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viernes, diciembre 27, 2013

Baby boom

Treinta y tres años...si hace cinco años, todo parecía teñirse de blanco, con velos y flores, hoy parece teñirse de celeste y rosado, con peluches y mamaderas. Y no me inmuto. A veces, me gustaría que uno de esos pequeños vestidos de celeste o rosado fuera mío, o que fuese mi guata la que estuviera creciendo. Pero sólo a veces. Otras, me da sueño el sólo pensar en pasar la noche en vela, entre llantos y cólicos. O me da pereza cada vez que en un supermercado escucho gritos de niño con maña  o  pataleta. Aunque me derrita una carita o una palabra de uno de esos mismo enanos. Es raro. Por eso, no hago caso a quienes joden con el reloj biológico y otras tonteras. Este mundo está tan plagado de convencionalismos, que a veces me da náuseas. Tal vez soy una maldita egoísta. Estoy tan bien así, viviendo en pareja, mimada hasta lo indecible, que me cuesta compartir mi tiempo con alguien más. O tal vez, no me gustan los niños, para más que un ratito. Este lobo este parió y solitario no tiene ganas de crear su propia manada. A veces si...
Estoy aburrida de que me pregunten del tema y que me comparen con mi alrededor. No soy ciega! Se que la gente de mi edad tiene hijos. Pero a mi el tema no me urge, y los niños los pariría y criaría yo....que se meten ellos? Y si nunca quisiera tenerlos...problema mío! Sería yo la que estaría sola como un dedo en mi vejez. No ellos. Y eso si es que llego a vieja...han tratado incluso de hacerme ver que él tener un hijo daría una gran alegría a mi papa, a mi mama, a mis abuelos...pero sorry! Esta es MI vida y sí tengo un hijo! lo haré pensando en mi pareja y en mi! no en la alegría de los demás. La felicidad no es una acumulación de cosas buenas, es una actitud ante la vida. Y si, suena egoísta, pero uno no puede basar su felicidad en la de los demás. 
El hecho de que todos tengan hijos a mi alrededor no me obliga a imitarlos...jamás me he dejado llevar por lo que el resto hace. Siempre he remado para mi lado, sin preocuparme sí voy en contra de la corriente. A veces voy contracorriente y he sido la única en la dirección correcta. Otras veces, me he perdido. Pero así es la vida, no? Tendré un hijo cuando quiera tenerlo. Y luego le daré un hermano cuando crea que es el mejor momento. Me da lo mismo lo que digan. Y no soy tonta, se que hay un reloj biológico, pero todavía hay tiempo. Y si no puedo tenerlos, los adoptare. Así de simple. Si no puedo dar vida, al menos puedo darle un hogar a un niño que no lo tiene. Para mi, es lo mismo. 
Estoy muy feliz por mis parientes y amigos que tienen sus niños preciosos. Pero no los envidio. Y tampoco los compadezco. Creo que tienen lo que quieren y son felices. Claro que pienso que tener un hijo es maravilloso! Pero no creo que hay que tenerlos por obligación. Ni porque todos tienen. Así que, después de esto, espero que no pregunten más por el tema, y el día que anuncié alguna novedad, se sorprendan y se pongan felices por nosotros. 

martes, noviembre 05, 2013

A los 18

Hago clases en IV medio y la semana pasada, me despedí de ellos. Una etapa de sus vidas que abandonan, con un poco de pena, pero para iniciar otra que, al menos para mí, fue mucho mejor. En todo caso, en retrospectiva, puedo decir que he sabido aprovechar cada una de las etapas de mi vida, si bien mi adolescencia fue un poquito sufrida (pero bueno, de ahí viene la palabra "adolescencia", de "adolecer", sufrir, en fin...)
No pude dejar de recordar aquél noviembre de 1998, cuando egresé del Colegio. En mi cabeza, sonaba constantemente la canción "Torn", mi himno del '98. Y mi disco de cabecera era el gran "Atchung Baby" de U2. Y sufría horrores por un amor no correspondido, que marcó, de alguna forma, mi vida, entre los 16 y los 18. A él dediqué miles de poemas, incluso comparé mi dolor por él con desiertos y heridas...metáforas y licencias poéticas. 
Hoy me preguntaba: ¿qué diría la Kuky de 18 años frente a la de 32? ¿se imaginaba que sería así? Creo que estaría orgullosa. Tal vez, planeaba una vida un poco diferente (a los 18, me juraba liberal, pero en el fondo, era bieeen cartuchona y no cachaba mucho el mundo en el que vivía, a pesar de creerme crítica y rebelde...paradojas de la vida). Seguro, me imaginaba casada desde los 27 (jajajaja, me casé a la edad que quería casarme a los 18), con cuatro niños (ahora sueño con dos, sin ninguna ansiedad). Trabajando, obvioo, y siempre me gustó hacer clases...aunque al principio tenía mis esperanzas puestas en el periodismo, el que más tarde me desilusionó. Siempre pensé que haría clases y tendría un posgrado. No está mal, ¿verdad? Logré varios de mis propósitos. Jajajajaja. También soñaba con viajar mucho, y no puedo quejarme. 
Así que creo que a la Kuky de 18 le caería bien la de 32...no sé si la vería como ídola o querría ser como ella, pero la encontraría una mina chora. Así que bien por mí. Además, la Kuky de 32 lo pasa muucho mejor que la de 18. Son igual de neuras, pero la de 32 aprendió a sacudirse los complejos, a reírse de sí misma y está, de a poco, aprendiendo a fluir más por la vida, a estresarse y enrollarse menos. Veremos en 15 años más cómo está. 

domingo, junio 09, 2013

7 años

Corría el año 2006, y una joven chilena de 25 años, mientras gozaba de un semestre sabático antes de irse a estudiar un magíster en España, se hizo un blog. Comenzó escribiendo de actualidad, comentando desde su perspectiva de ciudadana común y corriente (privilegiada, eso sí), lo que ocurría en su país y el resto del mundo. Todo esto, condimentado con su estilo directo y sin rodeos, un poco de sarcasmo y, por supuesto, avalada por sus conocimientos de Historia, los que la enorgullecían, y los mismos que buscaba profundizar con aquél magíster. Fue el año en que una mujer asumió la presidencia de Chile, y en que los estudiantes secundarios se volvieron protagonistas con su "revolución pingüina". 
Cuando partió, en septiembre de ese año, al otro lado del charco, a un lugar llamado Pamplona, tuvo su blog abandonado unos meses. Meses de mudanza, inicio de clases, de nostalgias, de conocer nuevos amigos, de visitar nuevos lugares. Meses intensos. Siempre acompañada por la escritura, pero en papel. Como había hecho toda su vida, desde los 11 años. Pero, en diciembre de ese año, decidió comenzar un nuevo blog, al que llamó como el libro de poesías que a los 16 años soñó con publicar: "Confesiones de una Ermitaña". Decidió que no sólo hablaría de la contingencia nacional e internacional, sino, de la vida misma. A pesar de eso, su primer post sí fue inspirado en un tema de actualidad: la muerte de Pinochet en diciembre de 2011. Imposible, para un chileno, mantenerse indiferente ante la muerte de tan importante personaje, uno de los protagonistas de la división y el rencor que, hasta ahora (claro que en menor medida), marca a su país. 
Estudios, viajes, el amor, la amistad, recuerdos, matrimonio, muerte...son algunos de los temas que este blog ha tratado en estos años. A veces sólo son descargas, otras veces se lanzan dardos contra el muro, reflexiones de todo tipo, homenajes, celebraciones, desvaríos. Pero seguimos aquí, luego de 7 años en la blogósfera. 

miércoles, enero 11, 2012

Manipulaciones

A lo largo de mi vida me he topado con muchos manipuladores. Y a veces, lo confieso, yo también he sido manipuladora. En general, no engancho con la gente manipuladora. Pero, a veces, gente a la que queremos mucho cae en el chantaje emocional para conseguir que hagamos lo que ellos quieran. Pero nada nos puede hacer cambiar nuestra forma de pensar. Amigas me han intentado manipular para que participe en actividades que no me interesan, con el argumento, muy válido por lo demás, que son instancias para que compartamos más. Pero, yo no voy a hacer cosas que no me interesan o que van contra mis principios sólo por compartir más con mis amigos. Talvez a los quince años lo hacía. A los 30 no. No me importa, y perdón si sueno egoísta, si les hiere que no quiera participar de una determinada actividad. Hay cosas que no transo. No es que no me importa que un amigo sufra, pero me resulta raro que alguien sufra porque su amigo no comparta sus mismos intereses en un 100%. Como a mí me da lo mismo, no puedo entender que al resto le importe tanto. Por eso, siempre huelo a manipulación en esas circunstancias...¿soy yo la insensible o tengo razón?

martes, febrero 22, 2011

La Guerra y la Paz

Alguna vez expliqué, en aquél muy bélico año 2009, como la vida podía compararse a un campo de batalla. Y aunque ahora vivo momentos de paz absoluta, sigo afirmándolo. La vida es así: períodos de guerra y de paz. A veces los primeros son más largos de lo quisiéramos, pero es lo que nos toca,y como buenos soldados debemos enfrentarlo con valor y fuerza. Y luego, cuando llega la paz, gozarla. Gozarla al máximo y ser agradecidos. No sólo de Dios o de la suerte (depende en qué creamos, porque todos creen en Algo. aunque no quieran reconocerlo u otorgarle una identidad), sino de ese momento maravilloso de paz. Empañarlo enfracándose en batallas insignificantes o recordando los malos momentos sufridos es una forma de ingratitud. Porque es además el sufrimiento, es decir, la guerra, nuestro mejor profesor de vida. Es entonces cuando más crecemos, más maduramos, más aprendemos y más evolucionamos. Y todas esas lecciones las asimilamos y aplicamos en los períodos de paz.
Fueron tantas las lecciones que aprendí en mi última batalla, algunas a punta de lágrimas y mareos, que eso me llevó a celebrar en grande mis 30 años y a no llorar por sentirme "vieja". ¡Si me siento bien, tengo energía, tengo amor, mi familia está bien y hago lo que me gusta!¿de qué quejarme? ¿de no ser millonaria o no tener facha de modelo?¿de que siempre hay gente mala qu busca perjudicarte o gente envidiosa o rollera que no sabe ser feliz y trata de amargar al resto? ¡es lo que hay! y hay que aceptarlo. Luchar contra ello es lo que yo llamo batallas insignificantes que perjudican lo provechoso que es un momento de paz luego de una larga batalla. Perjudican nuestro aprendizaje y nuestro crecimiento personal.
En estos tiempos de paz aprendí a ser agradecida, más relajada y menos intensa. También aprendí que hay ciertas personas que es mejor evitar, porque no sólo no nos aportan nada, sino que nos hacen daño. Aprendí a distinguir las prioridades en diferentes categorías y a no pelear batallas perdidas ni ajenas. Y que el cumplir tres décadas en un momento como éste es un regalo más que me da la vida, no un tormento.

domingo, febrero 06, 2011

Puma


Ya no me urge que me digan agresiva. A lo hecho pecho, y mis razones tuve. Como buena escorpiona, pico cuando me atacan. Una vez hice uno de esos tests ñoños de facebook acerca de cuál animal identificaba mi personalidad y salí puma. Grata sorpresa ser una leona sudamericana. Me encantan esos felinos. Y lo que leí hace poco de ellos me identificó mucho más. Son feroces sólo cuando se sienten amenazados y para cazar para comer. Generalmente, huyen del hombre y no lo atacan. Yo soy así, de hecho soy una puma ermitaña, que tras cazar todos los días (metafóricamente hablando), se refugia en su madriguera e incluso ronronea. Pero, ¡ay de aquél que perturbe la paz de mi madriguera o de mi manada!

martes, febrero 01, 2011

Agresividad

Hoy me dijeron que mi forma de decir las cosas es agresiva. Y, curiosamente, me lo dice una persona a la que quiero mucho, pero insultó a mi madre. ¿Cómo no ser agresiva ante algo así? Mi afán no era pelear ni agredir a nadie y talvez mis palabras fueron agresivas. Pero me ofusqué, me ofusqué en serio. Y talvez, no medí mis palabras. Es que cuando atacan por atacar, sin fundamentos, sin saber, sin querer saber cómo fueron las cosas, me emputecen. Si después paso por falta de respeto y agresiva, sorry...es lo que hay. Sobre todo si ataco un ataque que fue agresivo. Talvez es cierto eso de que uno nunca termina de conocer a la gente y a mí últimamente por Dios que me han sorprendido.
Tanto de forma literal como metafórica, esta semana veo las cosas con una claridad impresionante. Me entregaron mis nuevos anteojos y es impresionante lo bien que veo ahora...pero, por otro lado, siento que he abierto los ojos en otros aspectos de mi vida, cosa que no veía, por muy evidentes que fuesen, ahora las veo con claridad...por algo dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Y si mi nueva forma de ver las cosas me motiva a ser menos inocente, más observadora y a parar los carros o golpear la mesa, está bien. No hay porqué quedarse pasivamente callada cuando a uno lo atacan descaradamente o cuando alguien insulta injustamente a alguien que queremos.

viernes, diciembre 31, 2010

Adiós 2010

Analizar un año como éste, para hacer un balance, daría como para un blog entero...ha sido un año tremendamente movido en todos los ámbitos. Creo que la balanza finalmente se inclina hacia lo positivo, aunque...¡fue un año difícil! Terremoto, tsunami, mucha destrucción, mucha delincuencia, violencia, cambio de gobierno, polémicas, reformas...mucho cambio, ¡demasiado! Fue un año tremendamente vertiginoso. En lo personal, creo que no voy a referirme, este blog ya es lo suficientemente autorreferente el resto del año y quienes me siguen, creo que ya tienen claro el añito que se me va. Además, conversando con mis cercanos, para todos ha sido más o menos igual. En el caso de mi generación, cambiamos de folio y eso siempre genera cambios: el fin de una era.
¿Cuáles fueron, a nivel noticioso, los acontecimientos que más llamaron mi atención? Acá va una lista, imagino que muchos quedarán en el tintero, la memoria de tanto usarse se gasta un poco...
1.- Las catástrofes naturales: primero Haití, luego nosotros...hubo un momento en que sufrí "indigestión informativa". Demasiada destrucción, sufrimiento y angustia.
2.- El cambio de gobierno, con todos las reformas y caras nuevas que ello implica. Agunas me tienen contenta (me parece que se están implementando buenos proyectos, en salud y obras públicas, por ejemplo, y creo que la reconstrucción ha sido bastante eficiente, para la magnitud de los daños) y otras furiosa (sobre todo el proyecto de reducir horas a Historia ).
3.- El rescate de los mineros. ¡Simplemente milagroso! Una tragedia, convertida en una gesta heroica. Un ejemplo de perseverancia y lucha. Pero, tras el rescate, una fiesta mediática un poco cargante.
4.- El incendio de la cárcel. Sin comentarios. ¿Cómo alguna gente puede celebrar la muerte de personas de una forma tan espantosa? Aunque sean delincuentes, eso no significa que merezcan el fuego del Infierno de forma literal. Además, no todos eran asesinos o violadores, como alguna gente que celebraba argumentó.
5.- La crisis económica en Europa...como historiadora, me hace cuestionarme la efectividad de la Unión Europea, ese conglomerado tan idealizado por los teóricos en las últimas décadas.
6.- El descubrir que Obama, la esperanza del cambio en Estados Unidos, no era sino más de lo mismo...en otro color.
7.- El comprobar, una vez más, que hay un sector de este país que vive en una burbuja y se niega a salir de ella: aquellos que no entienden que una mujer violada tiene derecho a decidir tomar la píldora del día después, que no aceptan ni discutir el tema del aborto terapéutico, que no son capaces de aceptar que un sacerdote pueda equivocarse y cometer abusos, y luego tengan el desparpajo de calificar de "reguleque" un sueldo que cualquiera se lo quisiera. Esa gente intolerante, incapaz de comprender una opinión diferente a la suya e incapaz de aceptar la realidad, lo que le hace parecer desubicada, malagradecida y estrecha de mente. No digo que la píldora o el aborto terapéutico deban aprobarse, pero sí soy partidaria de que la gente se informe bien y discuta, antes de rechazar todo de plano.
8.- Wikileaks o la certeza de que en la diplomacia y la política todos mienten.
9.- Festividades varias: Mundial de Fútbol, Bicentenarios, espectáculos, conciertos. Esas pequeñas grandes cosas que nos alegran la vida, nos hacen desconectarnos de las preocupaciones por las cosas serias y nos llevan a sólo disfrutar. No me vengan a criticar el "pan y circo", porque a todos nos gusta y hace bien. El santiaguino ya es lo suficientemente gris y cara larga, un poco de diversión le hace bien, para andar con la cara llena de risa por un rato.
A ver qué nos depara el 2011...

domingo, diciembre 26, 2010

Navidad

No tengo espíritu navideño. Nunca lo tuve. Desde chiquitita, sabía perfectamente qué se celebraba y que llegarían regalitos. Ambas cosas me agradaban, es cierto. Pero nunca he podido vibrar con la Navidad como lo hacen los demás. Una vez el destino me hizo pasar un 24 de diciembre arriba de un avión. Sola. Algo que para muchos podría ser causal de una depresión horrorosa. No para mí. Yo iba feliz a encontrarme con mi amor, después de tres meses sin vernos.
Para mí, la Navidad conmemora el nacimiento de Jesús y por tanto, es una excusa más, y una de las más lindas, para juntarse a compartir en familia. Me encantan los pesebres, me gustan los arbolitos. Me gusta hacer regalos y obviamente, también recibirlos. La figura del Viejo Pascuero, vestido de Polo Norte en un país donde en diciembre hacen más de 30º grados, me parece absurda. Ahora, la historia detrás del Viejo Pascuero, la de San Nicolás de Myra, es maravillosa. No me gustan las luces navideñas en las casas ni los villancicos. Sobre todo, los que son en inglés. Es cierto, una vez me subí a un escenario a cantar uno, pero fue una humorada. Prefiero esos maravillosos conciertos de Navidad europeos que uno puede ver en el cable, como el de la abadía de Saint Gall o el del Orfeón donostiarra. Esa música navideña es la que me gusta. Y lo que menos soporto es la histeria prenavideña santiaguina: tacos por todas partes, gente atiborrando el mall para endeudarse comprando mil quinientos regalos...¿es necesario atiborrar a los niños con tanto juguete caro? Por eso, hago mis compras con tiempo, preocupación, cariño, pero no me las doy de Farkas.
Mi actitud indiferente y malgenio ante la Navidad me ha dado el apodo de Grinch, el que asumo con honestidad. Hay gente que incluso me ha preguntado si me pasó alguna cosa terrible en Navidad y si sería una especie de trauma. Para nada, siempre he tenido felices navidades. Por eso, la historia de Evenezer Scrooge en "Canción de Navidad" de Charles Dickens es mi favorita. No soy una tacaña trabajólica como él, pero tampoco tengo espíritu navideño. A diferencia suya, yo tengo una linda familia. Pero no espíritu navideño. Por eso, me encantaría ser visitada por los tres espíritus de Navidad. A ver si con eso la Navidad comienza a emocionarme. Es que creo que lo que se conmemora, el nacimiento de Jesús, no tiene nada que ver con cómo se celebra. Obviamente, está bien lo del pesebre (aunque encuentro absurdo el esperar hasta las 12 para poner al niñito Jesús, si es para eso, el pesebre debiera armarse el 24 por la mañana sólo con María, José y el burro, a las 12 poner al Niño, a las 2 am la mula, el buey y los pastorcitos, y hacer que los Reyes llegaran el 6 de enero, si estamos tan puristas...). También me parece bien ir a la Misa del Gallo y cantar villancicos (aunque a mí no me gusten). Es perfecto y precioso compartir en familia ese día. También, aprovechar de regalar a gente necesitada. Lo que no me cuadra es que el nacimiento de Jesús se haya transformado en una fiesta consumista.

martes, octubre 19, 2010

¿Y tú que me das?

Se supone que la amistad es recíproca, al igual que todas las relaciones humanas. Por eso, a mí no me gusta reprocharle a nadie los siglos en los cuales no hemos hablado o no nos hemos juntado. Aunque, hay gente que le encanta enrostrárselo a una cada vez que la ve o le hable. Pero, sí, yo asumo que puedo ser dejada, trabajólica, que a veces me da lata juntarme en la semana y el fin de semana me pilla agotada o llena de compromisos. Eso provoca que muchas veces deje de ver, por largas temporadas, a mis amigos de antaño. Sobre todo, a aquellos cuya vida actual se aleja a años luz de la mía, en el sentido de que cada vez que los veo, los temas son los mismos (ponerse al día, copuchas irrelevantes o recuerdos añejos) y tratar de irse más en la íntima o en la profunda, resulta sumamente incómodo. Al menos para mí. La vida nos va alejando de cierta gente y no siempre por malas ondas, sino porque la falta de instancias para reunirse o hablar, las nuevas amistades nuestras o del otro, malentendidos no resueltos, distancias físicas, etc., nos van alejando. O las circunstancias de vida: a veces nosotros estamos "en otra parada" y nos da lata o nos incomoda juntarnos con gente cuyas prioridades o proyectos de vida son tan distintos a los nuestros. A veces nos pasa también que decidimos no ver más a una persona, porque descubrimos que nos hacía mal. A veces es gente a la que queremos mucho, con la que compartimos mil historias. Pero, una profunda instrospección nos hizo descubrir, con mucha pena, que esa persona era más lo que nos perjudicaba. Es una gran duda: si detrás de sus comentarios "en buena" no hubo talvez siempre un tono excesivamente criticón, envidioso y "tira para abajo". No sé porqué aún no he tenido las agallas para resolverlo y aclararlo. Y no sé si me interesa. Una sensación muy rara. Pero es que así es mi vida: en mis "años locos" (2009, 2002 y 95), siempre la lección es la misma: aprender a separar lo importante de lo superfluo, definir mis prioridades e ir trazando mi ruta. Y en el camino, he ido dejando muchas personas y cosas que en algún momento creí importantes. A veces, la vida me demuestra que pude equivocarme y he iniciado procesos de acercamiento: algunos exitosos y otros no.
La cosa es que la semana pasada tuve la oportunidad de resolver un cabo suelto y no lo hice. Recibí, como siempre un reproche, pero esta vez no me importó. Porque ya me dí cuenta que aquello que se me reprochaba, no es sólo responsabilidad mía. Nos separan dos puntos equidistantes y si yo no me acerco, no sólo yo estoy mal, porque el otro tampoco se está acercando. Y la razón por la que ya no me acerco es porque en algún momento intenté acercarme, pero me topé con un muro de indiferencia y reproches. El dolor fue gigante, pero aclarador: me abrió los ojos como nunca antes en mi vida. Y con los ojos bien abiertos, y en pleno uso de mis facultades, opté por una renuncia que ya me parece incluso épica. Meses después, pensé que había sido demasiado tajante y me prometí, una vez repuesta del estrés, reiniciar el acercamiento. Pero, cuando tuve la oportunidad a la vuelta de la esquina, no la tomé. Es cierto, tenía razones que me lo impidieron (estas últimas semanas han sido muy intensas), pero no me lo lamenté, a diferencia de otras oportunidades que me presenta la vida y que he debido deejar pasar.

miércoles, julio 21, 2010

Lo siento, es mi naturaleza...


Alivio

Hoy, por fin, logré desahogarme. Hablé con mi madre, y la señora es tan chora e inteligente, tan perceptiva, que una vez más, dio en el clavo. El origen de mi estrés es uno y más que vacaciones, medicamentos o terapias, lo que necesito es dar vuelta la hoja. Y para ello, desgraciadamente, no basta con que yo la dé vuelta, sino también los involucrados. No saco nada con viajar por el mundo, tomarme vacaciones con cura de sueño (como ha sido esta DELICIOSA semana) y seguir tratamientos, si un día en un ambiente con malas vibras logra hacerme retroceder lo avanzado y "chuparme" toda la energía. Evitar las malas vibras o en su defecto, intentar neutralizarlas, es lo que debo hacer. Y como están las cosas, me temo que alejarme es lo más sensato. Al menos por ahora. Ya basta de jugar a ser Juana de Arco y querer salvar a todo el mundo. Primero, me debo salvar a mí misma. Ya ven cómo terminó Juana de Arco con su actitud heroica. Y ella era santa. Yo no. Estoy lejos de serlo.
Mi problema es que soy demasiado sensible. Y me basta una mirada para saber qué siente una persona. Y cuando veo que los sentimientos son de una pena tan profunda, me siento sobrepasada. Por eso, tuve que huir. Un minuto más allí y mi energía, que se vio disminuida, se iría a cero. Lo que percibí es lo más terrible que he percibido en mi vida. Ahora comprendo perfectamente a lo que se refería el autor de "La Historia Sin Fin" cuando describió el pantano de la tristeza. Me dí cuenta de que, ni en el momento más sombrío de mi vida, he experimentado una pena de ese modo. Ese sentir que la pena te hunde y ahoga. Eso fue lo que vi en los ojos de esa persona. Pero yo no tengo las armas para ayudarle a salir de ahí. Debo ser como Atreyu, seguir adelante, aunque Artax se hunda en el camino. Cuando la tristeza es tanta que mina la voluntad de una persona, un simple ser humano nada puede hacer. Es hora de recurrir a los profesionales. Una puede ser contenedora, escuchar a los demás, abrazarlos y talvez, proponer soluciones, pero no podemos creernos superhéroes. Sabemos que ese momento en que los escuchas o ese abrazo, es sólo un bálsamo: cura los síntomas, no la enfermedad.
Tal vez esta entrada parezca muy densa, pero debo sacar fuera de mí estos sentimientos. La vida sigue y es un regalo, por tanto hay que gozarla y disfrutarla. No sufrirla. Y está bien ayudar y acompañar a los demás, pero hay límites. Y sobre todo, yo no puedo ayudar a quien no quiere ser ayudado. Porque al sumirse de ese modo en la depresión, una persona pierde un poco la voluntad. Y creo que ésta es indispensable para salir adelante. Sé que muchos leen esto, talvez muchos que han sufrido este tipo de pena que envuelve y ahoga. Y estarán de acuerdo conmigo que la voluntad es la clave para sanarse y de que es muy peligroso ese sentimiento, ya que puede arrastrar a muchos consigo.

lunes, julio 19, 2010

Ermitaña forever

Soy tan afortunada, que luego de escaparme en junio, en menos de un mes, ya estoy nuevamente de vacaciones. Y la verdad, no puedo decir que físicamente las necesitara, si acababa de llegar. Aunque, los fines de semestre siempre son agostadores y el fin de éstos trae gran alivio. Lo más rico de todo es tener nuevamente un tiempo para mí. Ermitaña como soy, para mí, un día de vacaciones, a veces significa salir, hacer trámites o juntarme con gente. Pero, otros días, el levantarme tarde, leer, pensar y gozar mi casa es todo lo quiero. El departamento en el que vivo hace casi dos años es mi nuevo refugio, desde el cual escribo. Como antes, era mi pieza en la casa de mi mamá, o el escritorio con vista al parquecito en Pamplona.
Este fin de semana me di cuenta de que una buena dosis de anacoretismo esta semana me vendría bien. Me dejará renovada nuevamente. Ya ayer, logré recargar mucha energía tras un viaje de tres horas conectada a mi Ipod. Nada me energiza más que un momento a solas con la música. Me encanta pasar horas, mientras hago cualquier cosa, escuchando música, fijándome muy bien en las letras de las canciones. Casi todas (las que me gustan, claro está, por eso las escucho) tienen algo importante que decirme. Y a veces muy oportuno. Ayer busqué alguna que me diera las claves del momento que vivo, pero no la encontré. Porque es un momento un poco indefinible. En todo caso, es bueno. Así que escuché un poco de todo, aunque como siempre, mucha música pop en inglés. Esa que es un poco melancólica, pero que a mí no me deprime, sino que me trae paz: Colective Soul, Coldplay, Soul Asylum, Tori Amos... Luego, seguí disfrutando a Faith no More y Depeche Mode, mientras cruzaba la zona centro sur de nuestro país. A la altura de Rancagua, hice un giro lingüístico hacia algo más alegre, disfrutando de Estopa y Melendi. Lllegué a Santiago contenta, relajada y con más energías.

martes, mayo 11, 2010

Vértigo

Tanto remezón familiar y geográfico acabó por enfermarme. Yo, que me hacía la chora, la súper mujer, contenedora, consejera y valiente, la que llora a escondidas para hacerse la fuerte y poder sostener a otros, acabé por tambalearme. Estoy igual que este país: tambaleándome, pero no alcancé a caerme. Antes de eso, pedí ayuda. Lloré, vomité y me hice todos los exámenes. Al final, resultó ser algo en mi oído. Por suerte, nada grave, ya que eso de andar maréandose sola es para asustarse y además invalidante. Ahora me dejo querer, me dejo regalonear y me tomo todo con un poco más de calma e indiferencia. No más autoexigencias por un rato. Cumplo mis metas y mi horario, pero no pienso trasnochar para adelantar pega, como hacía antes. No corregiré las pruebas y trabajos de un día para otro, sino dentro de una semana, como es el plazo habitual.
Es que me tenía abandonada. Como me gusta tanto lo que hago, me encerré en mi Historia y no quise darme cuenta de que mi alma estaba cansada. Cansada de tanta muerte, de tanto dolor a mi alrededor y me dí cuenta de que yo solita me presionaba para ser la mejor en todo, cuando eso es imposible. Dejé de pensar en mí, porque pensar me daba pena y rabia al recordar lo que han sido los últimos meses. Tanto así que he decidido no retomar mi investigación sobre el Purgatorio, que era la continuación de mi tesis de Máster. No quiero nada más con la Muerte. Es un tema fascinante, bonito, que me ayudó mucho a enfrentar todo lo que he pasado. Pero no más. Ahora buscaré un tema más alegre para investigar: un rey, nacimientos, matrimonios, no lo sé aún. Talvez alguna de mis lecturas pendientes me dé la respuesta.
Analizando mi vida, he descubierto que ésta transcurre en ciclos de siete años. El 2009 cerré uno, en el cual la Muerte fue la gran protagonista. Mi Baja Edad Media personal. Y ahora, se viene entonces mi "Renacimiento"...Este remezón en mi oído me vino a recordar, con su violencia, que era bueno cuidarme y que el llorar o querer mandar todo a la cresta no me hace mala persona ni menos fuerte. Que no siempre me la puedo sola. Que todos a veces necesitamos un hombro del cual apoyarnos para no caer. Y que no hay que tener miedo a sentir. Al reprimir lo que sentía, mi alma se cansó. Y como seguí sin hacerle caso, le mandó un chancazo a mi cuerpo. Ahí entendí. ¡Por Dios que soy porfiada!
Yo juraba que estaba bien, porque andaba contenta y con ganas de hacer cosas. Siempre optimista, aunque malgenio. Pero malgenio nací, así que eso no era un indicio de nada. Sí me notaba más cansada en las mañanas, a pesar de dormir varias horas. Pero atribuí el cansancio a mi mayor carga laboral, a marzo, etc. ¡Y no! Era mi mente, la que necesitaba desahogarse y luego desconectarse. Tampoco podía escribir. Estaba pasando por un período donde las musas ni se asomaban por aquí. Estaba casi "robotizada", sin darme cuenta que en mi alma ahogaba mis gritos de rabia, de rebeldía e impaciencia. Y luego...vino el terremoto, los mareos, el sentir que me faltaba el aire...pero seguí adelante, y sin darme cuenta, había activado el "piloto automático", hasta que el mareo no se quitaba y me estaba impidiendo ser Yo. Dejé de hacer cosas que me gustaba hacer, como salir a caminar, por miedo a marearme. Y ya el día que no me pude levantar para ir a hacer clases me dí cuenta de que algo raro me pasaba. Asustadísima, fui al doctor, me hice los exámenes y comencé un tratamiento. Hoy, sólo me mareé una vez y fue poquito. Espero que mañana sea menos todavía.

viernes, abril 09, 2010

La vida en "Kukilandia"

La vida en "Kukilandia" va bien, pero un poco cansada. Este año asumí muchas más responsabilidades laborales que antes y acostumbrarse al ritmo lleva su tiempo y el final de la semana me pilla un poco malgenio y con ganas de dormir 20 horas. Normal, el cuerpo tiene que acostumbrarse al nuevo ritmo, pero vamos bien. Contenta, por lo demás. Hacer clases me fascina y más cuando los temas son lo mío y el público está interesado. Alrededor mío, veo muchas penas y pérdidas, y a veces quiero evadirme un poco. Por eso, hablo de "Kukilandia", porque siempre he vivido entre dos mundos: el real, en el que soy una mujer de 29 años, felizmente casada, me relaciono con otras personas, trabajo, carreteo, pago cuentas, salgo de compras, etc. Pero por otro lado, está "mi" mundo, en el cual me abstraigo cuando leo, cuando escribo en el blog, cuando voy pensando en mil cosas mientras camino, todas mis reflexiones cuando estoy sola. Cuando me pregunto hacia dónde voy y si voy bien. También estoy en "Kukilandia" cuando duermo. Y sueño las cosas más fantásticas, o a veces las más terribles. Porque mi mundo interior, como es de fantasías, sueños y proyecciones, no está exento de temores. Además, a mis 29 años, ya sé que la vida no es rosada y hasta desconfío de lo que se ve demasiado perfecto.
Hace unos meses leí "La Historia Interminable". No sé porqué no la había leído antes. Ví las famosas películas y en su momento, me encantaron. Pero, aunque suene cliché, nuevamente el libro es mil veces mejor que la película. Aunque ésta capta bastante bien el mensaje: es necesario soñar, las fantasías nos enriquecen como seres humanos, nos dan las fuerzas para seguir adelante, cuando estamos cansados, "terremoteados", llenos de pena o aparentemente vencidos. Quien no tiene fantasías, acaba por perder la voluntad y puede ser manipulado a su antojo por otros...horror de horrores!
Es cierto, debemos poner los pies en la tierra, pensar bien qué estamos haciendo y no vivir de sueños. Pero volcarnos hacia un racionalismo total y prescindir de toda fantasía es casi un suicidio. El racionalismo es frío y peligroso. Es necesario ser metódico y reflexivo , pero sin sueños nos hace falta esa energía creadora que nos motiva a emprender nuevos proyectos, que nos da la alegría de vivir. Nos convertimos en máquinas productoras de dinero, corriendo el riesgo de "vendernos" y ser dominados por otros. Y con esto, no me refiero a aquél que trabaja en algo que no le gusta, sino que voy a algo muchísimo más profundo. Puedes trabajar en algo que detestas, sin perder tus sueños y alegrías, si comprendes que tu trabajo es tu forma de ganarte el sustento, pero No es tu vida. Cuando además, te ganas el sustento haciendo lo que amas, muchísimo mejor. Pero la vida es más que eso. Es nuestro bienestar, no sólo material, sino con uno mismo y sus seres queridos. La amistad, la familia, el disfrutar de las pequeñas alegrías de cada día, ¡ésa es la vida! No ganar trillones en un día, ¿de qué sirve tanta plata si no hay tiempo, salud ni con quién disfrutarla? Obvio que muchos queremos más de lo que tenemos. Pero es (o debe ser) para vivir mejor con los que amamos. Si ya lo hemos conseguido (premiados por su esfuerzo de años) podemos retirarnos y disfrutar. En "Kukilandia" se sueña a menudo con un futuro próspero, donde abundan los viajes y los buenos momentos. Esos sueños dan la fuerza para levantarse a trabajar, a pesar del sueño, del frío o lo que sea. Sin "Kukilandia" la vida en el mundo real sería mucho más dura y talvez hubiese tirado la esponja en varios aspectos de mi vida hace tiempo.

lunes, marzo 22, 2010

Postales Otoñales







Toda la vida, he adorado las "medias estaciones", el otoño y la primavera. De hecho, el otoño conmigo es más benigno, ya que soy muy alérgica. Me gustan las temperaturas entre 10 y 25 grados, más que eso para mí es una tortura. De hecho, prefiero el frío al calor, aunque el frío invernal invalida bastante, lo mismo la lluvia ¡y peor! la nieve. Lo que más me gusta del otoño, más allá de sus temperaturas ideales para el desarrollo de todo el potencial humano, son sus colores. Nada más lindo que esas hojas en diversas tonalidades de amarillo y de chica, pisar las hojas caídas y disfrutar de su crujido, era el pasatiempo ideal para acompañar un paseo otoñal. Tonteras de niños, con las que tanto se disfruta, como el saltar las posas de agua en invierno: "Niña, no te metas al agua, te vas a mojar los pies", a lo que yo contestaba: "Pero mamá, para eso ando con botas"...jejeje, ¡tiempos aquellos!



Creo que he mencionado varias veces las bondades del otoño en Pamplona, pero no es la única ciudad maravillosa en otoño. Santiago también lo es. Además, el otoño, si uno tiene la posibilidad, es de las mejores épocas para viajar. Lindos paisajes otoñales y temperaturas moderadas, ¡qué mejor! Yo conocí París en otoño, ¡una maravilla! También Washington y Nueva York las visité en un lejano otoño de 1991. Dicen que Washington tiene su época de gloria en primavera (mi segunda estación favorita, sólo relegada al segundo lugar porque las alergias me hacen sufrir bastante), pero yo la conocí a fines de octubre y me fascinó. A España aterricé a fines del verano de 2006 y me enamoré del otoño navarro. Además, tenía la suerte de estudiar en la Uni de Navarra, en cuyo campus el otoño se aprecia en su máximo esplendor.



El lugar de Santiago donde vivo también comenzará en las próximas semanas a lucir los colores otoñales. Tengo la suerte de vivir cerca del río y rodeada de árboles. El agua para mí es una fuente constante de energía y optimismo. Y los árboles me dan una grata sensación de protección y calma, muy necesarias para una malgenio como yo. Y me regalan sus tonos dorados entre abril y junio.

lunes, marzo 08, 2010

Cuando pase el temblor

Poco a poco, todo vuelve a la normalidad, la gente vuelve a sus trabajos y los niños a las clases. El gobierno da explicaciones poco claras y lentamente, se inicia la reconstrucción. El primer paso, la recaudación de fondos y víveres fue un éxito, en el sentido de que la tragedia logró sacar lo mejor de la solidaridad de todos los chilenos. Después de saber todo lo que pasó, de darnos cuenta de que los que estamos bien es casi por suerte o milagro, que nadie estaba libre de sufrir lo que están sufriendo miles de chilenos, es imposible no estar agradecidos. Y la mejor forma de demostrar nuestra gratitud es ayudando a los que no tuvieron nuestra suerte. No sólo yo lo entendí así. Creo que todos y por eso, la Teletón duplicó la meta. Sabemos, nadie es tan inocente para ignorarlo, que esos 30 mil millones aportan un grano de arena, pero no reconstruirán todo lo que se perdió.
Siento que este terremoto nos movió a todos el piso de distintas formas, además de la obvia. Para mí, las secuelas significaron una semana entera de "mareo de tierra", que al principio atribuí a mis nervios, pero después me explicaron que a algunos, como yo, que me mareo hasta en los columpios, es normal. Pero a pesar de los nervios, contradictoriamente, nunca he estado más relajada y despreocupada por otras cosas que antes les daba más importancia. Hoy, el saber que mi gente está bien, que tenemos un techo y comida, es lo más importante. Días antes del terremoto, sentía que después de un 2009 convulsionado, mi vida iba viento en popa. Y sé que tanta tranquilidad no dura. Así fue. Y ahora, con todo volviendo a la normalidad (hablo más por mi ciudad que por los lugares más afectados, donde sé que aún no es así), vuelvo a darme cuenta de que hay que seguir agradecida.
Yo, que siempre critico la mentalidad tristona del chileno, hoy me explico porqué es así: la naturaleza, cada cierto tiempo nos golpea y eso hace, talvez, que nos cueste aceptar tanta felicidad, y siempre esperemos un balde de agua inesperado. Pero, por otro lado, me saco el sombrero con el espíritu de superación que ha demostrado nuestra gente. Los saqueadores (ojo, hablo de los que robaron plasmas o sofás, no a quienes sacaron comida para alimentar a su gente), son una vergonzosa excepción y me alegra de que se dieran cuenta de su falta y muchos (sé que no todos, tan inocente no soy) hayan devuelto lo robado.

miércoles, febrero 24, 2010

Más de cuatro años por aquí

Comencé este blog en diciembre del 2006. Antes había hecho uno en el MSN My Space y luego un primer blogger en el que comentaba actualidad. Luego vino el viaje a Pamplona y por problemas de conexión y configuración, esos blogs quedaron en el olvido. Pero la necesidad de escribir siempre estuvo. Por eso volví con este rincón que ya ha cumplido cuatro años. Testigo de un montón de vivencias. Siento que sigo siendo la misma, aunque por todo lo que he vivido, sé que de esa "niñita" de 26 años que cruzó el Oceáno para ir a estudiar Historia Medieval a la tierra de sus ancestros, quedan algunas cosas, pero muchas cosas han cambiado.
Al estar sola en tierras extrañas, pasaba mucho tiempo en la blogósfera, sobre todo en las noches (mis compañeras de piso se acostaban temprano, yo soy una gran noctámbula y no se puede carretear de lunes a viernes, porque no hay organismo ni bolsillo que aguante). Visitaba cantidades de blogs, que a su vez venían acá y comentaban. Verdaderas "amistades virtuales", aún mantengo contactos (siempre vía blog) con algunos. Es que a diferencia de otras personas, nunca me ha interesado conocerlos en persona. Tengo amigos, a ambos lados del océano, pocos pero buenos, y con ellos comparto la vida real. Mis conversaciones por medio de post en blogs tienen la gracia de ser un modo de compartir experiencias con gente que no conoces de nada. Es como hablar con quien va a nuestro lado en la micro. Por eso, jamás participaría en ningún tipo de reunión de blogeros chilenos. Me gusta este pseudo-anonimato y no necesito conocer más gente.
Aunque ya no paso tanto tiempo conectada, a pesar de que escribo frecuentemente, ya no hago tantas visitas, me da pena ver cómo cada día se cierran más blogs. La gente deja de describir, de un día para otro, mejor dicho, de compartir sus experiencias. Las razones son muchas y todas muy respetables. Pero es una pena, porque muchos de esos sitios eran para mí un gran aporte. En algunos, había palabras de dolor profundo, tanto que llegué a temer por sus autores; en otros, situaciones muy cómicas o bien, gente que sabe tomarse los problemas con humor; recuerdo muchos "diarios de vida", de temas diversos: felicidad, quejas, comentario a noticias o situaciones, etc., muy parecidos a éste; consejos, datos y recetas de cocina; poesía y cuentos (había una niña que hizo una verdadera "teleserie" por capítulos, ¡genial!); otra que contaba sus aventuras de todo tipo; una ejecutiva joven y exitosa en busca del amor; adolescentes llevando vidas extremas; madres ultraaperradas; intelectuales. Leí y comenté, incluso aconsejé de mil temas. Polémicas, peleas, malentendidos, debates políticos, celebraciones, humor, drama...la vida misma, expresada en estas pequeñas columnitas. ¡Lástima que muchas ya no estén!
Para todos los que pasan o han pasado por aquí, un gran abrazo. Para todos los que alguna vez leí y ya no escriben, y para todos los que siguen compartiendo sus pensamientos con el que caiga por ahí, va dedicada esta entrada. Por mi parte, espero perseverar en este medio hasta cuando pueda. No quiero abandonar mi rincón.

martes, febrero 23, 2010

"Desperate bachelorettes"

Hace unos años atrás, Claudia Aldana comenzó a escribir la columna "31" y a mí me parecía simplemente genial. En ese entonces, yo tenía unos 23 años, estaba terminando la uni y me daban risa las chicas con vestido de novia en la cartera. Hoy me dan pena y a veces un poco de rabia, porque creo que es precisamente su desesperación la que las va alejando, primero de posibles novios o maridos, y después, dada la amargura y envidia que desarrollan, sobre todo hacia la felicidad ajena, se alejan de todo el mundo. Por eso, la columna ya no la leo religiosamente como cuando tenía 23 años. Sólo de vez en cuando y hoy, al leerla, me corroboró esta teoría. Si yo tuviese 30 y tantos y fuese soltera, haría lo mismo que hago con 20 y muchos y casada: disfrutar la vida y agradecer lo que tengo. Sin pareja, sin hijos, talvez tendría más tiempo para desarrollar mi carrera, viajar y disfrutar con mis amigos y familia. No andaría llorando por un marido ni despotricando contra la felicidad ajena.
La columna sigue pareciéndome genial, pero ya no necesito leerla. El personaje de Consuelo Aldunate lo veo seguido en la vida real. Y me da pena, más que nada. Pero, cuando el objeto de envidia y críticas he sido yo o mis seres queridos, esa "creepy bachelorette" pasa a ser despreciable. Entonces, me da lata leer sus quejas. Todo esto pensaba hoy cuando leí la revista Ya y leí la famosa columna y me encontré con una cabra grande chillona, furiosa porque la amiga se casa antes que ella. Aunque tuve un pequeño deja vu, el tema no es ése. El problema es que esta periodista, que en su vida personal está muy feliz (creo que va a ser o fue mamá hace poco), es muuy certera a la hora de presentarnos un especímen muy común en nuestra sociedad. Y aunque la Aldunate es ficticia, existen muchas como ellas. Mezcla de quinceañera ilusionada con vieja maniática, con el vestido de novia puesto. Seres solitarios, de los que primero huyen los hombres, y luego las mujeres felices.

miércoles, diciembre 30, 2009

Balances

Es muy común y positivo hacer balances de fin de año. Agradecer lo bueno y aceptar lo malo. Hacer propósitos para el próximo año y proyecciones. Las mías, a pesar del cansancio y el dolor que trajo este fin de año, son positivas. En realidad, siempre son positivas. De hecho recuerdo haber afirmado que este 2009 sería muy próspero. A pesar de la crisis. Y en lo personal, no me quejo. Pero jamás pensé la dura prueba que nos traería este año. Aún la herida no cicatriza y es imposible pensar en este año sin ese dolor. Pero, dejando de lado la enfermedad de mi suegro, puedo decir que para mí fue un buen año: mi marido comenzó un posgrado, en el que le ha ido increíble, para mí fue un excelente año en lo laboral y el próximo se viene mejor, nació mi ahijado precioso, mi mamá se ha recuperado muy bien, a mis hermanos les ha ido bien en sus estudios y a mis amigos en general les está yendo bien, tanto en sus trabajos como en su vida personal. Un año plagado de matrimonios y nacimientos.
Por eso espero el 2010 confiada, positiva, pero alerta siempre. No olvido que la vida es un campo de batalla y que los ataques sorpresas están a la orden del día. Aunque espero que este año tengamos una tregua, ojalá lo más larga posible. A todos quienes pasan por aquí, mis mejores deseos para el 2010. No alcancé a desearles una feliz Navidad, pero espero de corazón que la hayan tenido. Ojalá este año sea mil veces mejor que el anterior, independiente de lo que pase en la segunda vuelta, de cuándo se inauguren los nuevos metros, de qué tan espectacular sea la celebración del supuesto bicentenario (un tema que yo, como historiadora, discuto bastante: para mí el verdadero bicentenario de la independencia es el 2018, y si queremos establecer cuándo nace Chile, para mí es muuucho más antiguo, no me pesquen, son clásicas discusiones historiográficas). Les deseo a todos un muy muy feliz 2010, bueno en el amor, la salud y el dinero.