolla parte importante de la personalidad e identidad, se sufren cambios y transformaciones, que a veces alteran sus estados de ánimo. Y este mismo proceso, a veces, los vuelve egocéntricos y egoístas. Este volcarse en su ego es normal (aunque no hay que fomentárselo), ya que están conociéndose, descubriéndose. Y el ego, está muy ligado a la búsqueda del placer. Eso nos lleva a ser consumistas y hedonistas. Y si ven, entonces, gente con buena pinta, exitosa con el sexo opuesto, que tiene los autos, viajes, ropas y demás lujos que quiere, sin haber terminado el colegio, sin levantarse temprano y esforzarse cada día, pueden generarse falsas expectativas acerca de la vida, que recién empiezan a conocer.
Obviamente, en este punto, el rol que juega el entorno del niño es fundamental. La comunicación y el ejemplo de sus padres, el ambiente familiar, los incentivos para el esfuerzo, tanto en el Colegio como en la casa, son indispensables. Pero, desgraciadamente, todos sabemos, que a veces algo de eso falla. Por diversas razones, y no quiero entrar en detalles ni juzgar. La educación y la crianza son difíciles. Es natural que un adolescente sea un poco superficial, egocéntrico y que quiera pasarlo bien. Lo que hay que darles a entender es que no siempre se puede pasarlo bien, y en esa tarea, los medios de comunicación nos hacen un flaco favor a los padres y educadores.
Además, está todo lo que tiene que ver con el respeto a uno mismo y los demás, el valor de la vida privada, la importancia de tener criterio y valores  morales. Aspectos en los que muchas veces estos "modelos" de la televisión se caen. Y acá no se trata de criar niños amargados, que no quieran salir ni a la esquina y que vean el pecado en todo. ¡Eso me parece igual de horrible! Sino que, hay que tratar de buscar el famoso "justo medio" aristotélico. Se puede pasarlo bien, sin que eso ponga en riesgo nuestra vida. Podemos disfrutar, pero siempre respetando a los demás y a nosotros mismos. Podemos viajar y comprarnos cosas bonitas, pero teniendo claro que eso no es lo más importante en la vida. Podemos preocuparnos por nuestro físico, para vernos mejor, pero sin enfermarnos ni distorsionar nuestra imagen en busca de un ideal inalcansable.
Ese "justo medio", que a la gente sensata le parecerá obvio, en estos personajes sobreexpuestos en nuestra televisión, no lo es. O al menos, esa imagen es la que proyectan. Esa es la imagen que ven nuestros niños. Y si nosotros no les explicamos que eso no está bien, ellos se pueden confundir. Sobre todo si no lo están pasando bien, si tienen problemas familiares, no se concentran en sus estudios, si no saben qué quieren hacer con sus vidas, si no se sienten queridos...A mí, de verdad, me da pena y rabia lo bajo que están cayendo los medios. Con el impacto que generan en las personas, en lugar de preocuparse tanto de vender, debieran ocuparse más de transmitir aportes más positivos. Curiosamente, cuando la televisión inició sus transmisiones, en los años '60, la comenzaron las Universidades y el Estado, con el propósito de apoyar a la educación y la cultura...sin comentarios.

jueves, febrero 28, 2013

Valle de la luna

La separación fue dolorosa. Él pensó que el corazón le explotaba. Ella sintió que se le abría el piso. Sus sueños de casarse con él, en el Valle de la Luna, vestida de verde, le parecían ya una estúpida quimera. Sólo tenía diescisiete años. Pero de verdad creía que jamás volvería a amar a alguien de esa manera. Habían sido amigos desde niños y, sin saberlo, siempre lo quiso.  El año anterior, todo había cambiado entre ellos: se había dado cuenta de que su mejor amigo, su partner, era mucho más que eso.  Un beso había cambiado todo entre ellos y fue el comienzo de un año maravilloso. Al menos al principio. Poco a poco llegaron los roces, los dramas, las inseguridades y los celos. Parecían la pareja perfecta: amigos desde niños, de personalidades muy parecidas. Pero, por algo se dice que los polos opuestos se atraen. Un día, ella se dio cuenta que ya no más. Lo amaba, pero ya no lo soportaba. Era como verse constantemente reflejada en un espejo, con sus cualidades, sí, pero también con todo aquello que no le gustaba de sí misma. Terminar con él fue una decisión difícil. Lo adoraba, y no sólo perdía a su supuesta alma gemela: también perdía a su mejor amigo. Pero tomó la decisión, y aunque le costó un litro de lágrimas, bajar varios kilos y dos semanas de insomnio, fue lo mejor.
Para él, fue muy distinto. Él siempre la quiso. Desde niño. Y no como amigo. Cuando la vió por primera vez, a los 9 años, pensó que era una princesa de cuentos. Su princesa. La consentía en todo. Jugaban a lo que ella quisiera. Pasaron los años, llegó la adolescencia, las primeras fiestas y los primeros romances. La vio enamorarse de otro y ella se lo contó entusiamada, mientras le brillaban los ojos. Se hizo el loco, dejó que le presentara a cientos de amigas, mientras ella lloraba por un amor no correspondido. Y ahí estuvo él, siempre escuchándola. Cuando la vio pololeando con otro, se dio cuenta que debía olvidarla y encontrar a otra persona. Pero aquello no duró mucho, sólo un par de meses. Ella duró más tiempo, pero cuando terminó, nuevamente él estuvo allí para contenerla. Parecía que aquello era un amor imposible. Enamorado de su mejor amiga...tan lejos y tan cerca a la vez...
Pero algo ocurrió ese invierno. Se conocían hace nueve años. Él estaba en su último año de Colegio, a ella le faltaban dos. Ella se enteró que él estaba saliendo con alguien que conocía. Una chica que le caía bien, hasta el minuto que supo que salía con su mejor amigo. Ahí le tomó antipatía y no sabía por qué. Le dolía la guata cada vez que lo veía con él y no entendía nada. Se dejaron de ver un tiempo, de llamarse, de pasar esas tardes interminables viendo películas. Ella también salía con alguien, pero se le había pasado el entusiasmo inicial. Decidió terminar esa relación que no tenía futuro y estaba feliz. Esta vez, no hubo sufrimiento. Decidió que pasaría sola un buen tiempo. Sólo tenía diesciséis, para qué amarrarse.
Dos semanas después, él la llamó. Era un frío día de julio, ella disfruba de los primeros días de vacaciones de invierno, luego de dos semanas llenas de pruebas y trabajos. No sabía porqué, al oírlo, sintió algo raro en el estómago. Pensó que era el colon irritable de nuevo...él se escuchaba triste, preocupado, desorientado, sentimientos típicos de alguien que está por terminar IV Medio. Decidió ir a verlo. Quería mucho a su amigo. Iría a subirle el ánimo y a decirle que sería el mejor médico de Chile, que sería puntaje nacional y que era seco. Antes de colgar, le preguntó por su novia...y no supo por qué, se alegró tanto cuando supo que habían terminado...hace un mes.
Cuando llegó a su casa, él la recibió con un gran abrazo. Le confesó que la echaba de menos. Y le preguntó por su novio...ahí ella le dijo, muy tranquila, que ya no estaban juntos. Él no ocultó su alegría. Le dijo que ese chico no era para ella, y que por eso él se había alejado, porque le dolía verlos juntos. La miró a los ojos cuando se lo dijo y ella creyó que se iba a desmayar. Nunca había sentido eso. Nerviosa, cambió tontamente de tema, le preguntó por sus problemas, le contó anécdotas del Colegio, de las vacaciones...fue pasando la tarde, se pusieron a ver una película por la tele, y cuando ya era un poco tarde, ella decidió volver a casa. Vivían muy cerca. Él se ofreció a acompañarla. Y cuando estaban en la puerta de su casa, él le dio un beso. Eso fue todo. Ahí, ella comprendió porqué le dolía el estómago cuando él le hablaba y porqué se mareó cuando él la miró a los ojos. Nunca había querido a alguien de esa manera. Y cuando supo que él siempre la quiso, pensó que moriría de felicidad. Así pasaron seis meses. Soñaba con casarse con él, en el Valle de la Luna, vestida de verde. Soñaba que vivirían en Roma, con cuatro niños y tres perros. Era muy niña, muy consentida. Pero de a poco, comenzó a despertar. Y así, un año tres meses después de ese primer beso, todo terminó.
Decidió que lo mejor era no verse más. Él estaba muy dolido y estuvo de acuerdo. Meses después, ella supo que él ya estaba acompañado y fue doloroso. Más noches de insomnio. Pero pudo superarlo. Conoció a otros, volvió a ilusionarse. No todavía a enamorarse. Faltaba tiempo para eso. Se lo encontró casualmente. Él seguía acompañado. Se veía muy feliz. Esta vez, sí se alegró por él, no le dolió nada al verlo. Pudo conversar y mirarlo a los ojos sin sentir nada. Fue raro, pero bueno.
No se volvieron a ver. Ella entró a la Universidad, conoció gente nueva y volvió a enamorase varias veces. Hasta que se encontró con su alma gemela de verdad. Que no era como verse a un espejo, sino todo lo contrario. Quiso pasar toda su vida con él, pero ya no importaba cómo ni dónde. Un vestido verde y el Valle de la Luna le parecían tonteras de niña chica. Se casó de blanco, por la Iglesia, sólo tuvo dos niños y un perro. Pero era más feliz de lo que nunca imaginó.
A veces se acordaba de él, y pensaba qué sería de su vida. Ella no sabía que a él le pasaba lo mismo. Estuvo con muchas mujeres, pero nunca la olvidó. Ya no la amaba, pero inconscientemente, en cada una de las mujeres que amó, la buscaba a ella. Su primer amor. Y un día se encontraron en un parque. Cada uno con sus familias. se saludaron cordialmente, y cada uno siguió su camino. Él se quedó pensando lo diferente, físicamente, que era el marido de ella, a él mismo. En cambio, a ella le llamó la atención lo parecida a ella que era la mujer de él. Era como ella quería ser cuando tenía diesciséis.
Fue raro encontrarse. Cada uno pensó un ratito, esa noche, en el otro. Pero eso fue todo. Ambos estaban felices con la vida que habían elegido y se alegraron por la otra persona. Pero sacando cuentas, supieron que habían pasado casi quince años. Ya no se conocían. Se parecían a dos personas que alguna vez se quisieron. Nada más.
 

miércoles, enero 16, 2013

Happily Ever After?

La semana pasada fui a un matrimonio en otro país. Además de aprovechar de descansar, conocer y compartir con gente muy buena onda, el matrimonio en sí fue bonito, los novios estaban felices. Pero, me llamó la atención lo joven que era la novia: 20 años. Yo a esa edad era una cabra chica, orgullosa de serlo, mi mayor responsabilidad era estudiar, y aunque pololeaba muy enamorada, casarme no figuraba en mis planes inmediatos (por algo me casé siete años después y no antes). Pero bueno, cada uno sabe cómo hace su historia y cada persona es diferente, así que bien por ella. 
Por otro lado, a mí, una de las razones que me llevaba a ser reacia al matrimonio cuando era más joven, era presenciar, en primera fila, que el "happily ever after" no existe. ¿Por qué creen que los cuentos acaban ahí? Porque la idea del cuento es, por un lado transmitirnos una enseñanza, y por otro, evadirnos de nuestra realidad a un mundo de ensueño. Hay gente, más crítica y combativa que yo (sí, las hay peores que yo, ¡cuidado!), que dirían que los cuentos fueron creados para mantenernos con la perpetua ilusión de que todo será para mejor, para mostrarnos cuál es nuestro rol en la sociedad (como hombre-héroe-príncipe-proveedor y como mujer-"damisela en apuros"-princesa-dueña de casa). Es decir, una especie de "opio del pueblo", jejeje (aunque algo de sentido tiene...). 
¿Se imaginan si el cuento de la Cenicienta siguiera? Y ella tuviera que sufrir las críticas y pelambres de las tías de su príncipe, que la encontraban "rota" y "pobretona". ¿Y los temores a que el príncipe le fuera infiel? ¿Su lucha por bajar esos kilos de más que le dejó el embarazo? ¿Su batalla con un principito que no quiere comer? ¿El enojo de su marido por el desorden de la  pieza? Ya no nos gustaría tanto el cuento, por la simple razón de que dejaría de ser un cuento. Y desde muy chica, me dí cuenta que la vida real no es cuento. Y que la parte soñada del matrimonio es sólo la propuesta, la ceremonia, la fiesta y la luna de miel. Lo demás, es espectacular, no lo niego: comprometerse con alguien a quien uno ama siempre lo es. Pero no es de cuento ni de ensueño. El mismo pololeo no lo es, y los preparativos del matri pueden ser muuy estresantes. Por eso, al ver a esta niña de 20 años casarse, me pregunto: ¿sabrá lo que le espera? Talvez sí y bien por ella, ya que es muy valiente al decidir tomar un paso tan importante a tan corta edad. 
En la otra cara de la moneda, he presenciado en primera fila, como esa novia que parecía una princesa el día de su matrimonio, termina convertida en una verdadera bruja. Y cómo ese guapo novio, galante como un caballero medieval, termina convertido en un villano. Obviamente, exagero, pero sólo un poco. Todos sabemos que una relación de pareja mal avenida puede sacar lo peor de nosotros. La vida no es una película de Disney y a veces, los problemas, la gran cantidad de trabajo, las deudas, las enfermedades, o simplemente, la monotonía de la rutina, pueden hacernos colapsar.

Agrego esta imagen, por sugerencia de Iranzu. El link es https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi97J_Vw1q0zkk_N7GLxdN4YBEnZEcAXBqgGsvxO5fzpALDIOAiJs64yFCbiQFU-AIJrYeioC7lkABqb3vvjLXerObDSZRiFs7rD-QKLaWK0MohNWCX4TBOWYl-Yg-xuQJiykUHLA/s1600/snow-white-after.jpg