viernes, abril 27, 2012

Viendo llover

Lluvia, a ratos granizo...¡panorama horroroso si nos pilla trabajando o en la calle! Distinto es si estás, como yo, en casa, vistiendo poncho y pantuflas, mientras disfrutas de un sandwich de jamón-queso caliente y una taza de chocolate caliente...¡pura felicidad!

martes, febrero 07, 2012

Corazón de sandía

En Chile, febrero es sinónimo de verano. Aunque no salgamos ni a la esquina y trabajemos como chinos, las altas temperaturas lo recuerdan constantemente. Para los más afortunados, significa vacaciones. Y, otra palabra que me carga "veraneo". Me imagino playas repletas de gente, bajo un sol abrasador, con la arena hirviendo y pasado a aceite de coco, cuchufliés, donde el ruido del oleaje debe competir con los gritos de los niños y los alaridos de los teams de verano. Eso nuna me ha gustado. Talvez, durante mi época taquilla puber hice como que me gustaba un poco, porque aborrecerlo equivalía a muerte social. Con los años, cuando todo lo que pensaran los demás dejó de importarme, volví a odiarlo sin remilgos. Cuando pienso en vacaciones, pienso en algo menos sociable, sin ser del todo "ermitaño": amigos, paisajes lindos, comida rica, pasarlo bien, carretes...


Hoy, comiendo una deliciosa sandía que me trajeron de regalo, recordé lo eternos que parecían los veranos cuando era niña. Siempre salíamos en febrero, aunque el destino a veces variaba: normalmente íbamos al campo de mi abuelo materno en Limache. Si no, a Salamanca, tierra de brujas, donde nació mi abuela paterna y de donde proviene la deliciosa sandía que disfruto hoy. Otras veces fuimos a Tongoy o a La Serena. Más tarde, en la época púber, Morrillos y Pucón. Pero mis recuerdos de los veranos eternos comiendo sandías, duraznos, melones, frutillas y los mejores tomates del mundo (arrancados de la mata y comidos a mordiscos, con sólo un poquito de sal, que llevábamos envuelto en una servilleta en nuestros paseos por el huerto), son en Limache. Veranos antes de que la adolescencia me convirtiera en un ser inseguro y atormentado, y donde la perspectiva de pasar un mes entero en un campo se me asemejaba a una tortura.


Tardes interminables bajo el sol, paseando por el jardín de mi abuela, imaginando mil cosas: juegos, coronas de sauces, cuentos...una vez me dio por hacer revistas y otra, un campamento de barbies. Tenía una casa de muñecas rosada, que una tía arquitecta me hizo con cuatro puertas de demolición, donde jugaba a las tacitas y que cada verano redecoraba con distintos muebles y cojines robados de la casa de mis abuelos. Con las distintas flores y plantas del jardín, inventaba unos suculentos platos para mis muñecas y mis amigas. Algunas tardes experimentaba en la cocina y, siguiendo las recetas de un libro de recetas para niños (uno verde, con un osito en la portada), hacía tortas. Sobre todo, para mi abuelo, que estaba de cumpleaños el 8 de febrero y esa celebración reunía a la familia, que llegaba desde distintos lugares a compartir con él ese día. También recuerdo mis originales modos de juntar plata, organizando rifas donde hacía participar a toda la familia (abuelos, tía abuela, bisabuelos, tíos, nanas).


Me habían enseñado que "sólo los niños tontos se aburrían" y además iba a ese mes de vacaciones con mis libros, mis juguetes y todo lo que me gustaba hacer. Para una Navidad, me regalaron un costurero y estuve muy ocupada haciendo vestiditos para las muñecas y jugando a operar a los peluches y muñecas de trapo. Otro año, me dio con creerme peluquera: varias de mis barbies acabaron rapadas, con melenitas cortas o de pelo negro. Mi mamá sufría con mis ocurrencias y juraba que no me regalaría una barbie más, porque no las cuidaba.


Aunque sabía entretenerme sola, a veces echaba en falta el tener amigos de mi edad con quién jugar...a los siete u ocho años, no invitas amigas del colegio a pasar un mes de vacaciones. Mis hermanos eran muy chicos y mis primos guaguas. Pero, tenía una prima de segundo grado que veraneaba en Olmué, que aunque era seis años menor, me apañaba con todas mis tonteras. Y también estaban los hijos de la gente que trabajaba en el campo, que también iban felices a "tomar té" a mi casita de muñecas.Y a veces llegaban visitas con sus niños y ahí contaba con amiguitos con quien jugar.


Normalmente, pasaba las tardes jugando en el campo y bañándome en la piscina (una de esas plásticas azules, con forma de "chiquitín", que años más tarde, hubo que reemplazar, porque una vaca se cayó adentro y con sus patas le hizo un hoyo imposible de parchar). Pero, a veces nos llevaban de paseo: a Olmué, a tomar helados y visitar a las primas; a Viña, a visitar a los tíos; a tomar té en el Riqué; a pasear por Valparaíso...Pero mi lugar favorito era el Farenheim, que queda en el pueblo de Limache: una maravillosa hostería alemana, donde tomábamos un té delicioso, con strudhel de manzana y café helado, unas piscinas que a mí se me hacían gigantescas, y un inmenso parque, con juegos y área de pic nic. Un paraíso.


Y así pasaban los días de febrero de mi infancia. A veces, tomaba la bicicleta y pedaleaba por horas, dando vuelta por los potreros. A caballo no. El tata tenía su yegua y a veces nos daba una vuelta. Pero para andar sola a caballo, no tenía permiso, debían acompañarme. Un par de veces, cuando tenía más de nueve años, acompañé a mi abuelo al potrero, cada uno en su caballo. Pero no me sentía cómoda, nunca supe controlarlo bien. Prefería la bicicleta, porque me podía meter por donde quisiera. Sólo una vez me caí: me tropecé con una coronta de choclos. Estaban secando choclos al sol y uno se salió de la hilera. No lo ví y volé por los aires con mi bicicleta. Ese fue uno de los últimos veranos de mi infancia, creo que el '92.


Ese año ocurrirían muchos cambios: nos fuimos a una casa enorme, enclavada en los cerros, comenzó ese tormento que llaman "adolescencia" y empecé a pensar en veraneos con amigas, playas y amores de verano. Además, los veranos ya no parecían eternos como antes, y había que aprovechar cada minuto de sol, cada oportunidad para conocer a alguien y cada ocasión para cosechar una nueva anécdota que llegar a contar en marzo. En algún momento, el temido y odiado marzo se volvió simpático, ante la perspectiva de volver a ver a las amigas del cole y al amor platónico. Pero eso fue sólo una fase, después marzo volvió a su desafortunado sitial. En todo caso, Limache ya no me atraía para pasar las vacaciones, a diferencia de mis hermanos, que siguieron yendo en enero, hasta que mi abuelo se enfermó. Para febrero, mi familia se iba ahora a Pucón, donde nuevas historias se tejerían.


Cuando mi abuelo murió, sus hijos vendieron las tierras cultivables y uno de mis tíos compró los derechos de los demás, convirtiendo Limache en su parcela de agrado. Me alegra que lo haya hecho, es un lugar precioso, que tras la muerte de mi abuelo había languidecido (mi abuela no quiso hacerse más cargo, talvez los recuerdos de toda una vida le traían demasiada nostalgia). Ese tío ha "resucitado" ese lugar, pero aunque siempre me dice que la casa está a mi disposición, ahora todo es diferente. Es que también yo ya no soy la niña de ocho años que gozaba comiendo sandías, tomates y dulces de la Ligua.




jueves, enero 19, 2012

Clasismo, arribismo y otros males

Hace más de una semana, quedó la escoba en Chile por las desafortunadas palabras de una joven dueña de casa de un condominio de Chicureo (un suburbio santiaguino, bastante nuevo y un poco a trasmanos del resto de Santiago). Ella daba a entender que exigía a su nana (empleada) entrar y salir del enorme condominio en un furgón, porque sería "atroz que tooodas las nanas y los obreros lo hicieran a pie, mientras los niños paseaban por las calles". La hicieron pebre: los más sensatos, la encontraron hueca y arribista, y se rieron con las mil bromas que aparecieron en las redes sociales. El problema fue que algunos descargaron toda su rabia y resentimiento con ella: le averigüaron todos sus datos personales y le hicieron miles de videos ofensivos en youtube. Yo cuando lo supe, imaginé que la habrían sacado de contexto. Y de hecho, así fue. Ese comentario fue bien tonto, pero antes y después ella explicaba que el servicio del furgón estaba incluido en los gastos comunes para acercar a los empleados hasta la puerta, ya que es un condominio enorme, que puede tomar media hora recorrerlo desde la última casa a la entrada. Y en invierno, con frío y lluvia, sería terrible hacer la caminata.

El problema fue que en el condominio se impuso que todos los que trabajan en las casas lo tomen. Y así estalló el problema, cuando una nana quería caminar libremente de la entrada del condominio a la casa donde trabaja, ya que en su caso era sólo media cuadra, y la administración del condominio no la dejaba, argumentando que se prestaba para fomentar la delincuencia y el famoso "dateo" a los ladrones. En ese contexto, que esa señora dijera que era atroz que toda la gente trabajadora se codeara con los niños al salir, fue un comentario hueco, arribista y muy alejado de la realidad del mundo: en cualquier calle residencial del mundo, tipo 6 de la tarde, conviven niños y gente que sale del trabajo. Si los niños son muy chicos, obviamente deben estar acompañados por alguien. Pero, como pasa mucho, los periodistas cortaron la entrevista y dejaron el comentario que parece enfermo de hueco.

Mi intención no es razgar vestiduras a favor de la tan insultada señora, sino un llamado a tener ojo. Yo cuando la escuché, obvio que la taché de hueca (frívola), pero me preocupé de buscar toda la información. Y sí, el comentario no se entiende en otro contexto que no sea uno negativo, pero el resto de la entrevista muestra que ella no es una déspota, sino que su argumento era el bienestar de la persona que trabaja con ella. Ojo con las noticias que nos venden y ojo con ponernos a tirar mierda y a destruirle la vida a una persona. Hoy, en cinco minutos puedes cagarle la vida a una persona por Internet. Y si esa persona es tan odiada y no les importa, piensen en sus familias. Yo al principio, ví unas fotos en facebook, (walking nanas, una genial de Bertha, de Two and a Half Man preguntando por la weona que no la dejaba andar por el condominio, otra del grito de Munch "Ay que atrooo" y unas nanas caminando...) y obvio que me reí. Pero, después ví que el asunto iba más allá de la talla y derivó en una crueldad contra la señora de Chicureo: unos videos en youtube (los han ido bloqueando, por suerte, yo alcancé a ver uno mientras buscaba la cuña completa de lo que ella había dicho), en que la dejaban no sólo como hueca, sino como "piojo resucitado", "arribista", mala madre, alcohólica y puta, descontextualizando sus fotos personales de facebook. Eso me parece excesivo y desproporcionado. Vivimos un momento social efervescente y polvorita, hay mucho descontento, deseo de cambio y resentimiento, que contrasta con la frivolidad, consumismo y arribismo de alguna gente. Pero hay que relajar un poco las pasiones y no enganchar con cada idiotez que uno escuche.

miércoles, enero 11, 2012

Manipulaciones

A lo largo de mi vida me he topado con muchos manipuladores. Y a veces, lo confieso, yo también he sido manipuladora. En general, no engancho con la gente manipuladora. Pero, a veces, gente a la que queremos mucho cae en el chantaje emocional para conseguir que hagamos lo que ellos quieran. Pero nada nos puede hacer cambiar nuestra forma de pensar. Amigas me han intentado manipular para que participe en actividades que no me interesan, con el argumento, muy válido por lo demás, que son instancias para que compartamos más. Pero, yo no voy a hacer cosas que no me interesan o que van contra mis principios sólo por compartir más con mis amigos. Talvez a los quince años lo hacía. A los 30 no. No me importa, y perdón si sueno egoísta, si les hiere que no quiera participar de una determinada actividad. Hay cosas que no transo. No es que no me importa que un amigo sufra, pero me resulta raro que alguien sufra porque su amigo no comparta sus mismos intereses en un 100%. Como a mí me da lo mismo, no puedo entender que al resto le importe tanto. Por eso, siempre huelo a manipulación en esas circunstancias...¿soy yo la insensible o tengo razón?

miércoles, enero 04, 2012

Conceptos

Esto de estar ad portas de vacaciones me ha inspirado. Y como hace mucho tiempo, este es mi segundo post del día. Es que no me puedo quedar callada cuando pasan cosas que se relacionan con lo que hago. Me confieso: como historiadora, siempre me he inclinado más hacia la Historia Universal. Por algo soy medievalista. Aunque me he preocupado por conocer la Historia de Chile y a veces me toca enseñarla, por lo que me preocupo de estudiarla e informarme, aunque no sea mi materia favorita. Me parece importante que toda persona conozca la historia de su país. En fin...la historia de Chile en el siglo XX no me gusta mucho. Y me da lata que el país aún esté dividido por cosas que pasaron hace treinta años. Pero, más lata me da que en ambos bandos haya gente tan cerrada de moyera, que crea que sólo sus muertos son víctimas y que sus pérdidas son las válidas.

La crisis política de los años '70 desembocó en una guerra civil...talvez el término no guste mucho y sea considerado inexacto, pero explicaré mi argumento: cuando en un país se vive tal espiral de violencia que se divide en dos bandos irreconciliables que ven el mundo de formas opuestas y ven al otro como el enemigo, llamándose "comeguaguas" y otras descalificaciones e insultos, se vive una guerra civil. Y hubo un bando que finalmente se impuso, por medio de un Golpe de Estado. Y, nuevamente doy mi argumento: cuando una persona está gobernando y llega otra y lo saca, eso es un Golpe de Estado. Justificado o no, eso es otra cosa. Y por lo que he estudiado, en la Unidad Popular no todo era miel sobre hojuelas, había un caos gigantesco. Y mucha violencia. Y así como series como los '80 y los Archivos del Cardenal nos muestran gente que sufrió durante esa época, para mi familia fue peor la Unidad Popular. Pero bueno, son historias de vida diferentes. Y yo respeto a los que vivieron la otra cara de la moneda y espero que ellos también sepan respetarme. Y lamento de verdad, todo el sufrimiento y la violencia, vivida en ambos lados.

Y siguiendo con los conceptos, para mí, cualquier gobierno donde el poder se concentra en una persona, que no heredó el poder ni lo consiguió por votación, es una dictadura. Por otro lado, alguien que llega por medios democráticos, pero ejerce el poder de forma despótica, concentrando los poderes, o intentando perpetuarse en el poder, también es un dictador. Más si se violan las libertades de expresión, de prensa y se cometen injusticias. Por eso, para mí no hay drama en hablar de dictaduras en Corea del Norte, en la Unión Soviética, en Cuba, en América Latina en los '70, en España, en Portugal...y creo que, muchas de ellas, ocurrieron porque se llegó a tal nivel de caos, que sin creerlas "necesarias", lamento decir que fueron "inevitables". Obvio que detrás hay proyectos que buscan cambios radicales, ideologías y ambiciones personales. Y lo que hubo en Chile entre 1973 y 1980 fue una dictadura, como culmen de un espiral de violencia que convirtió el proyecto de la Unidad Popular en algo caótico.

Encuentro una tontera sacar esos términos de los programas. Y eso que soy de Derecha, que mi familia se vio perjudicada por la UP y beneficiada por la dictadura. Que celebraron el Golpe, porque estaban cagados de susto, les expropiaron los campos, temían que el plan Z fuera cierto, hicieron colas y una tía murió al no poder encontrar el remedio que la salvaría, por el desabastecimiento. creo que sacarlos es enseñar una verdad a medias. Así como se ha alegado mucho que otras instancias (como las series antes mencionadas) muestran una cara de la moneda, acá se está intentando hacer lo mismo. Y además, me parece insólito el que no les parezca relevante, ya que lo que importa es el que los niños de básica tengan unos conocimientos mínimos de Historia de Chile para rendir su SIMCE. ¡Uno no debe enseñar pensando en una prueba! ¡Uno enseña para formar personas! Y la Historia es una excelente disciplina para formar criterios, por eso es importantísimo enseñar las cosas tal como fueron y si hay diferencias de interpretación, ¡darlas a conocer! Y con sexto básico, siendo delicados (es decir, no bombardeándolos con exceso de información), pero hablando claro, se puede. Es cosa de explicarles que existían distintas formas de comprender lo que era lo mejor para el país, pero las diferencias de opinión fueron produciendo un enfrentamiento progresivo. Y ya está. Cuando sean mayores, en tercero medio (si es que no se reforman nuevamente los programas), se les hará leer las diversas interpretaciones y se podrá ahondar más en el tema. Y ahí ya lo entenderán mejor y su pensamiento irá madurando. Pero con información correcta y completa.

El pago de Chile

Cuando uno es joven y anda buscando su destino, el típico consejo que le dan es que, haga lo que haga, lo haga bien, procure ser el mejor, sea movido y todas esas cosas. Y uno hace caso, sigue su vocación, no escucha las voces heuonas que tratan de chaquetearte o de que vendas al sistema, y sigue adelante. A veces llora de frustración cuando las cosas no resultan, pero uno se levanta y sigue cateteando y peleando. Hasta que lo consigue. Pero cuando eso pasa, uno sigue luchando. Porque, se supone, uno se mantiene en una buena pega por méritos. Pero a veces, no basta con dar el 300% para poder mantenerse en un lugar. No basta con ser el mejor. A veces hay que saber quedarse calladita, ser sumisa, hacerse la tonta...en suma, "agachar el moño". Hasta ahí bien, es algo que se llama "prudencia". Pero, a veces, por razones que no entendemos, las pegas se acaban. Los proyectos fracasan, las lucas se acaban, las prioridades cambian. Todo eso lo puedo entender. Lo que no entiendo es cuando una persona pierde su pega, producto del capricho de otra persona. En toda empresa, existen personas que toman las decisiones. Y las razones antes mencionadas me parecen válidas. Pero a veces, hay decisiones tomadas por razones que a mí no me parecen válidas. Que son, o al menos, ante los ojos de cualquier persona con dos dedos de frente, parecen, meros caprichos. Se supone que en la educación existe la evaluación docente (en la educación superior chilena existe y en la educación escolar particular pagada también) y un profesor bien evaluado, debería tener continuidad. Si uno hace bien la pega, lo lógico es que siga haciéndola. Y en la educación, así como en cualquier otra profesión, "la práctica hace al maestro". Pero, cuando sacas a una persona que lleva años haciendo bien su clase, que está bien evaluada y no es conflictiva, ¡no lo entiendo! Me parece absurdo. Es el "pago de Chile", hiciste bien tu pega, te sacaste la cresta, todo resultó bien, a juzgar por las evaluaciones, pero te sacan. Así, de repente. Es como una puñalada. Y uno se queda con la sensación de que para qué tanto esfuerzo, si al final, quien "corta el queque" puede eliminarte cuando quiera. Y eso da rabia. ¡Cuidado! el peligro de mandar todo a la mierda y ser perfeccionista es muy fuerte. Aunque cueste, hay que seguir creyendo que el esfuerzo a la larga será recompensado. Y a pesar de que no comulgo con las ideas religiosas que me inculcaron mi Colegio benedictino y la Universidad Opus Dei en la que estudié mi magíster, sí creo que el trabajo dignifica y que no sólo honro a Dios a través del trabajo bien hecho, sino a mí misma, a mi familia y a mis padres que se esforzaron por darme una buena formación. Talvez hablo por muchos que han sentido que su esfuerzo no está llegando a ninguna parte o que sienten que se han cometido injusticias con ellos. Y les digo que al final, el esfuerzo es recompensado. Y que si alguna vez se los han cagado, eso se dará vuelta y que lo más probable, es que al final ustedes serán los más beneficiados por ese balde de agua fría. Pero paciencia, que no es inmediato. Y a veces, esas puñaladas nos obligan a no olvidar que somos unos luchadores.

miércoles, diciembre 28, 2011

Reflexiones de Fin de Año

Estoy lejos de querer hacer balances como he hecho otro año. No veo la necesidad de hacerlo todos los años. 2011 fue un año bueno, de continuidades. Este fin de año es el que inspira mis reflexiones. Diciembre siempre es un mes cargado de eventos, metas y mucho que hacer. Pero este año ha sido más potente. En primer lugar, la muerte de mi tía abuela, así de repente, nos dejó a todos desconcertados. Una vez más nos llega ese mensaje de que la vida es algo fugaz y por eso hay que disfrutarla "a concho". Me tocó ver cómo ahora se hacen cargo de las cosas que dejó y es raro pensar que un día nos iremos, dejando todo lo material aquí y cómo cosas que para nosotros significaban tanto, se convierten en tesoros o "cachos" para quienes nos rodean.

En medio de esas reflexiones, con un calor que superaba los 30ºC y los ajetreos propios de fin de año, me ví envuelta en un aura de malgenio, un poco de angustia y mucha flojera. Me preparaba para mis 10 días de vacaciones navideñas ejerciendo el menor esfuerzo. Y en eso, un nuevo chancacazo vino a despertarme, para recordarme que no puedo ser tan malgenio: me robaron la cartera. Eso significó tener que levantarme temprano, hacer trámites, renovar todo y, lo más importante, darme cuenta de que mi actitud malgenio y cansada estaba equivocada. Y sí, 2011 fue un año de continuidades, intenso y agotador, es cierto que necesito descansar, pero no había necesidad de andar tan furia por la vida.

Y bueno, que venga 2012, que no significa que se acaba el mundo ni ninguna de esas pelotudeces que tanto les gustan a los alarmistas apocalípticos que malinterpretan oráculos milenarios. Que venga con todos los cambios y sorpresas que trae, que ya estamos preparados y si no, habrá que hacerse a la idea. No prometo no tener ataques de malgenio, porque es parte de mi naturaleza. Y a todos los que pasan por acá, espero que hayan tenido (o estén teniendo, ya que en otros países las celebraciones se extienden hasta el 6 de enero), una muy Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.

lunes, diciembre 19, 2011

Opinólogos

Hace unos años atrás, se puso de moda (al parecer permanente) la "opinología": una rama del pseudoperiodismo de espectáculos donde cualquiera, da lo mismo su formación académica o laboral, opina sobre la vida de los demás, los eventos de los demás, la ropa, la familia, los aciertos y, por sobre todo, los desaciertos. Y bueno, a veces, como expliqué en un post anterior, escuchar tonteras un rato sirve para relajar la neurona...el tema de hoy no es ese, sino el cómo, la opinología se ha apoderado de todos los aspectos de nuestra vida y estamos llenos de "flatus vocis" en todas las otras áreas del periodismo...y de ahí, la gente, el telespectador común y silvestre, la "señora Juanita", aprendió, y muy bien, a dárselas de opinóloga y a comentar, dando juicios de valor, acerca de todo lo que hace su prójimo y, lo que más me empelota, hablando "ex cáthedra" de cosas que no tiene idea.

Y es ahí donde quiero llegar: a la opinología cotidiana. A esos que nos rodean que no sé quién les dio un doctorado de vida y se pasan la vida dando opiniones que nadie les ha pedido, acerca de sus vidas. Y da lo mismo si en sus vida privada tengan la cagada o parezcan (porque son excepcionales quienes lo son realmente) un modelo de virtudes. Y opinan de cómo te vistes, de lo que comes, de por qué haces esto y no aquello...ufff!!!! Yo sé que todos, y me incluyo, caemos en eso a veces. Pero hay gente que no sé si no tiene vida o qué, pero se lo pasa jorobando al resto con sus opiniones y se meten en la vida de uno. Te critican porque decides cosas que ellos jamás se atreverían a hacer, y te atiborran con preguntas absurdas. Y a veces te salen con una cátedra de cómo actuarían si estuvieran en tu lugar y cuando tú los miras con cara de "y a tí, ¿quién te tiró maní?", te miran como si fueras la mujer más pesada e irreverente de la Tierra. Y continúan dándote consejos que no has pedido. A veces creo que en realidad, es gente que le encanta escucharse. Da lo mismo de qué hablar: lo importante es monopolizar la conversación. Y eso es válido tanto para los opinólogos de la tv como de los de la vida cotidiana.


jueves, diciembre 01, 2011

Tolerancia...¡qué difícil por estos días!

En este país ocurren cosas curiosas. El homenaje de Krasnoff fue una de ellas. Yo tolero todo tipo de pensamientos políticos y creo que uno puede admirar a quien quiera, aunque el resto de la humanidad lo considere un asesino en serie...yo jamás rendiría homenaje a un Krasnoff ni a un Pol Pot, me carga Stalin, también Hitler, pero aunque me cuesta, puedo entender que haya gente que los apoye. Algunos los consideran "necesarios" en su época, o justifican sus acciones como una respuesta a algo que creen peor (y creo que la polémica columna de Gonzalo Rojas, persona con la cual no comparto en absoluto mi forma de pensar, iba en ese sentido). Pero, si alguien quiere rendir homenaje a un psicópata, que lo haga, aunque si me pregunta mi opinión, le diré que creo que está loco...


En el caso específico del homenaje a Krasnoff, personaje que no me agrada en lo más mínimo, creo que fue una provocación. Absolutamente innecesario, la ocasión era la 4º Edición de sus memorias, es decir que hubo otras oportunidades anteriores de rendirle homenaje y sabiendo lo complejo que ha sido este año, me parece una provocación por parte de sus admiradores. Sin embargo, creo que el atacar a las personas que asistieron a la entrada del evento, también es criticable. ¿Por qué no los dejan ser? Tirándoles huevos y gritándoles cosas no van a convencerlos de cambiar de idea. También era innecesario. Aunque, era obvio que iba a pasar, porque como ya les dije, siento que fue una provocación.


Lo que me llamó la atención, en un programa que ví, fue la postura muy poco objetiva de la prensa, al entrevistar al carabinero a cargo de la seguridad del evento. La periodista insiste en que los carabineros usaron la violencia para reprimir la manifestación, que era pacífica...¡por Dios! tirar huevos y romperle la ropa a la gente no es pacífico. Si hubieran gritado y mostrado carteles, perfecto, pero hubo agresión...talvez la respuesta de los carabineros pueda ser más violenta, pero no vengan a tergiversar una realidad tan evidente.


Acerca del alcalde, no vale la pena opinar. Él es así y supongo que, si lleva tantos años ahí, es porque en su comuna la mayoría está de acuerdo con su forma de actuar. Aunque, este año han pasado varias cosas, que para algunos pueden motivar un cambio para la próxima elección. Todos sabemos que tiene una postura de extrema derecha muy intransigente, igual que Carlos Larraín. Yo no comparto esa postura, pero puedo tolerarla, mientras no me molesten. Pero, a veces, por lo que dicen o hacen, comprendo el odio engendrado entre la izquierda más radical contra esos personajes. Totalmente. Es como cuando veo cuicas huecas o empresarios déspotas: uno puede comprender que los más desfavorecidos generen un resentimiento. Lo malo es cuando los resentidos generalizan y creen que todas las cuicas son huecas, los empresarios déspotas o la gente de derecha intransigente.


¡Qué difícil parece la tolerancia en estos días! Con tantos "indignados" y tantas visiones de mundo que combaten entre sí, con nuestra política que tiende a los "diálogos de sordos" y con un gobierno que mucha gente ve compuesto por gente a la que ve lejana, con una vida muy diferente a la suya, con valores que no comparte y, lo más importante, que siente que no pueden ayudarle porque no conocen su realidad. Eso genera descontento. Y si sumamos las crisis económicas y la corrupción...¡peor aún! Por eso, creo que el homenaje no era necesario, por muy tolerante que uno pueda ser...es resucitar esas rencillas añejas que nos siguen dividiendo.


sábado, noviembre 19, 2011

Contra la corriente

Este mundo es un mundo extraño. Nuestra sociedad se ha acostumbrado a no pensar, sino sólo a buscar una corriente de pensamiento o un estilo de vida que se le acomode y morir allí. Aprenden de memoria códigos y argumentos. Les cuesta cuestionar los aspectos más importantes de lo que su ideología les impone. Cuando es lo primero que uno debe cuestionarse: las bases. Les cuesta incluso cuestionar lo más simple y cotidiano. Deciden, en un algún momento de su vida, adherir a un molde: consevador, liberal, alternativo, comunista, integrista, rebelde, ecológica...¡da lo mismo! Eso es válido. Es un mundo libre (se supone) y uno puede decidir hacer con su vida lo que quiera. A veces, esa decisión pretende ser innovadora y contracorriente. Y ahí nos encontramos con todos los "antisistémicos"...que, al adherir a esa postura ortodoxamente, no se dan cuenta que el antisestima también es un sistema. Creen ser súper cool y originales con sus pintas alternativas llamativas y sus opiniones que rompen el molde, sin darse cuenta de que también se comportan como un rebaño...de un pastor alternativo, sí, pero que también es un pastor, que moldea su forma de pensar y vivir.


Pero, cuando uno se atreve a ser uno mismo, a dar sus opiniones, aunque éstas no encajen 100% con las de ninguna tendencia, sino que a veces toman elementos de todos lados, porque uno se atreve a pensar, a dialogar, a conocer...uno puede ser tachado de raro. Lo mismo, cuando te dedicas a algo que es fuera de lo común. Toda la vida, me miraron raro en el Colegio porque me gustaba leer y me encantaba la Historia. Por no demonizar la existencia de una ley de divorcio y por no creer que la gente que no es católica es mala. Talvez, desde chiquitita fui una "librepensadora", aunque no me guste ese apelativo ni nigún otro. Es que desde chica, además de sobreestimularme, fomentarme la lectura, mandarme a un Colegio con buen nivel académico (eso lo reconoceré siempre y lo agradeceré siempre), me enseñaron a pensar. De partida: me convencieron de que los niños que se aburrían eran flojos y sin imaginación. Crecí en una familia muy diversa, en todo ámbito: político, religioso, económico, social...en que, a pesar de las frecuentes discusiones, siempre se habló de todo. Nunca hubo un tema tabú, talvez había temas desagradables o no aptos para niños, pero jamás un tema tabú. Entonces, para mí era normal decir lo que pensaba y expresar mi opinión, sin miedo de ser tachada de nada. Pero bueno, la sociedad chilena no es así y escandalicé a mucha gente con mi forma de ser. Mi adolescencia fue compleja por ello, porque me dolía no encajar. Pero uno aprende. Y se da cuenta de que, si uno es realmente valiente y consecuente, si además no eres conflictivo, aunque tus ideas sean dignas de encerrarte en el psiquiátrico, si tu actitud no molesta, a la larga vas a ser respetado. En cualquier lugar. Y eso me ha pasado.


En todo caso, sé que vengo de la vereda privilegiada. Y a veces, algunos resentidos me lo han recriminado. Pero, al poco tiempo los conquisto. Porque yo no reniego de mis orígenes, así como ya no oculto mis limitaciones. Esto es lo que hay. Y punto. Y lo que he logrado en la vida, en parte es por mis propios méritos, y estoy orgullosa de eso. Y por otra parte, es porque soy privilegiada y he recibido mucha ayuda. Y la agradezco. Desconocer lo primero es reducir mi autoestima al mínimo. Y desconocer lo segundo es ser mal agradecida y soberbia. Y me da lo mismo que me digan cuica, peloláis, cartucha o loca, cuando es cierto que hay un poco de todo eso en este envaso. Talvez, hasta sea un poco hueca, aunque toda mi vida he renegado de eso. Pero bueno, es lo que hay. No me caso con nigún pensamiento, ni clásico ni alternativo, porque, aunque pueda parecer soberbio, a veces pienso por mí misma. Y no soporto nada que me ponga trabas cuando pienso por mí misma. No me siento más inteligente que el promedio, pero sí siento que aprovecho más mi inteligencia que el promedio. Eso es todo. Aunque a veces, pensar tanto, nos lleva a desvariar y a cometer errores garrafales, que cuando uno es más oveja, no cometería.

martes, noviembre 15, 2011

"Culebrones"

Hoy, en un momentito de ocio (escasos en estos tiempos, de fin de semestre, por lo demás), me preguntaba qué será lo que tienen las teleseries que prenden tanto entre la gente. Y no sólo en este país, ¡ojo! Y llegué a la conclusión de que tendemos a ver teleseries por la misma razón que vemos farándula o nos juntamos a copuchar: son instancias para "relajar las neuronas". Porque las teleseries, salvo contadas excepciones, repiten siempre los mismos temas, los mismos dramas, los mismos enredos. Pero la gente se engancha una y otra vez, porque es un modo de evadirse, por un ratito, de todo lo que nos preocupa, nos estresa o nos apena. Ver un drama ajeno, incluso si está en un idioma o con un acento diferente, sobre todo cuando llega a ser sensacionalista, pero por sobre todo, un drama ficticio, no sé por qué entretiene. Hasta puede subir el ánimo. Es una forma de evasión. El dramón de Abigail hacía más ameno el eterno planchado. Machos era una buena forma de acabar una larga tarde de estudio. Y así, miles de ejemplos. Talvez este post parezca enfermo de estúpido, pero me da lo mismo. Es impresionante cómo cada año, varias importantes cadenas de televisión invierten millones en teleseries (el mejor ejemplo es Brasil y sus producciones apoteósicas) y recaudan más. Es que a veces, en vez de ver noticias o las copuchas últimas de una farándula enferma de rasca (que es otro modo de evasión), es mejor concentrarse un rato en esos dramones y enredos familiares, triángulos amorosos, guaguas perdidas, etc.

Sobre todo porque vivimos en un mundo que está loco. Loco, enfermo, acelerado y a veces parece que es el mundo al revés. Sobrebombardeados de información, tanto positiva como negativa, superflua o importante, estresados con el ritmo cada vez más acelerados de la vida actual, hay momentos del día en que no queremos más guerra. Y es entonces donde la tele puede darnos un espacio de "paz" para nuestras neuronas. No es la panacea: yo trato de hacer otras cosas: leer, salir a pasear, hacer ejercicio, conversar...pero a veces, un poco de tontera se agradece. Bastante.

miércoles, septiembre 07, 2011

Lucha de Gigantes

Una vez expliqué cómo la vida era un campo de batalla...en el que luchamos, a veces contra enemigos invisibles o contra gigantes. La vida se presenta como una lucha constante. No es una forma negativa de ver la vida, para nada. Son las ganas de pelear, de salir adelante, las que nos dan la vida, que es un milagro, un regalo. En todo caso, no siempre debemos mantener una actitud beligerante: cuando ya hemos hecho todo, cuando ya no queda nada más que hacer, cuando todo está en manos de Dios, hay que entregarse. Creo que cuando la gente pierde la vida es porque ya luchó todas sus batallas, porque Alguien, una Fuerza mucho más poderosa que todos nosotros juntos, decide que ya no quedan más batallas para esa persona. Aunque a veces nos parece que a esa persona todavía le quedaba mucho por vivir...y por luchar.



Por eso me fascina la canción de Nacha Pop que se llama Lucha de Gigantes...ya hablé sobre ella en un post anterior. Es que con todo lo que ocurrió este fin de semana acá en Chile, yo me quede sin palabras...recién hoy puedo escribir esto. Y me cuesta. Es que fue fuerte, una tragedia que nos conmovió a todos...21 personas muy valiosas, en una labor tan bonita como es ir a ayudar a los más desvalidos, a los que perdieron todo con un tsunami. Gente joven, con familia, con carreras en ascenso...al parecer, les quedaban muchas batallas que librar. Pero no, había llegado su momento, esa Fuerza poderosa, que yo llamo Dios, que otros llaman Yaveh, Alá, el Gran Arquitecto, el Destino, los dioses...decidió que ésta era su última batalla. Porque eso es la muerte: nuestra última batalla. Creo que estamos muy sensibles con esto, y al escribir, se me arrancan unos lagrimones. Lo mismo me pasó cuando hablaba de la muerte de Felipe Cruzat o de las niñitas del Cumbres: gente que no era tu amiga, que no conociste, pero no puedes no conmoverte con lo que les pasó, no puedes no pensar en lo que dejan y a quienes dejan atrás.



Este tipo de cosas, siento yo, nos remecen tan fuerte, que nos ayudan a replantearnos varias cosas: qué es lo más importante, nos cuestionamos cuáles son nuestras prioridades, nos damos cuenta que a veces nos complicamos las vida con puras tonteras o molestamos al resto con cosas que no son tan importantes. A veces somos tan autoexigentes, rígidos y exitistas, que olvidamos lo más importante: disfrutar la vida. Si es una imbecilidad matarnos trabajando para forrarnos de plata que después gastaremos en sanarnos por haber sobreexigido así nuestro cuerpo! Eso aprendí el año pasado cuando, mareada como pollo, me diagnosticaron estrés. Y en eso estoy: aprendiendo a no pelear batallas innecesarias, a canalizar mi fuerza en lo que realmente importa y a entregarme. Este tipo de noticias vienen a recordarme, cuando pierdo el norte, que eso es lo que realmente importa.



Para esos 21, la lucha de gigantes acabó. Nosotros seguimos aquí, sintiendo cómo, cuando nos sentimos atacados por la adversidad, "el aire se convierte en gas natural" y nos cuesta respirar. Pero igual, seguimos adelante, aunque a veces no veamos a qué nos enfrentamos, o nos parece que huímos de bestias gigantes. Seguimos corriendo o luchando hasta que superamos ese desafío. Talvez con éxitos o derrotas, pero siempre sacamos un aprendizaje de todo eso. A eso venimos: a aprender

sábado, agosto 13, 2011

Ya Basta!

Estoy aburrida de los paros, las protestas y las descalificaciones. Creo que así no se consigue nada. A lo más, poner a todos histéricos, minar aún más la precaria calidad de vida que se vive en esta hiperextendida y mal conectada ciudad, y que quienes luchan por una educación de calidad sin que signifique estar endeudado de por vida, prolonguen un año más su demora en terminar sus estudios. Pido por favor que de una vez por todas acabemos con esto. Por el bien de nuestro país. Que de verdad se sienten a conversar y se escuchen, que lean los petitorios y sus respuestas, que se tengan paciencia, respeto y tolerancia. Sobre todo paciencia. Esto no se arregla en cinco minutos, ni en una semana, ni en un mes.

Creo que se ha caído en un sinúmero de retóricas y palabrerías: si la educación es o no un derecho, si debe o no haber lucro, si podemos optar a una educación gratis. Creo que al final esa discusión bizantina es una soberana estupidez. La realidad es mucho más simple: la gente cionfía en que la educación es el gran medio para poder surgir. Es cierto que ayuda muchísimo, sumado a un poco de talento, mucho esfuerzo y emprendimiento. Y, en algunos casos, hay suerte. Y por eso, todo el mundo quiere estudiar. El problema real no es que no sea gratuito o que haya lucro: el problema es que es CARO. ¿Por qué no se dicen las cosas como son? ¿Por qué no proponer que se bajen los precios de TODAS las universidades y colegios?¿Por qué no aceptar un sistema de arancel diferenciado? ¿Y por qué tiene que existir un monopolio por parte de una Universidad estatal que crea una prueba de selección universitaria y cobra haarto caro por rendirla? Una prueba que, ya se sabe, no demuestra que el joven sepa algo, porque es una prueba "entrenada" y al final, quien la saca con buen puntaje, es porque toda la vida estuvo preparándose para ello (el sistema de evaluación de la educación chilena actual comienza a "adiestrar" a los alumnos para esa prueba desde 5º básico, por lo menos). Lo único para lo que sirve la PSU, junto a su "hermano menor" el SIMCE, es para "rankear" a los colegios de Chile. ¿Y de qué ha servido eso? para enrostrarle en la cara a los sectores memos privilegiodos del país lo lejos que están de alcanzar a los "supuestos" mejores. Y eso a la larga, genera más resentimiento por una desigualdad que, efectivamente existe.

Otra cosa: ¿Por qué el Colegio de Profesores se niega a evaluarse? ¿Acaso se saben tan mediocres como para temer ser despedidos? A mí, en la Universidad en la que trabajo siempre se me evalúa al final de cada curso. Y no sólo no me asusto con ello: me gusta conocer los resultados, saber qué les pareció mi clase y saber sobre todo qué puede mejorarse. En tres lugares donde he hecho clases he sido evaluada. En dos, han sido transparentes y me han contado cómo salió mi evaluación (bastante bien, para satisfacción mía, no por miedo a quedarme sin pega, si no porque me gusta hacer bien lo que hago, que además es lo que me gusta). En un solo lugar, nunca la supe...el mismo lugar donde se me dijo que "el alumno de esa universidad no estaba preparado para leer lo que les dí"...en ese momento decidí no volver a trabajar ahí, no puedo estar en un lugar donde se nivela para abajo. Y los cabros leyeron lo que les dí ¡y les fue bien! no sé cómo me evaluaron, pero con algunos de ellos todavía mantengo contacto y me consultan cuando necesitan ayuda...tan mal no lo debo haber hecho. Me dio rabia que en su Uni nivelaran para abajo, porque sus familias se sacan la cresta para pagarles la carrera, algunos están súper endeudados y qué lata que sus autoridades no valoren eso y por sacar más alumnos titulados estén dispuestos a no exigir como corresponde. Si al final, los debería mover el tener profesionales bien preparados.

En fin...hay harto que no entiendo de todo esto. Me tiene chata la intransigencia del movimiento estudiantil, la vista nublada del gobierno, que los flaites se aprovechen del pánico para destruir, que los gobiernos anteriores se hagan los tontos...¡y que nadie se ponga los pantalones! Para usar una palabra que está de moda: son (o somos) todos unos peleles! entendido como inútiles o hueones...nadie está dispuesto a escuchar al del lado y caemos una y otra vez (yo misma lo hago ahora) en las descalificaciones o en unas retóricas que idealizan la educación remontándose a Sócrates, o hablando de formar sociedades utópicas al estilo de Saint Simon...no, si eso fue lo más chistoso de esta semana: ver un posteo de una señorita de 30 años, aún mantenida por sus padres, que vive en una mansión en uno de los barrios más cuicos de Stgo, que tuvo un auto a la puerta a los 18, tras egresar de un colegio particular pagado e ingresar a una universidad privada pagada por su acaudalado padre durante más de 7 años (porque el carrete era más importante que estudiar), hablar de una sociedad sin clases...no comments. A ver: yo también vengo de un ambiente privilegiado, aunque saqué todos mis títulos cuando correspondía y hace ratito que me independicé...aunque no niego y de hecho agradezco lo mucho que se me ha ayudado, ¡pero por eso mismo jamás hablaría de una sociedad sin clases! ¡Utopía pura! Miren cualquier país comunista: existen clases sociales. Les acepto que sí tienen más igualdad y acceso a los servicios básicos y eso es buenísimo, es justo y obvio que no me opongo a que en Chile lo haya...pero ¡hablar de sociedades sin clases! ¡cuando no se tiene idea! ¿Estaría esa señorita dispuesta a que en nuestro país haya una revolución marxista, donde lo más probable es que su mansión sea expropiada o se le obligue a compartir con 7 familias más? No creo. Y eso que en su casa, 7 familias más no vivirían hacinadas...al menos no como está la gente en los campamentos.

Yo tolero y respeto que la gente tenga un pensamiento político, moral y económico distinto al mío. No me creo dueña de la verdad, para nada y de hecho, me encanta conversar de estos temas con gente que piensa de forma opuesta a la mía. De hecho, tengo muchos amigos queridos que apoyan el paro. Y bien, no tengo dramas con ello. Lo que no soporto es cuando la gente habla huevadas. Por eso, espero que la prolongación de este paro no nos haga a todos, incluidos manifestantes y gobierno, empezar a hablar huevadas. Y, lo más importante, que no se tomen malas decisiones. Quiero lo mejor para mi país y su gente. Y me dedico a la educación, ¿cómo no voy a querer que ésta mejore y que más gente pueda acceder a ella, sin tener que desembolsar millones que no tiene? Pero, soy realista, creo que pedirle a los colegios y a las universidades que no lucren, es utópico. Y más lo es la educación gratis. ¡No hay plata para eso! Pero sí, para dar más becas y, perfectamente, las colegiaturas podrían costar la mitad de lo que cuestan y se puede hacer un sistema de arancel diferenciado. Odio la PSU, por mí la eliminaría, al igual que el SIMCE. Pero, el segundo es usado como una forma de medir cómo va la educación, algo que es bueno. Lo que no lo es, es eso de "rankear" los colegios. Me parece horrible, porque además después los apoderados juran que un cole es bueno por eso y meten a sus niños ahí, jurando que van a formar próceres, cuando al final el cole hay que elegirlo también por otros criterios (sobre todo, buscar un cole que sea acorde a cómo es el niño y el entorno en el cual ha sido criado). Y la PSU es una forma "práctica" para controlar el acceso a la educación superior. Entonces, aunque a mí no me gusten, entiendo que existan. ¿Ven? ¡No se puede ser tan visceral! En esto hay que ser racional y sobre todo, pensar en lo mejor para todos.

miércoles, julio 27, 2011

Historia y Vida

Me gusta la Historia desde que tengo uso de razón. Ni siquiera sé bien por qué me empezó a gustar. De niña, me encantaban los cuentos y me fomentaron mucho la lectura. Además, me contaban muchos episodios históricos como si fuesen cuentos y muchas leyendas. Ahora podría dar toda una explicación de por qué me gusta la Historia y para qué sirve. ¡Es tan importante conocer nuestras raíces! Nuestro pasado, el porqué de las cosas. Así podemos comprender varias de nuestras reacciones. Y si no conocemos los errores del pasado, estamos condenados a repetirlos. Y si ignoramos nuestros aciertos, corremos el riesgo de no volver a triunfar en nuestros proyectos. La Historia no sólo sirve para saber más, por el simple gusto de saber. También sirve para comprender al ser humano y su vida. No, no somos filósofos y muchas veces la especulación filosófica nos agobia. Pero nos parecemos a ellos en nuestra inclinación a la reflexión y el análisis. Aunque somos más "prácticos", igual soñamos con el ocio como un medio de desarrollar nuestra investigación y reflexión. No sólo memorizamos nombres y fechas como algunos creen. Lo que hace a un buen historiador no es su capacidad de entregar 350 datos por minuto. Sino, su capacidad para reflexionar y relacionar los hechos. Saber presentar y explicar bien los procesos.

Por eso, el libro del gran Georges Duby "Año Mil, Año 2000. La Huella de nuestros miedos" me gusta tanto. Porque es de esos libros escritos con el corazón. Es un libro escrito por un historiador que se sienta a reflexionar después de años de lecturas e investigación. Me gustaría escribir algo parecido. Y leer más historia de ese tipo. Les dejo por eso, tres citas tomadas de este libro:


"Cuando nadie duda de la existencia del más allá, la muerte es un paso que se celebra ceremonialmente entre parientes y vecinos. El hombre medieval posee la certeza de que no desparecerá por entero mientras espera la resurrección, pues nada se detiene y todo prosigue en la eternidad. La pérdida actual del sentimiento religioso ha convertido la muerte en una prueba terrible, en una caída en las tinieblas y en lo desconocido. Ha desaparecido la solidaridad en torno al paso a mejor vida, y hoy todos se dan prisa para liberarse del cadáver. Más que la muerte, nuestros antepasados temían el juicio, el castigo del más allá y los tormentos del imfierno. Miedo a lo invisible, en el fondo del hombre de hoy, que vacila al sentirse impotente ante el destino."


"...A medida que se difunde el conocimiento, vamos adquiriendo más y más conciencia de que hay cosas que no podemos conocer. Hay muchas enfermedades del alma que provienen precisamente de esta sensación de impotencia de los hombres ante su destino."


"De tiempo en tiempo. una catástrofe natural nos recuerda que el hombre, a pesar de todo el poder que ha conseguido con el desarrollo de las ciencias y las técnicas, sigue siendo impotente ante las fuerzas de la naturaleza."


Saquen sus propias conclusiones. En este mundo ultraocupado en el que vivimos, a veces sentarse a pensar un poquito hace muy bien. Y este tipo de libros a mí me ayudan a hacerlo. Creo que queda claro cuál es nuestro objetivo como historiadores: ayudar al resto a conocerse. Muchas veces, en nuestro pasado, tanto individual como colectivo (entendido como familiar, nacional o cultural), encontramos las respuestas a nuestras interrogantes. Así como a veces, ante una situación que es nueva para nosotros, acudimos a los mayores, que ya tienen experiencia, podemos acudir a los testimonios de la Historia.

jueves, julio 14, 2011

¿Qué hacer con la educación?

Es difícil responderlo, aunque últimamente ésta pareciera ser "la pregunta". Entre tanto paro, tanta marcha, tanta entrevista, tantos dimes y diretes...lo único que todos queremos es que el sistema, tal y como se presenta hoy, cambie. Es un desastre. La educación chilena es horrorosa. En contenidos, en metodología, en infraestructura, existe una desigualdad abismante (tanto así que yo no tengo ningún empacho en confesar que no me iría a trabajar a ún colegio público porque me da miedo, ya que allá no existe ningún respeto por el profesor). Pero, creo que algunas de las cosas que piden son utópicas. El mentado tema del lucro, por ejemplo. Es utópico pensar en una educación gratis.

Una educación de calidad requiere de buena infraestructura y profesores con buen manejo del grupo, de los contenidos y que hayan tenido tiempo para preparar su clase. Eso en los colegios privados resulta, porque los sueldos son mejores y el profesor no debe matarse haciendo 40 horas! frente a curso. Quienes nunca han hecho clases, no entienden ese concepto, porque están acostumbrados a trabajar más de 40 horas frente a un escritorio, atendiendo público, etc. Pero, por cada hora de clases bien hecha, hay al menos una hora frente a escritorio de preparación. Entonces, comprenderán que 40 horas es un espanto. ¿A qué hora corriges, preparas clases o tipeas pruebas? ¡Imposible! Si además uno tiene vida y a veces, otras pegas. No es que la educación sea mala porque los profes sean malos, ¡es que están agotados!

Por otro lado, una buena educación requiere de buena infraestructura. Y eso también cuesta plata. ¿Por qué creen que en los liceos se apiñan hasta 40 por curso, mientras en colegios privados hay 30? ¡Porque no hay dónde hacer tantas clases simultáneas! Y no hay que ser experto en psicología educacional (yo estoy lejos de serlo) para darse cuenta de que en cursos más pequeños los niños aprenden más. Sobre todo si tienen dificultades de aprendizaje. Además, en el Colegio no sólo trabajan profesores, también psicólogos y psicopedagogos, apoyando el desarrollo emocional e intelectual de los niños, que a veces (sobre todo en la adolescencia) no es fácil. Bueno, ellos también reciben un sueldo. Y de hecho, quien se dedica a la educación, merece un buen sueldo. Y en los colegios públicos éstos son miserables, siendo que debieran ser buenos, ya que el servicio que presta la educación en una sociedad es clave.

Por eso, la educación gratis es utópica. Me da lata caer en la discusión, para mí bizantina, de si la educación es un derecho, un servicio o una oportunidad. Para mí, todos deberían tener accceso a una educación de calidad. Pero pedirla gratis para todos es injusto. ¿Por qué debería haber estudiado yo gratis, si yo podía pagar? Defiendo más un pago diferenciado, que sea gratis o muy barato para quienes tienen menos recursos. Porque la buena educación debe financiarse. Y los países que tienen educación gratis es porque la gente paga unos tremendos impuestos. Además, hay países con educación gratis que gozan de una riqueza fiscal que Chile sólo soñaría. O, en el caso de nuestro vecino Argentina, de graves déficits. Si el estado quiere subsidiar la educación, me parece fantástico. Pero, debemos estar dispuestos a pagar más impuestos. Por eso, me parece mejor el pago diferenciado.

Acerca de las universidades, creo que varias de ellas no deberían existir. Y el Ministerio debiera fiscalizar si lo que se está impartiendo allí es una carrera de calidad o es sólo un negociado. Yo estudié y trabajo en una Universidad privada y doy fe de que se trabaja mucho para impartir una formación de calidad. Y a los ex alumnos nos va bastante bien, eso es por algo. Es porque sabemos lo que hacemos y lo hacemos bien. Nos enseñaron bien. Muchas otras Universidades privadas son así. Pero, hay otras donde la exigencia es mínima, se "nivela para abajo" y los alumnos hacen lo que quieren. El año pasado yo trabajé en otra Universidad privada y lo pasé pésimo, por varias razones (yo no estaba bien de salud, que es otro tema, pero igual influyó). Pero, me pareció que, al menos la Facultad en la que trabajé, era un desastre, desorganizada, y donde se me increpó por las lecturas que dí a los alumnos, advirtiéndome de que "el alumno de esa Universidad no estaba preparado para leer eso". ¡Por Dios! ¡Y varios sí lo estaban! ¡Porque cuando leyeron y respondieron las pruebas tuvieron buenos resultados! Sin comentarios.

Apoyo a los estudiantes en su paro y sus marchas. Aunque no esté del todo de acuerdo con lo que piden, celebro que se atrevan a demostrar su decontento. Yo jamás me habría atrevido. No tenía por qué hacerlo, ya que vivía en un ambiento bastante privilegiado, miembro de una generación mucho más apática y obediente. Además, odio las aglomeraciones, los gritos y me dan miedo los flaites infiltrados que embarran todo y hacen que lleguen los guanacos y zorrillos. Me estresa todo eso: gritos, piedras, olores...¡no puedo! soy muy debilucha, lo siento. Y talvez muy cómoda, lo asumo. Prefiero opinar desde mi trinchera. pero celebro que se atrevan y que exijan soluciones: nuestra educación tiene una desigualdad abismante, la PSU es una medida arbitraria, además de ser un negociado, y es el colmo que los jóvenes deban endeudarse tanto para obtener un título que ni siquiera les asegura un buen trabajo.

Y creo que el Gobierno comete un error gravísimo: muchos de ellos pertenecen a este mismo sector privilegiado y no tienen idea lo que sufre la gente de clase media baja en este país. No saben lo que es levantarse a las 5 de la mañana y atravezar Santiago en el transporte público (que es otro tema terrorífico), para trabajar TODO el día, llegar de vuelta a las 11 y ganar un sueldo con el que hay que hacer malabares para mantener a una familia. No lo saben y ni siquiera se han preocupado (esa impresión me da a mí) de hablar con la gente que lo ha vivido. Yo voté por ellos, porque creía que con ellos habría cambios y soluciones. Pero, me han desilusionado. El otro día tuve la oportunidad de escuchar a un señor que trabaja en el MINEDUC, porque en el colegio donde trabajo el Centro de Alumnos organizó un encuentro donde fue un funcionario del Ministerio y una universitaria, a presentar las dos visiones. Y me pareció que el funcionario no tenía idea de lo que estaba hablando. Me dio vergüenza ajena.

martes, julio 05, 2011

Fin de semestre: Adicta a las series

Jamás imaginé que este semestre me resultaría tan agotador. Es que como el año pasado colapsé, este año me he sentido con mucho más energía. Pero, he tenido muuucha pega, lo que es muy muy bueno. Estoy contenta, aunque a estas alturas...AGOTADA! pero, ha sido un buen semestre, a pesar del frío y los resfríos.


Aunque, tampoco todo ha sido pura pega: me declaré adicta a la serie "Games of Trhones". La recomiendo a ojos cerrados. Ya terminé la primera temporada y espero con ansias la segunda. Mientras tanto, pretendo leer los libros de la saga ("Canción de Fuego y Hielo") en mis vacaciones, y comenzar a seguir dos series que acaban de estrenarse: Los Borgia y Los Kennedy.


Y es que siempre me han encantado las series. Sobre todo, en la época universitaria, cuando mi flexibilidad horaria era mayor: Friends, Dawson´s Creek, The OC...más tarde, Grey´s Anatomy, Doctor House y Two and a Half men. En mi época escolar, moría por Beverly Hills 90210 y Melrose Place. Antes, siendo sólo una mini Kuky, gozaba con Alf y Tres por Tres.


De mi estadía en España conservé el gusto por algunas series por Antena 3: recomiendo Aquí no hay quién viva, lo más gracioso que he visto en mucho tiempo. No hay capítulo en que no terminé muerta de risa. Ahora hay una sobre la conquista romana en España, que tengo muchas ganas de ver, aunque por horario no he podido.


Acerca de las series chilenas, lejos la mejor de las que he visto es los 80. Emocionante desde su ambientación. Muy real, muy humana, creo que es una recreación muy acertada de la década de mi infancia. Me ha arrancado varios gritos de emoción al recordar ropa, juguetes, costumbres y comerciales de esa época. Sé que sus modelos fueron la excelente Los Años Maravillosos, que narraba la vida de una familia estadounidense en los 60 (cuyo protagonista era mi amor platónico a los diez años) y Cuentame de TVE, que cuenta las andazas de los Alcántara, en plena transición española. Tremenda también.


Y, por supuesto, las series históricas son mi debilidad. Hay algunas antiquísimas, bastante rescatables, aunque les haría falta una remasterización, como Raíces y Yo Claudio (simplemente ¡notable! la recomiendo a los fanáticos de la historia de Roma, y la novela en la que se basa es mejor aún...). De las actuales, The Tudors me fascinó. Hasta le perdono sus imprecisiones históricas. Me gustó mucho también Roma. Por eso, ahora me "apunto" a los Kennedy y a los Borgia. También me han recomendado Camelot y me tinca bastante, porque me fascina la novela artúrica.


Esa es la tele que me gusta, por eso doy gracias por poder tener cable. Aunque ahora, Internet con Cuevana y otros sitios webs nos dan la misma oportunidad. Confieso que a veces "paso" por Primer Plano, Alfombra Roja, cuando no ando muy estresada veo Contacto y esos programas de denuncia (que son lo mejor del periodismo televiso actual), alguna teleserie, las noticias por la mañana (los matinales ¡jamás!, a esas horas trabajo o duermo y si me pillan despierta y en casa, cambio rápidamente de canal, me aburren. Profundamente.) Por ningún motivo, Yingo ni Calle 7, también me aburren. De hecho, en mi época universitaria jamás ví Mekano. Tanto así, que la muy nerd, no me sabía ningún paso de Axé. No por alguna postura pseudointelectual seriota, si igual a veces me quedo pegada con tonteras faranduleras. Los encuentro fomes. Los realities ya no. Programas de talento casi no he visto, aunque son entretenidos. Me gustaban las teleseries nocturnas, pero Dónde está Elisa me dejaba medio insomne y por eso, sólo veo las que son más chistosas y no tan truculentas.


Si al final, uno ve tele para relajarse, aunque también hay excelentes programas para aprender más en History Chanel, Discovery, Animal Planet, etc. Aunque a veces también aburren, chamullan o repiten. A la tele chilena actual, la encuentro pobre. Se le ocurre una idea a uno, y en el mismo horario, todos dan lo mismo. Y no siempre son buenas ideas. Falta más variedad y menos tontera. Aunque, igual una pequeña dosis de tontera hace bien.


lunes, abril 25, 2011

Felicidad

Me reconozco alegona, malgenio, intensa e intolerante. Pero, creo, dentro de todo, ser optimista y siempre trato de ver el vaso medio lleno. Eso me hace no comprender a la gente incapaz de ser feliz. Gente que tiene una buena vida y es tan malagradecida, que siempre anda de mala cara. Que se complica por todo. Porque para ellos, la vida es un drama. Para mí en cambio, la vida es un regalo. Aunque cada cierto tiempo, este regalo nos pone a prueba, para ver si somos digno de él y es entonces cuando se nos presenta como un campo de batalla. Pero aún, en medio de la peor de las batallas, o en medio de la pataleta más tremenda que pueda darme, soy capaz de reconocer un rayo de sol. Y por eso, mis berrinches son como tormentas de verano y duran poco. No se me da eso de andar con cara larga todo el día y trato de tomarme las cosas con un poco de humor. En resumen, trato de ser feliz. No entiendo entonces que haya gente incapaz de ser feliz y vivir eternamente en una nube negra.

martes, abril 12, 2011

Loosing my religion

A veces me tranquiliza el ser medio hereje y haberme cuestionado tanto mi fe durante toda mi vida, que ya nada de lo que ocurre en torno a ella me sorprenda. En esos momentos, agradezco a Dios el haberme dado un amor incondicional hacia la historia, que por un lado me acerca hacia Él y por otro lado, me devela cómo, a lo largo del tiempo, las caídas de sus representantes en la Tierra, se suceden una y otra vez. Nada nuevo hay bajo el sol. Si no, si fuese más ignorante con respecto a la historia de la Iglesia, o si fuese una creyente más disciplinada y ferviente hacia la Iglesia, creo que estaría al borde del colapso, ante tanta corrupción, manipulación y mentira. Sobre todo, me preocupa la manipulación. Hace unos días, una psicóloga me explicó cómo los abusadores saben trastocar los valores y la realidad de sus víctimas, y por eso éstas callan, a veces por tanto tiempo. No sólo abusan, sino también les lavan el cerebro y les modifican la escala de valores. Eso creo que es lo más turbio de todo este asunto y lo que más me enfurece.

lunes, marzo 21, 2011

Inocencia Robada

Anoche ví Tolerancia Cero y la entrevista a Hamilton, una de las víctimas de Karadima. Chocante su relato. Bestial lo que le tocó vivir, a él y a los demás. Yo les creo. Para que el Vaticano lo haya reconocido, después de siglos de hacer la vista gorda varias veces, es porque debe ser verdad. Además, nadie puede ser tan retorcido como para someterse a ese tipo de confesión pública. Nadie puede inventar algo así, teniendo familia y una pega que quiere mantener. Además se les nota el trauma en la cara. Se nota que no están bien, que sufrieron el abuso físico, y lo que es peor, la manipulación psicológica, aprovechándose de su inocencia de juventud y su fe. Talvez, la fe de estos jóvenes eran tan pura, tan ciega, tan libre de cuestionamientos y dudas, que el abusador se aprovechó de ello para satisfacer sus deseos depravados, haciéndoles creer que eso no era malo, que era normal y una "prueba de templanza".
Me preocupa todo ese círculo de poder que lo protege: los que se hicieron como que no veían, los que no se atreven a contar su testimonio, los que pagan su silencio, los que rompieron las cartas que le acusaban o se negaron a investigar. No es primera vez que ocurre una asquerosidad así, y me temo, tampoco será la última. Si yo puedo entender que una persona, independientemente de su estado civil, casado o soltero, laico o clérigo, pueda caer en una desviación así. Porque es humano y los humanos cometemos errores. Lo que no acepto es que, por miedo, por dinero o por poder, haya un círculo de hierro que se niegue a que se sepa la verdad. Porque ocultar esta verdad es dar pie a que estas cosas sigan ocurriendo. Es convertirse en cómplice.
El comentario de Flo me hizo recordar que hubo una idea que se me quedó en el tintero: creo que lo perturbado que está Hamilton se nota en algunas de sus declaraciones, como decir que Errázuriz es "criminal", cuando yo considero que es un cómplice. Ahí, creo que habló su odio y resentimiento. Por otro lado, creo que se equivoca al creer que los niños del Verbo Divino que se suicidaron fue porque eran víctimas de abuso. Hay muchas razones por las cuales un adolescente comete esa atrocidad: depresión, problemas familiares, adicciones, bullyng...una de ellas es el abuso, pero aún cuando fuera por abuso, no son los curas los únicos abusadores del mundo. Hay abusadores casados, solteros, viudos, separados, curas, empresarios, de cualquier profesión, cualquier edad y nacionalidad. Creo que generalizó su situación, atribuyendo a cualquier problema que sufra un niño, una situación de abuso.

viernes, marzo 18, 2011

Obsesiones

Puedo comprender el dolor de una persona que siente que le cagaron su vida, que la engañaron y siente que le robaron su juventud. En serio, comprendo su dolor, su rabia, su rencor, incluso su odio. Pero no puedo entender que en más de cinco años no logre dar vuelta la hoja y siga dándole vueltas al asunto. Yo creo que en la vida hay que tratar de ignorar lo que nos hace daño. No atacarlo constantemente, para que nos vuelvan a atacar...en fin, me explico: existe una ex numeraria del Opus Dei que lleva mucho tiempo publicando mierdas sobre su ex congregación.
Alguna vez, hace más de cinco años, cuando comencé a relacionarme con gente del Opus, "caí" en su página, y lo que leí, me espantó. me dio pena cómo sufrió, pero nunca entendí para qué dedicó un blog para ello. Además, publicó un libro. Ella cree que su ex congregación es una peste y busca combatirla de ese modo. Pero, en todos estos años, no ha conseguido más que la traten de loca. Y si uno lee lo que escribe, llega a concluir que está obsesionada con el tema. Osea, nadie! puede dedicar un blog a atacar constanmente. Osea, nadie no, ella! Pero yo no comprendo esa actitud, no puedo entender que, si siente que se la cagaron tanto, que le robaron su juventud, que la aplastaron para convertirse en una académica y la enemistaron con su familia, no sea capaz de tratar de hacer una nueva vida y de dejar atrás el pasado. Mandar todo a la mierda y segui adelante. Pero no! vamos tipeando casi a diario más porquerías sobre aquellos que le hicieron daño.
Es como si a uno lo echaran de una pega donde estuvo 20 años, donde lo dio todo, y en lugar de echar puteadas un rato largo, buscar otra pega y tratar de sacar una enseñanza de todo eso, pasara TODO el día despotricando contra sus ex jefes y se dedicara a escribir en un blog especial contra eso. Lo normal, sería dedicarle un par de entradas y ya. Osea, en el caso de ella, ya con el libro y unas entraditas más, habría bastado. Pero, parece que le gusta revolcarse en su propia mierda. ¡Qué pena! No es tonta, no es fea, es culta...podría ser inmensamente feliz! y no, dale con seguir denunciando y peleando, ya que normalmente la atacan quienes no están de acuerdo. ¡Qué horor vivir así! Siempre peleando! ¡qué estrés! si ya la vida nos obliga a pelear a cada rato, ¿para qué buscar pelea?
Lo peor, es que no acepta ninguna opinión discordante y si uno se la da, te acusa de "opusino" y de "estarla atacando". Los que me leen, saben de sobra que de Opus no tengo nada, pero cada vez que lea o escuche algo que no me parezca correcto, voy a dar mi opinión. Ella dije que en Pamplona no había libertad para actuar como uno quiere y si se metía a la U de Navarra, el Opus te acosaría eternamente para que ingresaras a él. No es así. Para nada. Obvio que se te acerca gente, te invita a participar, pero a mí nadie me impuso nada. Y los atados que tuve con gente de allá fue por malos entendidos, no por no ir a sus círculos. Yo gocé mi estancia en Pamplona y mis estudios allá. De hecho, en mi vida me sentí más libre, porque los españoles son mucho más tolerantes y menos criticones. Y allá, esa actitud tan francota que tienen, que puede parecer incluso brusca, a mí me agradó.
Dos veces le comenté. Una acerca de los que acabo de explicar. No publicó mi comentario...¿raro, no? y la vez siguiente, que le aconsejé dejar de hueviar con el blog, dar vuelta la hoja, ser feliz y aprovechar su juventud, belleza e inteligencia...se ofendió! me trató de lo peor! Hace muchísimo de eso, casi dos años. Se me había borrado la existencia de su blog y hoy, de aburrida, lo busqué, suponiendo que ya no seguiría (¿cómo tanto?, digo, yo). Pero existe, persiste, con una perseverancia obsesiva, a pesar de los duros ataques de los adherentes de su ex congregación (que imagino que a estas alturas ya no la pescan, ¿para qué darle más maní?), con su paginita peleadora. ¡Qué amargura, por Dios!