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miércoles, enero 04, 2012

Conceptos

Esto de estar ad portas de vacaciones me ha inspirado. Y como hace mucho tiempo, este es mi segundo post del día. Es que no me puedo quedar callada cuando pasan cosas que se relacionan con lo que hago. Me confieso: como historiadora, siempre me he inclinado más hacia la Historia Universal. Por algo soy medievalista. Aunque me he preocupado por conocer la Historia de Chile y a veces me toca enseñarla, por lo que me preocupo de estudiarla e informarme, aunque no sea mi materia favorita. Me parece importante que toda persona conozca la historia de su país. En fin...la historia de Chile en el siglo XX no me gusta mucho. Y me da lata que el país aún esté dividido por cosas que pasaron hace treinta años. Pero, más lata me da que en ambos bandos haya gente tan cerrada de moyera, que crea que sólo sus muertos son víctimas y que sus pérdidas son las válidas.

La crisis política de los años '70 desembocó en una guerra civil...talvez el término no guste mucho y sea considerado inexacto, pero explicaré mi argumento: cuando en un país se vive tal espiral de violencia que se divide en dos bandos irreconciliables que ven el mundo de formas opuestas y ven al otro como el enemigo, llamándose "comeguaguas" y otras descalificaciones e insultos, se vive una guerra civil. Y hubo un bando que finalmente se impuso, por medio de un Golpe de Estado. Y, nuevamente doy mi argumento: cuando una persona está gobernando y llega otra y lo saca, eso es un Golpe de Estado. Justificado o no, eso es otra cosa. Y por lo que he estudiado, en la Unidad Popular no todo era miel sobre hojuelas, había un caos gigantesco. Y mucha violencia. Y así como series como los '80 y los Archivos del Cardenal nos muestran gente que sufrió durante esa época, para mi familia fue peor la Unidad Popular. Pero bueno, son historias de vida diferentes. Y yo respeto a los que vivieron la otra cara de la moneda y espero que ellos también sepan respetarme. Y lamento de verdad, todo el sufrimiento y la violencia, vivida en ambos lados.

Y siguiendo con los conceptos, para mí, cualquier gobierno donde el poder se concentra en una persona, que no heredó el poder ni lo consiguió por votación, es una dictadura. Por otro lado, alguien que llega por medios democráticos, pero ejerce el poder de forma despótica, concentrando los poderes, o intentando perpetuarse en el poder, también es un dictador. Más si se violan las libertades de expresión, de prensa y se cometen injusticias. Por eso, para mí no hay drama en hablar de dictaduras en Corea del Norte, en la Unión Soviética, en Cuba, en América Latina en los '70, en España, en Portugal...y creo que, muchas de ellas, ocurrieron porque se llegó a tal nivel de caos, que sin creerlas "necesarias", lamento decir que fueron "inevitables". Obvio que detrás hay proyectos que buscan cambios radicales, ideologías y ambiciones personales. Y lo que hubo en Chile entre 1973 y 1980 fue una dictadura, como culmen de un espiral de violencia que convirtió el proyecto de la Unidad Popular en algo caótico.

Encuentro una tontera sacar esos términos de los programas. Y eso que soy de Derecha, que mi familia se vio perjudicada por la UP y beneficiada por la dictadura. Que celebraron el Golpe, porque estaban cagados de susto, les expropiaron los campos, temían que el plan Z fuera cierto, hicieron colas y una tía murió al no poder encontrar el remedio que la salvaría, por el desabastecimiento. creo que sacarlos es enseñar una verdad a medias. Así como se ha alegado mucho que otras instancias (como las series antes mencionadas) muestran una cara de la moneda, acá se está intentando hacer lo mismo. Y además, me parece insólito el que no les parezca relevante, ya que lo que importa es el que los niños de básica tengan unos conocimientos mínimos de Historia de Chile para rendir su SIMCE. ¡Uno no debe enseñar pensando en una prueba! ¡Uno enseña para formar personas! Y la Historia es una excelente disciplina para formar criterios, por eso es importantísimo enseñar las cosas tal como fueron y si hay diferencias de interpretación, ¡darlas a conocer! Y con sexto básico, siendo delicados (es decir, no bombardeándolos con exceso de información), pero hablando claro, se puede. Es cosa de explicarles que existían distintas formas de comprender lo que era lo mejor para el país, pero las diferencias de opinión fueron produciendo un enfrentamiento progresivo. Y ya está. Cuando sean mayores, en tercero medio (si es que no se reforman nuevamente los programas), se les hará leer las diversas interpretaciones y se podrá ahondar más en el tema. Y ahí ya lo entenderán mejor y su pensamiento irá madurando. Pero con información correcta y completa.

miércoles, julio 27, 2011

Historia y Vida

Me gusta la Historia desde que tengo uso de razón. Ni siquiera sé bien por qué me empezó a gustar. De niña, me encantaban los cuentos y me fomentaron mucho la lectura. Además, me contaban muchos episodios históricos como si fuesen cuentos y muchas leyendas. Ahora podría dar toda una explicación de por qué me gusta la Historia y para qué sirve. ¡Es tan importante conocer nuestras raíces! Nuestro pasado, el porqué de las cosas. Así podemos comprender varias de nuestras reacciones. Y si no conocemos los errores del pasado, estamos condenados a repetirlos. Y si ignoramos nuestros aciertos, corremos el riesgo de no volver a triunfar en nuestros proyectos. La Historia no sólo sirve para saber más, por el simple gusto de saber. También sirve para comprender al ser humano y su vida. No, no somos filósofos y muchas veces la especulación filosófica nos agobia. Pero nos parecemos a ellos en nuestra inclinación a la reflexión y el análisis. Aunque somos más "prácticos", igual soñamos con el ocio como un medio de desarrollar nuestra investigación y reflexión. No sólo memorizamos nombres y fechas como algunos creen. Lo que hace a un buen historiador no es su capacidad de entregar 350 datos por minuto. Sino, su capacidad para reflexionar y relacionar los hechos. Saber presentar y explicar bien los procesos.

Por eso, el libro del gran Georges Duby "Año Mil, Año 2000. La Huella de nuestros miedos" me gusta tanto. Porque es de esos libros escritos con el corazón. Es un libro escrito por un historiador que se sienta a reflexionar después de años de lecturas e investigación. Me gustaría escribir algo parecido. Y leer más historia de ese tipo. Les dejo por eso, tres citas tomadas de este libro:


"Cuando nadie duda de la existencia del más allá, la muerte es un paso que se celebra ceremonialmente entre parientes y vecinos. El hombre medieval posee la certeza de que no desparecerá por entero mientras espera la resurrección, pues nada se detiene y todo prosigue en la eternidad. La pérdida actual del sentimiento religioso ha convertido la muerte en una prueba terrible, en una caída en las tinieblas y en lo desconocido. Ha desaparecido la solidaridad en torno al paso a mejor vida, y hoy todos se dan prisa para liberarse del cadáver. Más que la muerte, nuestros antepasados temían el juicio, el castigo del más allá y los tormentos del imfierno. Miedo a lo invisible, en el fondo del hombre de hoy, que vacila al sentirse impotente ante el destino."


"...A medida que se difunde el conocimiento, vamos adquiriendo más y más conciencia de que hay cosas que no podemos conocer. Hay muchas enfermedades del alma que provienen precisamente de esta sensación de impotencia de los hombres ante su destino."


"De tiempo en tiempo. una catástrofe natural nos recuerda que el hombre, a pesar de todo el poder que ha conseguido con el desarrollo de las ciencias y las técnicas, sigue siendo impotente ante las fuerzas de la naturaleza."


Saquen sus propias conclusiones. En este mundo ultraocupado en el que vivimos, a veces sentarse a pensar un poquito hace muy bien. Y este tipo de libros a mí me ayudan a hacerlo. Creo que queda claro cuál es nuestro objetivo como historiadores: ayudar al resto a conocerse. Muchas veces, en nuestro pasado, tanto individual como colectivo (entendido como familiar, nacional o cultural), encontramos las respuestas a nuestras interrogantes. Así como a veces, ante una situación que es nueva para nosotros, acudimos a los mayores, que ya tienen experiencia, podemos acudir a los testimonios de la Historia.

jueves, noviembre 25, 2010

Defendiendo a Clío


Es imposible abstraerse de las nuevas medidas que está imponiendo el Ministerio de Educación. Porque me afectan, de forma personal, además de afectar a todas las nuevas generaciones, al creer que unas horas más de Lenguaje en desmedro de Historia arreglarán las terribles falencias lingüísticas de nuestros estudiantes. Lo lógico habría sido aumentar las horas de Lenguaje en la enseñanza básica (de 1º a 4º), que es cuando se aprende a leer y a comprenderse lo que se lee.
En cambio, desde 5º básico, los profesores de Historia trabajamos muy de la mano con los de Lenguaje, al reforzar, por medio del trabajo con fuentes históricas, la comprensión de lectura y la redacción. Las lecturas, cuestionarios, ensayos y comentarios de texto, además de profundizar los conocimientos históricos expuestos en clase, contribuyen a reforzar las habilidades que la asignatura de Lenguaje y Comunicación busca desarrollar.
Además, la Historia es necesaria en el desarrollo intelectual de un adoslecente. Parece que quienes están diseñando este ajuste, olvidan que se está formando PERSONAS. Y las personas desarrollan su identidad a lo largo de los mismos años que pasan por el Colegio. Y algo fundamental para la identidad es el conocimiento del pasado. Tal como a un niño o adulto, le gusta saber acerca de su familia, qué ocurrió con ella en el pasado, cuál es su origen, etc, lo mismo ocurre con la historia de la sociedad en la cual está inserto, que no es más que una extensión de su propia familia. Reducir las horas de Historia reduce nuestras posibilidades como profesores para enseñar acerca del pasado. Y un pueblo que no conoce su pasado es un pueblo sin memoria. La falta de memoria nos llevo a una profunda crisis de identidad, que nos deja más vulnerables a malas influencias foráneas. Además, la falta de memoria nos conduce a la ignorancia , peligrosísima cuando nos hace caer en los mismos errores del pasado.
Estoy totalmente de acuerdo con que muchas veces se entrega una visión parcializada, incompleta y errónea de la Historia, y quienes enseñamos en las Universidades debemos hacer grandes esfuerzos por "reenseñar" la historia y derribar mitos (soy profesora de Historia medieval y me toca escuchar muchas barbaridades acerca del "oscurantismo" y todo eso). Creo que en los programas y en los textos hay muchos errores. También hay profesores que entregan visiones muy parciales de la historia o que sólo se quedan con la visión de un texto de estudio, deficiente en contenido, análisis y basado en una sola versión de los hechos.
Pero, creo que están equivocados aquellos que presentan a todos los profesores de historia que trabajan en los colegios como furibundos militantes de partidos de izquierda, que hacen de su aula una tribuna de concientización. Yo también trabajo en un colegio y no soy así. Mis compañeros de trabajo tampoco. Y así, podría mencionar a la inmensa mayoría de los profesores de Historia que he conocido, que tienen las más diversas tendencias políticas, votan como cualquier ciudadano y algunos (pocos) militan en partidos (y no todos de izquierda, precisamente), pero tienen la madurez y formación intelectual suficiente como para comprender que en una clase de Historia se debe buscar presentar los hechos de la forma más objetiva posible y, por supuesto, de forma completa.
Enseñar el desarrollo de un determinado régimen político, alabando sólamente sus cualidades o criticando sólo sus defectos, no sólo es difundir una ideología: también es enseñar mal e incluso, puede ser un acto de flojera.

jueves, septiembre 16, 2010

Bicentenario

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La verdad, la palabra "Bicentenario" me tiene un poco cansadita, siento que ha sido excesivamente manoseada y desde hace cinco años, toda manifestación cultural en este país parece girar en torno a ese suceso. Pues bien, el evento del siglo es mañana y los medios no hablan de otra cosa. Pero, ¿la gente sabe qué está celebrando? "El cumpleaños de Chile", "Los 200 años de la Independencia" y otras falacias varias he tenido que oír durante tooodo este mes. Primero que nada, Chile NO nació el 18 de septiembre de 1810. Es MUCHO más antiguo. Segundo, la Independencia fue el 12 de febrero de 1818, es decir, 8 años después. Lo que se conmemora en Chile para el 18 de septiembre es la reunión de la Primera Junta de Gobierno. Es el bicentenario de ese acontecimiento. Lo mismo ocurre en los demás países de Latinoamérica, exceptuando Brasil y Cuba.
Las Juntas de Gobierno fueron una reacción de los cabildos latinoamericanos ante la invasión napoleónica en España y el arresto del rey Fernando VII. Los españoles se negaron a ser absorbidos dentro del Imperio Napoleónico y a pesar de que Pepe Botella tuvo algunos apoyos, sobre todo entre los "afrancesados" de Cataluña, organizaron guerrillas para frenar la invasión francesa y Juntas de Gobierno para gobernarse autónomamente. Pero, jurando fidelidad al rey en cautiverio, Fernando VII. Algo similar ocurrirá a este lado del charco: las Juntas españolas, lideradas por la de Cádiz, mandaron buscar representantes criollos. Y hubo representantes latinoamericanos en ellas, incluso chilenos. Pero, sin mucha resonancia, ya que los americanos se sienten parte del patrimonio real de Fernando VII, pero no parte de España. Y siguiendo ese mismo principio, organizan sus propias Juntas. Por lo tanto, lo que ocurre en Chile el 18 de septiembre de 1810 es una Junta en la que los criollos deciden gobernarse autónomamente de Napoleón y de las Juntas de Cádiz (es decir, de España), pero jurando fidelidad a Fernando VII. Eso no es Independencia, aunque...será el primer paso hacia un largo proceso de emancipación que culminará en 1818.
En todo caso, igual yo celebro el 18. Es una buena excusa para tener vacaciones y celebrar. Además, la primavera se acerca, hay más luz y un clima más propicio para fiestas. Y quien me diga que este año ha sido de mierda y que no hay nada qué celebrar, yo les digo que todo lo contrario. Mientras más golpeados estemos por la vida, más debemos agradecer y sonreír, por haber sobrevivido. El chileno es aperrado, precisamente porque es sufrido, golpeado. Por eso, se merece celebrar. Ahora, no se trata de despilfarrar y hacer festejos ultrasofisticados, al más puro estilo "yo quiero mis 15". Creo que no están los tiempos, económicamente hablando, para eso. Además, el exceso de lujo y parafernalia jamás ha garantizado la diversión. Se puede gozar con cosas simples. Lo más importante es la buena actitud, las ganas de pasarlo bien.
Por eso digo, de corazón: ¡Viva Chile, Mieeeerda!

viernes, octubre 23, 2009

Semana Medieval

Este jueves y viernes se celebró un Coloquio de Estudios Medievales en la Universidad de Chile, titulado "Grandes Medievalistas". Estuvo muy entretenido e interesante, tuvimos la oportunidad de presentar nuestras biografías, intercambiar ideas y compartir dos jornadas muy agradables. Además, coincidió con la visita del historiador inglés Robert Bartlett, autor de "The Making of Europe". Ofreció varias conferencias en Santiago y Viña, donde habló acerca del culto de los santos y cómo eran ilustradas las diferentes etnias de la Edad Media, particularmente en los siglos XII y XIII.
Quedé muy contenta, porque además de que mi ponencia tuvo bastante aceptación, me impresionó la gran convocatoria que tuvieron todas estas actividades. Me agrada el gusto de los estudiantes por la Edad Media y veo varios estudiantes muy motivados. Hace unos meses escribí acerca de ese mismo tema, impresionada por la motivación de los estudiantes, contrastándola con la apatía de mi generación. Pero eso se debe también al legado de los "maestros", de los fallecidos, de quienes hablamos estos dos días, pero también de los vivos, muchos bastante jóvenes, pero que ya están creando escuela. En mi otro blog, www.cursosdehistoria.blogspot.com, publicaré el homenaje que hice a mi profesor Julius Kakarieka en el coloquio de hoy.

jueves, junio 11, 2009

Cursos de Historia


A partir de agosto, comienzo dos nuevos cursos abiertos a todo público: uno en la Red Cultural de la UGM: El Esplendor Medieval, en el Colegio San Miguel Arcángel (en Campanario con Paul Harris) y otro en la Junta de vecinos Jardines de Manquehue: Medioevo y Renacimiento. Siglos XIV y XV, en Juan XXIII con Escrivá de Balaguer.
Más información en http://www.cursosdehistoria.blogspot.com/

miércoles, diciembre 17, 2008

Max Arthur


Hace unas semanas, este historiador británico visitó Chile, invitado por la Universidad Gabriela Mistral y el diario El Mercurio. Yo tuve la suerte de ir a una de sus conferencias y conocer su experiencia como narrador de las principales guerras del siglo XX, basándose en el testimonio de sus protagonistas.
A pesar de que él nunca estudió Historia, sus investigaciones constituyen un aporte muy valioso para la historiografía contemporánea, porque él hace reconstrucciones históricas a partir de las fuentes orales de las personas comunes y corrientes que protagonizaron el hecho. Deja de lado las fuentes clásicas de la Historia tradicional, porque no le interesa que sus libros sean un ensayo más sobre las guerras. Su esfuerzo va más orientado a hacernos reflexionar acerca del costo humano de los conflictos, usando como fuentes las entrevistas y grabaciones de los testimonios de veteranos de guerra y viudas.
Deja de lado documentos oficiales, análisis de los conflictos y las declaraciones de los grandes líderes. De hecho, cuando le preguntan acerca de los grandes culpables de la guerra o intentan que haga un análisis político de la guerra, contesta con evasivas. Porque no le interesa. Entre sus publicaciones, podemos destacar Forgotten Voices y Last Voices, ambas dedicados a la primera guerra mundial. Pero, también tiene otras investigaciones acerca de la guerra de Vietnam, las Malvinas e Irak.


De su Conferencia, lo que más me gustó fue su exposición sobre las fotos de la Primera Guerra Mundial. Max Arthur posee gran material fotográfico, como un complemento a sus testimonios orales. Comentó, por ejemplo, una foto del reclutamiento de voluntarios ingleses: sus caras de felicidad, al ver cómo los soldados volvían victoriosos de la guerra de los bohers en Sudáfrica, creyendo que ellos volverían igual de victoriosos, en un par de meses. Otra foto impactante es la de un niño vendiendo un diario que anunciaba el hundimiento del Titanic. Seis años después, ese mismo niño moría en el Frente Occidental. Uno de los 800 mil ingleses muertos en el conflicto. Las fotos son realmente reveladoras de la devastación y la tristeza causadas por la guerra. Llama la atención cómo los jóvenes soldados heridos o muertos están tan flacos y sufren. Gran contraste con la primera imagen, aquella en la que sonrientes y confiados van a reclutarse.


Max Arthur conoció a Tolkien y recordó que el autor de la saga del Señor de los Anillos también combatió en la Gran Guerra y cree que ese hecho es clave para entender sus descripciones de los hobbits luchando, porque recuerdan a los jóvenes soldados atrincherados por meses. Resaltó el trauma que sufren quienes han vivido la guerra, comentando: "Tolkien never really recovered" (Tolkien nunca se recuperó realmente). El miedo, la expectación y la incertidumbre de los hobbits son en realidad los sentimientos que el mismo Tolkien debe haber experimentado en el frente.


Entre los testimonios que comentó en la conferencia, está el de dos soldados al terminar la guerra: "Terminan cuatro años de gritos, disparos y ruidos. Después vino el silencio."Max Arthur no sólo entrevistó a ingleses, también a alemanes y franceses. Porque su obra no busca reivindicar culpables o héroes, sino plasmar, a través de los testimonios, cómo la guerra afecta a todos: soldados y civiles, ingleses o alemanes. En el fondo, Max Arthur hace una denuncia de los horrores de la guerra, con el argumento más válido: el testimonio del sufrimiento de las personas comunes y corrientes.