Hoy, en un momentito de ocio (escasos en estos tiempos, de fin de semestre, por lo demás), me preguntaba qué será lo que tienen las teleseries que prenden tanto entre la gente. Y no sólo en este país, ¡ojo! Y llegué a la conclusión de que tendemos a ver teleseries por la misma razón que vemos farándula o nos juntamos a copuchar: son instancias para "relajar las neuronas". Porque las teleseries, salvo contadas excepciones, repiten siempre los mismos temas, los mismos dramas, los mismos enredos. Pero la gente se engancha una y otra vez, porque es un modo de evadirse, por un ratito, de todo lo que nos preocupa, nos estresa o nos apena. Ver un drama ajeno, incluso si está en un idioma o con un acento diferente, sobre todo cuando llega a ser sensacionalista, pero por sobre todo, un drama ficticio, no sé por qué entretiene. Hasta puede subir el ánimo. Es una forma de evasión. El dramón de Abigail hacía más ameno el eterno planchado. Machos era una buena forma de acabar una larga tarde de estudio. Y así, miles de ejemplos. Talvez este post parezca enfermo de estúpido, pero me da lo mismo. Es impresionante cómo cada año, varias importantes cadenas de televisión invierten millones en teleseries (el mejor ejemplo es Brasil y sus producciones apoteósicas) y recaudan más. Es que a veces, en vez de ver noticias o las copuchas últimas de una farándula enferma de rasca (que es otro modo de evasión), es mejor concentrarse un rato en esos dramones y enredos familiares, triángulos amorosos, guaguas perdidas, etc.
Sobre todo porque vivimos en un mundo que está loco. Loco, enfermo, acelerado y a veces parece que es el mundo al revés. Sobrebombardeados de información, tanto positiva como negativa, superflua o importante, estresados con el ritmo cada vez más acelerados de la vida actual, hay momentos del día en que no queremos más guerra. Y es entonces donde la tele puede darnos un espacio de "paz" para nuestras neuronas. No es la panacea: yo trato de hacer otras cosas: leer, salir a pasear, hacer ejercicio, conversar...pero a veces, un poco de tontera se agradece. Bastante.