miércoles, enero 28, 2009

Nostalgia del pasado...

Facebook tiene varios efectos secundarios, además de los clásicos (vouyerismo, exibicionismo y copuchentería extrema): el reencuentro. Y los reencuentros, la mayoría de las veces, nos traen nostalgia. No quiero caer en el cliché de que todo tiempo pasado fue mejor, cosa que no comparto en absoluto, ya que cada tiempo tiene su gracia y justificación, aunque está claro que hay tiempos donde el balance es más positivo o negativo. Pero, es impresionante que cada reencuentro viene acompañado de iles de recuerdos.

Y hoy, el hojear las fotos de una compañera de universidad, unas viejas fotos de 8 ó 7 años de antigüedad, me hizo recordar esos años en la U...creo que alguna vez conté lo desperdigados por el mundo (literalmente) que andamos todos. Y aunque varios vivimos aún en la misma ciudad, el tiempo nos fue separando. Nada muy grave, salvo excepciones de malas ondas, malentendidos o rollos amorosos. Eso da lo mismo ahora y no viene al caso recordar tonteras. Lo que quiero recordar son los buenos tiempos. Principalmente los años 2000, 2001 y 2002. Paseos, carretes, viajes, los recreos, las clases entretenidas, los hueveos en las clases fomes, "chascarros" varios, el sufrimiento o la gloria de los exámenes (con las posteriores celebraciones diurnas en el Tarascón y nocturnas en Suecia), los asados, las copuchas, las eternas juntadas a "estudiar".

Las fotos que subió esa compañera me trajeron a la memoria episodios que tenía medio olvidados de esos años. Se me había olvidado lo bien que lo pasaba entonces. El año 2002 hubo un "cambio de era", como los de los calendarios mayas (con crisis y todo) y vinieron mil cambios. Uno de ellos fue la separación de ese grupo. De a poquito se fue despedazando. Y yo empecé a vivir nuevas aventuras, nuevos paseos y nuevos carretes con otra gente. Después, vino la estadía en España...y todos esos recuerdos más frescos me hicieron sepultar, en lo más recóndito de mi memoria, esos años universitarios. Además, creo que estuve un poquito sentida con alguna gente, por su repentino cambio de actitud hacia mí en mi año de crisis. Y eso me llevó a alejarme más y a archivar bien guardados, casi escondidos, esos recuerdos. Hasta ahora, que veo las fotos y reabro y desempolvo el viejo archivo. Los recuerdos me invaden y hoy, muerta de calor y preocupada de mil cosas, lo único que quiero es volver a los 21. Por un ratito, para volver a ser irresponsable, carretera y sólo preocuparme por estudiar.

Esos días han quedado atrás. Muy atrás. Ahora estoy en otra, recién casada, trabajando y entrando (tardía y reaciamente) en la adultez...igual que todos ellos. Pero todavía tenemos las fotos y los recuerdos.

jueves, enero 22, 2009

El Valor del perdón

Tuve un encuentro "virtual" el otro día que me tiene feliz. Porque me produjo gran tranquilidad. Siento que por fin, cerré una historia con un grupo de personas que dejé de ver hace más de un año, luego de un confuso incidente. Para quienes me leen hace tiempo, recordarán una polémica entrada titulada "malas personas", donde contaba un problemita quetuve en España. El tiempo, el enterarme de detalles que desconocía, el haber pasado por cosas mucho más importantes y una serie de circunstancias, me llevaron a, lentamente, olvidar y perdonar. De corazón, de verdad. Fue feo lo que pasó, pero ya fue.
Y toparme con una de ellas en messenger, el que habláramos y aclararámos ciertos puntos, me hizo sentir muy tranquila. Saber que leyeron este blog y que les doliera, me hizo ver que yo también les importaba. Y eso me tranquilizó, porque me hizo ver que no todo fue falso, que sí hubo una amistad después de todo, que se pudrió por falta de comunicación. Desde acá les digo que ya no hay rencores. Y no se hable más del asunto.

lunes, enero 12, 2009

Teodora de Bizancio



Controvertido personaje del siglo VII. Casada con uno de los soberanos más poderosos de su tiempo: el gran Justiniano, emperador romano de Oriente.

Su matrimonio con el heredero al trono imperial fue un escándalo en su época. Que el serio y taciturno Justiniano, cuya vida hasta ese momento se asemejaba más a la de un monje, por su sobriedad, seriedad y laboriosidad, se casara con una actriz del circo, conmocionó a la sociedad constantinopolitana. Historias acerca del pasado de la emperatriz hay muchas. Pero la realidad es, en realidad, bastante oscura. Generalmente, se le ha tachado de prostituta, y que su madre ejercía el mismo oficio. Pero en realidad, al ser artistas, su actividad, ante los ojos de la conservadora sociedad bizantina, era similar a la de una meretriz.
En realidad, lo que se sabe es que la madre de Teodora fue una bella artista, que tuvo romances con muchos hombres. Y aunque no se tiene la certeza de quién fue el padre de Teodora, quien la crió fue el domador de osos del hipódromo, el gran amor de su madre y padre de sus hermanas menores.
Al crecer, Teodora se dedicó a la misma actividad de su madre y al parecer, también fue una mujer bella, coqueta y rodeada de hombres. Lo que alimentó una serie de rumores sobre su vida, como que tuvo un hijo, al que abandonó, que fue criado por su padre, muy lejos de la corte. Un joven que, ya mayor, al enterarse de quién era su madre, se habría presentado en la corte para conocerla. Una historia que inspiró la novela de Gillian Bradshow.
Tampoco se sabe mucho acerca de cómo Teodora y Justiniano se conocieron, siendo de mundos tan diferentes. Él era el sobrino de Justino I, un destacado funcionario imperial que se convirtió en el heredero del emperador Anastasio, cuando éste murió sin descendencia. Ella, que debutó como actriz en el hipódromo a los 12 años, algo impropio para una mujer decente, era una mujer atractiva que supo atraer la atención de hombres destacados. Primero sería la amante del gobernador de Cirenaica (Libia), para después conquistar al futuro emperador, logrando casarse con él y ser coronada a su lado.
Una pareja muy cuestionada. La alta sociedad de Constantinopla, la aristocracia senatorial, los verá como unos advenedizos en el trono. Sin embargo, la gestión de Justiniano como emperador fue impecable. No sólo realizó grandes obras públicas, como la iglesia de Santa Sofía, y una extraordinaria labor como legislador, redactando, recopilando y actualizando los Códigos del Derecho Romano; sino que además intentó, con cierto éxito, reunificar el Imperio Romano, conquistando, aunque efímeramente, Italia, Sicilia, el norte de África y algunas plazas en España. Desgraciadamente, a la muerte de Justiniano, sus sucesores no supieron mantener estos nuevos territorios.
Entre las historias que se cuentan de la emperatriz Teodora, están los rumores que cuentan que ella apoyaba a los perseguidos herejes monofisitas, albergando y ayudando a varios de ellos, mientras su marido, defensor de la ortodoxia, hacía la vista gorda. Los monofisitas no creían en la naturaleza humana de Cristo y pensaban que su sufrimiento en la cruz y por tanto, su sacrificio, había sido aparente. Algo que la Iglesia de Roma no podía aceptar y condenó. Una desviación dogmática con mucho más fuerza en Oriente y por eso, el devoto Justiniano debió tomar cartas en el asunto, a pesar de que su mujer no compartiera sus creencias y opiniones.
Pero, sin duda, la historia más impresionante acerca de Teodora, aquella que le dio un lugar entre las mujeres destacadas de la Historia, fue su actitud ante la temible revuelta de la Niké. Fue una gran sublevación en la ciudad, protagonizada por las dos facciones del hipódromo más poderosas: los verdes y los azules. Tradicionalmente rivales, una unión de estos grupos se presagiaba como algo peligroso. La revuelta de esta plebe enfurecida amenazaba con tomar el palacio imperial por asalto y asesinar al emperador. Estaban congregados en el hipódromo, un edificio muy cercano al palacio. Tanto el emperador como sus funcionarios, estaban aterrados y decidieron huir de la ciudad, ya que su palacio poseía un puerto privado, con naves a su disposición. Pero Teodora no estuvo de acuerdo y pronunció unas palabras, inmortalizadas por Procopio de Cesaréa:

“Yo, por mi parte, entiendo que la fuga redundaría en mayor daño para nosotros; ahora más que nunca, aunque en ella encontráramos la salvación. El que ha nacido ilustre, debe afrontar la muerte; quien ha ascendido al solio imperial no ha de querer sobrevivir a su dignidad, viviendo en el exilio. Dios no permite que nunca me vea despojada de esta púrpura, o que llegue un día que mi presencia no sea saludada con aclamaciones de emperatriz. Tú, Augusto, si prefieres la fuga, puedes hacer lo que te plazca: tienes dinero suficiente; he aquí el mar y he aquí las naves. Pero ten mucho cuidado, no sea que, después de tu huida, se mude tu actual esplendor en una muerte ignomiosa. En cuanto a mí, me atengo al viejo proverbio que dice: la púrpura es el mejor sudario.”[1]

Con estas palabras, la emperatriz supo motivar en su marido y su séquito el valor necesario para enfrentar la revuelta. Y Justiniano pudo mantenerse en el trono, con su amada Teodora a su lado. Una mujer que supo colaborar con la gestión política de su marido e infundarle valor cuando más lo necesitaba. Un gran ejemplo de la frase “detrás de un gran hombre, hay una gran mujer”.

[1] Procopio de Cesaréa, De la guerra de los persas, Libro I, cap. 24

martes, diciembre 30, 2008

Incongruencias

Ayer me pasó algo insólito: iba en una micro, hacia un lugar de Santiago donde no me ubico muy bien, y como soy perdida, iba muy urgida. En la micro iba una chica de unos 18 años, con su hermano chico, que tendría diez. La niña iba hablando muy fuerte, contándole a su hermanito cómo lo había pasado en sus trabajos de verano y, para mi gusto, jactándose un poco de la ayuda que había prestado en una comunidad mapuche muy pobre. A pesar de ello, yo la escuchaba admirada. Parecía ser de esas personas muy caritativas, con una fuerte vocación por lo social. Eso pensé, hasta que nos bajamos en el mismo paradero...como me pareció simpática, le pregunté dónde quedaba la calle que yo buscaba. Y entonces ella, siguió caminando, sin mirarme, ignorándome por completo (ni que yo tuviera pinta de asaltante) y sólo cuando le insistí, me dijo "no sé". Sin mirarme ni detenerse. La encontré absolutamente incoherente. No me importó que no supiera, eso es lo de menos. Fue su nula disposición a ayudar. Por un lado se jacta de cómo sacrifica una semana de sus vacaciones por ayudar a gente necesitada (algo muy loable, es cierto), pero es incapaz de ayudar a una persona que se le cruza por la calle. No es primera vez que conozco gente así. Personas que son campeonas para inscribirse en cuanta obra social existe, pero incapaces de ayudar al prójimo más cercano. Copan su agenda de apostolados, pero olvidan el "apostolado diario". Yo no entiendo, porque en general, quien es tan desprendido de sacrificar su tiempo libre en ayudar a los necesitados, es porque tiene un gran amor por entregar y ayuda a todo aquel que lo necesite.

viernes, diciembre 26, 2008

El que espera, desespera...

Fines de diciembre...época de definiciones, recontrataciones y aprobación de nuevos proyectos. Esperando que los mails y los llamados se respondan, insistiendo, yendo a reuniones y entrevistas. Siempre es así en esta época. Este fin de año ha sido especialmente movido...por fortuna, todo va saliendo bien. Y después de Año Nuevo, espero recibir todas las respuestas que demoran en llegar.

Esperar...siempre he sido impaciente y me carga tener que esperar. Por eso, estoy de acuerdo con eso del que espera desespera. Siempre quiero todo para ayer. Tampoco ayuda mucho cuando el resto te bombardea de preguntas acerca de tus próximos proyectos...yo procuro ser reservada, pero a veces se enteran por otro lado y...¡no paran de preguntar y presionar! y yo no cuento nada, porque mil veces, los proyectos se quedan en el papel y después te salen con eso de ¿y qué pasó? Es que la gente, por dárselas de "preocupada" peca de copuchenta o envidiosa.

Por eso, yo no pesco. Sigo adelante con todas las cosas que me he propuesto para el 2009 y esperando respuestas. Con grandes esperanzas para el próximo año. Pero en silencio. Todavía es muy pronto para hacer balances.

miércoles, diciembre 17, 2008

Max Arthur


Hace unas semanas, este historiador británico visitó Chile, invitado por la Universidad Gabriela Mistral y el diario El Mercurio. Yo tuve la suerte de ir a una de sus conferencias y conocer su experiencia como narrador de las principales guerras del siglo XX, basándose en el testimonio de sus protagonistas.
A pesar de que él nunca estudió Historia, sus investigaciones constituyen un aporte muy valioso para la historiografía contemporánea, porque él hace reconstrucciones históricas a partir de las fuentes orales de las personas comunes y corrientes que protagonizaron el hecho. Deja de lado las fuentes clásicas de la Historia tradicional, porque no le interesa que sus libros sean un ensayo más sobre las guerras. Su esfuerzo va más orientado a hacernos reflexionar acerca del costo humano de los conflictos, usando como fuentes las entrevistas y grabaciones de los testimonios de veteranos de guerra y viudas.
Deja de lado documentos oficiales, análisis de los conflictos y las declaraciones de los grandes líderes. De hecho, cuando le preguntan acerca de los grandes culpables de la guerra o intentan que haga un análisis político de la guerra, contesta con evasivas. Porque no le interesa. Entre sus publicaciones, podemos destacar Forgotten Voices y Last Voices, ambas dedicados a la primera guerra mundial. Pero, también tiene otras investigaciones acerca de la guerra de Vietnam, las Malvinas e Irak.


De su Conferencia, lo que más me gustó fue su exposición sobre las fotos de la Primera Guerra Mundial. Max Arthur posee gran material fotográfico, como un complemento a sus testimonios orales. Comentó, por ejemplo, una foto del reclutamiento de voluntarios ingleses: sus caras de felicidad, al ver cómo los soldados volvían victoriosos de la guerra de los bohers en Sudáfrica, creyendo que ellos volverían igual de victoriosos, en un par de meses. Otra foto impactante es la de un niño vendiendo un diario que anunciaba el hundimiento del Titanic. Seis años después, ese mismo niño moría en el Frente Occidental. Uno de los 800 mil ingleses muertos en el conflicto. Las fotos son realmente reveladoras de la devastación y la tristeza causadas por la guerra. Llama la atención cómo los jóvenes soldados heridos o muertos están tan flacos y sufren. Gran contraste con la primera imagen, aquella en la que sonrientes y confiados van a reclutarse.


Max Arthur conoció a Tolkien y recordó que el autor de la saga del Señor de los Anillos también combatió en la Gran Guerra y cree que ese hecho es clave para entender sus descripciones de los hobbits luchando, porque recuerdan a los jóvenes soldados atrincherados por meses. Resaltó el trauma que sufren quienes han vivido la guerra, comentando: "Tolkien never really recovered" (Tolkien nunca se recuperó realmente). El miedo, la expectación y la incertidumbre de los hobbits son en realidad los sentimientos que el mismo Tolkien debe haber experimentado en el frente.


Entre los testimonios que comentó en la conferencia, está el de dos soldados al terminar la guerra: "Terminan cuatro años de gritos, disparos y ruidos. Después vino el silencio."Max Arthur no sólo entrevistó a ingleses, también a alemanes y franceses. Porque su obra no busca reivindicar culpables o héroes, sino plasmar, a través de los testimonios, cómo la guerra afecta a todos: soldados y civiles, ingleses o alemanes. En el fondo, Max Arthur hace una denuncia de los horrores de la guerra, con el argumento más válido: el testimonio del sufrimiento de las personas comunes y corrientes.


martes, diciembre 09, 2008

Leonor de Aquitania


Musa de trovadores, mujer bella y rebelde, esposa y madre de reyes, soberana por derecho propio. Capaz de acompañar a su marido, el rey de Francia, a las cruzadas, para volver divorciada, tras un bullado escándalo infestado de rumores. Poco después se casaría con Enrique II de Inglaterra. Al pasar los años, y sin perder su belleza, a pesar del paso del tiempo y sus muchos embarazos, había sido desplazada en el corazón de su marido por una joven francesa. De la pasión inicial que les unió, poco quedaba. El carácter irascible del rey inglés debió chocar constantemente con el de la voluntariosa duquesa de Aquitania.
Tal vez motivada por el despecho y para asegurar los derechos de sus hijos al trono inglés, los que peligraban si la joven amante triunfaba en sus propósitos de darle a Enrique un nuevo heredero en desmedro de Ricardo, Godofredo y Juan, apoyó la rebelión de éstos contra el padre. Un golpe fallido, que culminó con el encarcelamiento de los príncipes y de la misma Leonor.
Leonor de Aquitania, “la reina rebelde” en palabras de Jean Flori, hija y heredera del duque Guillermo X de Aquitania, reinó en su feudo con plenos poderes, a pesar de los intereses de sus dos poderosos maridos, Luis VII de Francia y Enrique II de Inglaterra, por controlar sus dominios. La Aquitania, extensa zona que incluía territorios desde el sur del Loira hasta los Pirineos, era una próspera y bella región al sur de Francia, famosa en el siglo XII por su florecimiento cultural, que la convirtieron en la cuna de los trovadores. Independiente políticamente del reino de los Capeto, que ambicionaban poseerla, su idiosincrasia era también muy distinta.
Se ha hablado mucho de la liberalidad de la corte del abuelo de Leonor, hombre famoso por sus conquistas y su mecenazgo a los poetas. En Aquitania incluso el idioma era diferente. Se hablaba la lengua de Oc o dialecto occitano, también conocida como provenzal; a diferencia de la lengua de Ouil, hablada en el norte y madre del francés actual. El matrimonio de Leonor con Enrique, a pesar de sus desencuentros, se convertirá en el mayor dolor de cabeza para los reyes de Francia. Ya que obstaculizará la anhelada unificación de Francia que deseaban los Capeto. Enrique II, perteneciente a la dinastía Anjou-Plantagenet, poseía amplios territorios al norte de Francia, en la Normandía y Bretaña. Sus éxitos militares le permitieron ampliarlos. Su boda con Leonor le dará acceso a controlar el sur de Francia y prácticamente todo el Languedoc. Su heredero Ricardo conseguirá mantenerlos, en parte gracias al apoyo de Leonor al otro lado del Canal de la Mancha. Sin embargo, el hijo menor de la Reina Rebelde, Juan “Sin Tierra” no heredó las habilidades de sus progenitores y su hermano, y no pudo contra la gestión de Felipe Augusto de Francia, perdiendo la Normandía y Bretaña, pero conservando la Aquitania.
Personaje controvertido en su época, amada u odiada, mitificada por los trovadores y calumniada por algunos cronistas, Leonor fue una mujer excepcional para su época. Luchadora, obstinada, bella y seductora, capaz de gobernar por sí sola un extenso feudo y mantenerlo lejos de la influencia de sus poderosos maridos, fue incomprendida y admirada al mismo tiempo.

martes, diciembre 02, 2008

Juana de Arco


Mi personaje favorito desde chica. La imagen de una joven, a la que siempre imaginé delgada, bajita y bonita, vestida de armadura, dirigiendo al ejército francés hacia la liberación, era para mí un ejemplo muy potente de fuerza y superación. Más grande, al enterarme de su misticismo, de cómo habría sido guiada hacia su misión por las "voces": Santa Catalina, San Miguel y Santa Margarita, me fascinó aún más. Ya como estudiante de Historia, me cautivó la gran controversia en torno al personaje: ¿santa, bruja, guerrera, mártir, loca, hereje?

Recuerdo que nos hicieron escribir una entrevista imaginaria y yo la entrevisté, encerrada en un calabozo, esperando que se ejecutara su condena. "Sin miedo ni arrepentimiento" titulé mi encuentro ficticio con Juana de Arco. Resalté su misticismo, la forma en que habría sido guiada por los enviados de Dios a lograr que el ejército francés lograra expulsar a los ingleses, para que el gentil delfín pudiera ser coronado en Reims. La retraté como una mujer fuerte y segura, con una fe profunda, la fe propia de una joven campesina, criada en el seno de una familia muy creyente y muy ligada a la orden terciaria franciscana. Una fe sin grandes cuestionamientos y de gran fortaleza. Por otro lado, resalté su humildad: logró su cometido, gracias a Dios y al ejército francés. No se consideró la gran heroína. Ella sabía que sola no podría haberlo hecho.

Santa Juana de Arco es un personaje fascinante. Gracias a sus leyendas, comencé a interesarme en la Guerra de los 100 Años. Gracias a Juana como personaje y a su trágico fin, quise saber más acerca de la mentalidad en la Edad Media, a la vida cotidiana, a la llamada crisis bajomedieval que se vive en el siglo XIV. Después, quise entender en qué contexto nación la Inquisición, cómo se vivía la fe en la Edad Media y comprender las herejías, cismas y controversias dogmáticas. Mis primeros acercamientos a la Historia Medieval fueron a través de este personaje. No puedo decir que fue gracias a ella que me convertí en medievalista, porque hubo otros factores (y personajes, además de personas reales) que me motivaron.

lunes, diciembre 01, 2008

Mujeres en la Historia

He decidido iniciar un nuevo ciclo de columnas, dedicado a grandes personajes de la Historia, destacando sobre todo a sus mujeres. Muchas veces he oído tanta reivindicación feminista ignorante que trata de convencernos de que las mujeres fueron unos seres absolutamente relegados y sometidos hasta el siglo XX. Si bien, es cierto que hubo períodos donde estuvieron más limitadas y que siempre existieron hombres que caían en actitudes despóticas con sus mujeres, considerándolas sólo para la procreación, o hubo gente que creó identificar en ellas la encarnación de Eva, culpable de las tentaciones o María Magdalena, mujer pecadora; no hay que olvidar que también estuvo siempre muy presente la imagen de María. Y María jamás fue sometida, relegada, pecadora ni tentadora. Ella es la Inmaculada, la Redentora, la Madre. Mujer esforzada, trabajora y sufrida. Una ideal que en la Edad Media se fomentaba más que ningún otro. Mujeres que rompían este molde y decidían ir a la guerra, eran polémicas. Porque la mujer da la vida y no puede quitarla. Y aunque siempre fueron mayoría los gobernantes masculinos, no hay que olvidar la gran cantidad de reinas y regentes que hubo durante la Edad Media y después. Y en el plano intelectual, también hubo poetisas, filósofas e incluso Doctoras de la Iglesia. En las próximas semanas, iré haciendo pequeñas reseñas, recordando a mis favoritas, como Juana de Arco y Leonor de Aquitania.

sábado, noviembre 15, 2008

Cumpleaños

Ayer cumplí 28 años. A diferencia de mucha gente, a mí el cumplir años no me depime. Puede que el hecho de que siempre me he visto por lo menos cinco años menor de lo que soy, tenga algo que ver...esto de ser "mala hierba" tiene sus ventajas...jijiji. En fin, así como jamás me he achacado por cumplir años, tampoco soy de esas personas que creen que el día de su cumple es el más importante del año y que poco menos que hay que reverenciarlos. Feliz de que me regaloneen, me celebren y regalen, pero si por ABC motivo, mi cumple pasa desapercibido, o tengo un día de mierda, no me deprimiré el resto del año por el terrible cumpleaños.
Este cumpleaños fue rico. Muy regaloneado, bien movido y la celebración resultó tranquilita, con harta gente cercana y todos lo pasamos muy bien. Muchos no pudieron llegar. Comprensible, esta fecha es de locos y muchos el día viernes lo único que quieren es sepultarse vitaliciamente en sus camas. No soy sentida. De chica, cada persona que no llegaba a mi cumpleaños, me deba penita y si se demoraban en llegar, me bajaba e típico urgimiento: "no va a llegar nadiee". Es que cuando uno es "púber", sientes que cada cosa que haces en tu casa es como un barómetro de tu popularidad. Después uno madura y esas cosas pasan a dar lo mismo. Si alguien no te saluda, ya no te picas. Comprendes que no eres el centro del universo y que no todos deben estar pendientes de cuándo cumples años, porque a tí te pasa lo mismo. De hecho, este año, creo que he sido el ser más "roto" y despreocupado en ese sentido. Con lo del matri, que llega un momento en que los preparativos literalmente te "tragan", uno olvida todo lo que normalmente es importante.
En fin, lo bueno es que este cumpleaños fue increíble. Primer cumpleaños casada, en mi departamento, lo que provocó que para muchos fuera la instancia perfecta para conocerlo. Además, mi mamá está mucho mejor y pudo participar de la celebración, regaloneando a su "niña" como a ella le gusta. En lo laboral, parece que se viene por delante un año lleno de proyectos y cosas buenas. Ayer, hasta el clima me acompañó, porque estuvo nublado, para descansar un poco de estos calores primaverales.
Quería contarles otra cosa que ha dado vueltas por mi cabeza estas semanas. Cuando me enteré del atentado en Navarra, mi primera preocupación fue hacia mis amigos. Cuando ya quedé tranquila, porque todos estaban muy bien, comencé a pensar en otras personas que dejé atrás en Navarra. Personas con las que tuve algunos problemas y decidí no ver nunca más. En algún momento, pensé que alguna de ellas podía estar entre los heridos. Al parecer, porque uno siempre tiene un modo de a veriguarse las cosas, afortunadamente ninguna está entre ellos. Mi preocupación por ellas me hizo darme cuenta que ya perdoné. De hecho, hace mucho lo superé. Por varias razones que no viene al caso mencionar, pero es un alivio. Porque soy muy intensa para mis cosas, y el estar furioso con alguien, me desgasta mucho. De hecho, otro incidente con otra persona, me tuvo hace poco al borde del colon irritable y todavía la rabia no se me pasa. Volviendo a esas personas que dejé atrás, ahora entiendo muchas cosas que pasaron y, aunque dudo que las vuelva a ver, les deseo lo mejor y espero que no vuelvan a hacer algo como lo que me hicieron a mí. Todas las cosas que han pasado últimamente, en mi vida, en mi país y en el mundo en general, deben hacerme y hacernos entender, que los rollos son estupideces y que hay cosas mucho más importantes de qué precuparse. Y, como dice mi marido, mirar siempre hacia delante, que para atrás no cunde. Un consejo extraño de digerir para un historiador, pero muy útil para la vida.
Mirando hacia atrás, mis 27 años fueron llenos de cambios y experiencias, la mayoría positivos, y con algunas grandes pruebas. Y estos 28 sé que se vienen llenos de cosas buenas. Y las cosas malas, aunque no serán tan bienvenidas, serán enfrentadas como se debe. Bienvenidos los "veintisiempre"...

jueves, noviembre 13, 2008

Chata con la incompetencia

¿Es mi idea o en este país hay una epidemia de incompetentes? ¿O soy yo la intolerante?

viernes, noviembre 07, 2008

Sweet November???

Éste último mes ha sido…raro, por decirlo menos. Todo partió con mi mamá hospitalizada por un problema cardíaco, que nos tuvo muy asustados, pero afortunadamente, todo ha salido muy bien y ha tenido una excelente evolución. Fue un remezón fuerte para nosotros como familia, ya que en un momento hubo que replantearse un montón de cosas y un poco, reorganizar la forma de vivir de mis hermanos y mi mamá. Y, aunque yo ya no vivo con ellos, obvio que tuve que colaborar. Y todo ha andado bien, por suerte.
En medio de esa vorágine, tuve un pequeño altercado con una loca, asunto del cual conté en una columna anterior y al cual no quiero volver a referirme. Pobre amargada envidiosa. Nada más que decir.
Poco después, la Universidad de Navarra, donde pasé un año increíble, estudiando mi magíster, sufrió un atentado terrorista. Por suerte de nuevo, sólo hubo heridos leves, ninguno de mis amigos resultó herido y, aunque el susto fue tremendo y causó graves destrozos, por suerte no hubo ninguna tragedia.
Y, hace unos días, la noticia de un joven ingeniero comercial, tan violenta y extraña, volvió a conmocionarnos. De hecho, yo ese día estaba muy pendiente de las elecciones de Estados Unidos y esta noticia me choqueó. Porque, desgraciadamente, me tocó conocer a sus padres, gente muy cariñosa e imagino el dolor y la rabia que deben sentir.
Los últimos días de octubre y esta primera semana de noviembre han estado demasiado agitados. Aunque yo vivo un momento personal muy bueno, cumpliendo en unos días tres meses de casada y con un departamento cada día más lindo, este “dulce noviembre”, con su clima más cálido y las alergias más leves, ha venido muy cargado de noticias tensas y dolorosas. Espero que el resto del mes sea más tranquilito, y si hay noticias, que al menos sean buenas.

lunes, octubre 27, 2008

Envidia...esta vez es personal

Hay un espécimen peor que las manipuladoras: las envidiosas. Aún no entiendo cómo una persona puede ser tan enferma de odiar tanto la felicidad de una persona, como para calumniarla y tergiversar la realidad. Tampoco entiendo cómo, alguien pueda ser tan débil de carácter y tan poco sólido como ser humano, como para hacer caso y creer tanta estupidez. Yo sé que uno debe aprender a ignorar los insultos y pelambres. Pero cuando una persona no parece tener otra entretención en la vida que pelarte y calumniarte, llegando a inventar las atrocidades más grandes acerca de ti, entonces es normal que la mierda te llegue sólo un poco al cuello.
Espero que esa persona lea esto alguna vez y se dé cuenta de que va dirigido a ella. Ojala algo, en su putrefacta conciencia le cause algún remordimiento. Lo dudo. Es demasiado egocéntrica y ciega como para darse cuenta de todo el daño que ha causado a su alrededor. Yo no sé a qué niveles de maldad ha llegado con otras personas. Yo lo único que hice fue no caer en su estúpido jueguito de manipulaciones. Eso ella no lo soportó y desde entonces he pasado a ser hueca, frívola, perversa, floja y no sé cuántas barbaridades más.
El otro día soñé que le sacaba la cresta. Cosa que muchas veces me han dado ganas, pero parece que a los 28 años me he vuelto más dama. A los 17 le hubiera pegado y la habría insultado hasta su bisnieta. Pero ya no. Ya sé que eso no sirve de nada y es ponerse en el nivel del atacante. Ya me di cuenta que su fijación conmigo es pura envidia. Y no sé de qué, porque no tiene nada de que envidiarme. Pero, como es tan insegura, talvez se siente miserable con lo que tiene y, como el pasto del vecino siempre es más verde, cree que el mío es un vergel.
¿Les ha pasado esto alguna vez? ¿Tener a un ser que continuamente les critica, más encima sin dar la cara, por todo lo que hacen? A mí es primera vez que me pasa. O al menos, a este nivel. Gente envidiosa existe siempre, todos llevamos en nuestro ADN algo de ese maldito pecado capital. Es rarísimo. Porque yo, por lo menos, no me creo tanto como para pensar que alguien envidie mi vida. Mi vida, para mí es la raja, porque siempre me he esforzado para que así sea. Y obvio que paso por momentos difíciles, como ahora, que estoy viviendo una situación muy complicada, pero me considero una persona feliz. Feliz de lo que tengo, feliz de lo que soy y feliz por quienes tengo a mi lado. Da rabia que alguien empañe tu felicidad hablando huevadas y mentiras a tus espaldas.
Como dijo uno de mis visitantes una vez, qué bueno que los blogs sirvan para desahogarse. Ya me siento más liviana. Y la verdad, debo canalizar mis fuerzas en enfrentar algo mucho más importante que un pelambre. Tengo a mi mamá muy enferma y ahora ella me necesita contenta y tranquila, no preocupada por tonteras, provocadas por una persona cuya inteligencia está nublada por su gran amargura.

martes, octubre 14, 2008

lunes, septiembre 01, 2008

No sé cómo titular esta entrada. Siento que, en medio de toda la felicidad que estoy viviendo, al haberme casado hace dos semanas y estar armando mi casa (a pesar de todo el trabajo que aquello requiere), no puedo dejar de solidarizar con esas nueve familias que perdieron a sus niñitas en ese trágico accidente del viernes. No dejo de pensar en que mucha gente de mi familia, mis amigos y yo misma, hicimos alguna vez ese recorrido cuando fuimos de viaje de estudios. No dejo de olvidar los buenos momentos que viví en el norte con mis compañeras. Y es así, que no dejo de pensar en qué terrible debe ser para sus compañeritas el triste final que les tocó para tan maravilloso paseo, en una etapa tan linda de la vida.
Sin conocer personalmente a ninguna, lloré al ver en las noticias cada una de sus fotos y las pequeñas reseñas que hicieron de cada una. es que siempre es fuerte ver cómo niños, en este caso adolescentes, con toda una vida por delante, mueren tan de repente, de un modo tan trágico. Como todo accidente, podría haberse evitado. Pero creo que está de más hacer juicios de valor con respecto al responsable. La justicia ya se encarga de ello, aunque yo creo que él ya ha recibido su castigo. Es cierto, cometió un error, con consecuencias fatales. Pero lo que él debe estar pasando ahora, al saber las consecuencias de su error, es terrible.
Como profesora, me ha tocado muchas veces trabajar con niños de esa edad. Y el pensar que a uno de mis alumnos pueda pasarle algo así, me llena de pena. Por eso, solidarizo con el colegio al que pertenecían las niñitas. Más todavía con sus familias: el dolor de perder un hijo, imagino, porque afortunadamente no lo he vivido y espero nunca vivirlo, debe ser el más grande dolor que una persona puede experimentar. Es una herida que no sana nunca, por más que parezca cicatrizar con el tiempo. Aunque esas familias deben pensar ahora que tienen a alguien maravilloso que los cuida desde algún lugar.

viernes, julio 18, 2008

The Tudors


Mi nueva serie favorita es The Tudors, que en el Cable la transmite People and Arts. Como historiadora, todas las series y películas que tratan temas históricos o de época me encantan, aunque a veces algunas tengan errores. Si es que éstos no son garrafales, me las gozo e intento hacer la vista gorda. Aunque también amo otras series, como la inolvidable Friends, Sex and the City, The Oc, y las más recientes Grey´s Anatomy, Doctor House y Roma.

The Tudors me tiene fascinada. Su elenco es de lujo y la ambientación insuperable. Los guiones, entretenidos, han logrado sacar lo mejor de una historia mil veces mejor que cualquier teleserie o dramón pasional del SQP. ¿Quién dijo que la Historia es aburrida? Obvio que si el narrador lo es, va a ser latero. Es igual que con los chistes: hay que saber contarlos. Y esta serie sabe narrar la historia de Enrique VIII, sus seis mujeres y su reforma religiosa, adornándola con las mil y una intrigas palaciegas y líos amorosos. Todo, en palacios e iglesias góticas, cuando no en bucólicos bosques y preciosos jardines.

Mención aparte merece el protagonista, el guapísimo irlandés Jonathan Rhys Meyer. No sólo por ese físico impresionante, que lo llevó a ser modelo de Hugo Boss, sino también por su talento. Los que vieron Match Point, recordarán su actuación como el perturbado profesor de tenis, al que la ambición y la infidelidad llevan a cometer el peor de los crímenes, logrando pasar inadvertido. Algo de eso hay en su Enrique VIII: esa personalidad cambiante, esa mezcla de ángel y demonio, capaz de asesinar a su mujer y después comulgar como si nada. Una muy buena elección este rey. Talvez sea mucho más agraciado que el original, pero lo ha sabido caracterizar muy bien.

miércoles, julio 09, 2008

Acerca de la Ordinariez

Últimamente, me ha llamado la atención una actitud muy ordinaria de alguna gente de la llamada "farándula". Ya he visto dos veces a hombres enrostrarle a los periodistas lo poco que ganan, en una actitud despectiva, burlesca y muy, pero muy rasca. Les sacan a relucir sus cinco años de estudio y sus extensas jornadas laborales a cambio de un sueldo más bien bajo. ¡Lo encuentro el colmo! A mí jamás se me ocurriría enrostrarle en la cara a una persona cuánto gana, por muy furiosa que que estuviera.
Entiendo que cualquiera pueda sulfurarse con la actitud cargante de algunos periodistas de farándula, que intrusean en la vida privada de la gente y hacen preguntas impertinentes. Puedo comprender que se enojen, que exijan respeto y sean cortantes y hasta pesados. Pero de ahí a insultar y a descalificar, me parece el colmo. Sé que los periodistas de farándula no son de lo más ético del mundo, pero no merecen ese trato vejatorio. Además, generalmente el mal trato va hacia los reporteros, los que están ahí porque reciben órdenes de estarlo. Y no los panelistas o editores, verdaderos responsables del acoso y de los comentarios malintencionados y envidiosos que engrosan páginas de papel couché, columnas virtuales o minutos eternos de telecisión.
Hoy solidarizo con los periodistas por dos cosas: primero, porque estudié dos años periodismo, y aunque dejé la carrera porque no me gustó, conservo muchos amigos periodistas y no dejo de pensar que yo podría ser uno de ellos. Por otro lado, solidarizo con ellos, porque yo también recibo un sueldo que no alcanza ni por si acaso las estratosféricas sumas de los reyes de farandulandia. Soy una persona común y corriente, que trabaja para pagar sus cuentas todos los meses, al igual que esos reporteros insultados.
Encuentro el colmo que los señores Zúñiga y Pinilla hayan tomado esa actitud tan rasca. Burlándose de gente profesional, que estudió y se saca la cresta trabajando. Mientras uno de ellos, se jacta de ganar millones sin hacer nada, y el otro está acusado de estafador. Eso me parece harto más vergonzoso que el trabajar honradamente por un sueldo, talvez bajo, pero digno, al estar ganado con trabajo honrado. Osea, estos señores piensan que la calidad de la persona se mide en sus millones. ¡Por favor! para eso, entonces santifiquemos a mafiosos y narcotraficantes o hagamos un monumento a todos los que pasaron por Capuchinos por estafa y se hicieron ricos.
La actitud de esos dos, es de lo más rasca que me ha tocado ver en el último tiempo. Espero no srguir escuchando comentarios así.

martes, julio 08, 2008

Gora San Fermín!!!


Un pequeño homenaje de una guiri nostálgica


viernes, junio 27, 2008

Señora Kuky

He cambiado de estado civil!!!!!!!!! Estoy muy contenta, pero llena de cosas, entre el trabajo y los prepativos para el matri por la Iglesia, que será en un poco más de un mes. Si me preguntan cómo me siento, pues la verdad es que feliz, aunque igual que siempre. Porque mi vida no cambiará mucho hasta después de dar el sí ante el altar, ya que después del megaevento me iré a vivir con mi niño. Porque, a fin de cuentas, esta rucia alegona, malgenio y contestataria, es de lo más tradicional para sus cosas, jijijiji. Y a pesar de mi feminismo igualitario, sueño con casarme disfrazada de princesita, como todas.
Alguna vez pensé en no casarme por la Iglesia, porque no digamos que soy el modelo de católica practicante. Soy muy creyente, eso sí. Hace un año, para semana santa, escribí un post acerca de eso. Así que, me caso por la Iglesia. Más allá del sacramento que implica. Creo que el matrimonio católico es una bonita ceremonia y para mí es importante que mi matrimonio sea bendecido. Para mí eso es importante. Y para mi niño también.